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Policiales Policía de la Provincia de Santa Fe | Cárcel de Coronda | Rosario

Menores obligadas por un clan familiar a vender drogas: detuvieron a un policía de Santa Fe

Son cinco los policías detenidos como sospechosos de haber operado junto a un clan familiar que obligaba a menores de edad a vender drogas y a prostituirse en el sur de la provincia. Uno de los uniformados vive en la ciudad de Santa Fe y cayó por orden de la Justicia federal.

La detención de Miguel Ángel P. R. se produjo por órdenes del Juzgado Federal N° 4 de la ciudad de Rosario y el policía santafesino quedó alojado en la seccional 11 de esta capital, hasta su posterior traslado.

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Distintas áreas de la Policía participaron en numerosos allanamientos destinados a detener a los sospechosos en esta causa.

Distintas áreas de la Policía participaron en numerosos allanamientos destinados a detener a los sospechosos en esta causa.

Se trata de un clan familiar, liderado por Lautaro G., quien se encuentra preso en la cárcel de Coronda, desde donde daba órdenes al resto de los integrantes: su madre, Gladis Noemí P.; su pareja, Irina M.; su prima, Andrea A.; su hermano, Bruno G; y su suegra, Valeria G.

Fueron 26 los allanamientos que se realizaron este viernes de manera simultánea en barrios de la zona norte de Rosario, como Nuevo Alberdi, Zona Cero y zona céntrica, y en las localidades de Funes, Ricardone y Coronda. Aprehendieron a más de 20 personas, secuestraron una gran cantidad de droga y demás elementos de interés para la causa.

Los operativos fueron realizados por el Departamento de Investigación Criminal sobre el Narcotráfico de la Agencia de Investigación Criminal, junto a la Brigada de Complejas II, la Agencia de Control Policial y los grupos de Irrupción GAT, GOT, TOE Y GOE. Los agentes incautaron 35 teléfonos y material estupefaciente: 203 envoltorios de cocaína, 41 envoltorios de marihuana, 3 ladrillos de marihuana, 3 trozos compactos de marihuana, 7 balanzas, 8 bolsas de marihuana, recortes y gomitas varias, tijera, cuaderno con anotaciones.

Además del policía que reside en la ciudad de Santa Fe, se detuvo a otros cuatro agentes del Comando Radioeléctrico de Rosario: el oficial Marcos D. N. y los suboficiales Rosana E. A., Fiama G. N y Francisco J. G. D.

La denuncia de una adolescente de 16 años

Según la investigación, la adolescente de 16 años denunció en abril ante policías de la localidad de Coronda, de donde es oriunda, que unas personas que estaban en una camioneta le habían robado su teléfono celular y tenían retenida a una amiga suya de 17 años.

Las tres personas demoradas por ese incidente fueron la madre, una prima y la pareja de Lautaro G, alias “Isma” o “Nano”, considerado el jefe de la organización criminal.

A partir del testimonio de las menores de edad, que relataron cómo habían llegado hasta Rosario unos meses antes engañadas con un ofrecimiento de trabajo y luego obligadas a vender drogas y prostituirse, los investigadores avanzaron con seguimientos, fotografías y escuchas telefónicas en el descubrimiento de la organización.

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Esta banda obligaba a menores de edad a prostituirse y a vender drogas.

Esta banda obligaba a menores de edad a prostituirse y a vender drogas.

Si bien en principio se trata de una banda de menor envergadura, dedicada al microtráfico en algunas esquinas del barrio Zona Cero de Rosario, de las escuchas se desprende que un fin de semana la prima del jefe recaudó 565.000 pesos y tenía en su poder un kilo de cocaína.

De acuerdo a la investigación, “Isma” era quien daba las órdenes desde la prisión a su pareja y su suegra, quienes junto a una prima organizaban el fraccionamiento de la droga, su distribución y recaudación y el comercio en pequeñas cantidades a través de una red de vendedores.

Voceros del caso explicaron a esta agencia que las dos chicas de Coronda que fueron rescatadas de la situación de trata, fueron obligadas a vender drogas en esquinas del barrio Zona Cero.

La contactaron a través de Facebook

La investigación determinó que una de las menores fue contactada a través de la red social Facebook, por medio de la cual solicitó trabajo en tareas de limpieza, cocina o cuidados de niños, urgida por la necesidad de tener un empleo para lograr “la tenencia de su hija”.

La publicación fue respondida por una mujer de Rosario que se mostró interesada y le pidió que viajara, lo que hizo junto a una amiga de 17 años.

En Rosario las recibió una mujer en la terminal de ómnibus y las trasladó en remis hasta una vivienda, donde luego de un rato apareció un hombre apodado “Pepe”, dijeron las fuentes.

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Dinero, armas, celulares y uniformes policiales, parte de lo secuestrado en los allanamientos.

Dinero, armas, celulares y uniformes policiales, parte de lo secuestrado en los allanamientos.

Este hombre le pasó una videollamada con quien identificó como “el patrón”, quien les dijo: “Van a trabajar para mí, si no les voy a pegar un tiro en las piernas, vivas no van a salir”, según las constancias de la causa.

En sus testimoniales, las adolescentes declararon que fueron obligadas a vender drogas, que para no quedarse dormidas durante la madrugada en los puntos de comercialización fueron forzadas a tomar cocaína, y violentadas a prostituirse con integrantes de la banda e incluso con personal policial que la encubría.

Una de ellas declaró que un día estaba en un puesto de comercio de estupefacientes e ingresó un policía y les sacó dinero y drogas.

“La policía corrupta pasaba los domingos y se llevaba 50.000 pesos”, dijo la testigo, que identificó al personal de la fuerza de seguridad como perteneciente a la subcomisaría 2 de Rosario, ubicada a pocos metros del inmueble donde operaba centralmente la organización.

Y, agregó: “Teníamos que vender 20 bolsitas y 2 bolsitas eran para consumir o para vender para nosotras”, por lo cual le pagaban mil pesos por cada “bidón” (que contenía 22 dosis) que comercializaban.

Con relación a la obligación de consumir, la adolescente manifestó que un miembro de la banda le decía que debían tomar cocaína para mantenerse despiertas durante la madrugada, cuando eran obligadas a vender.

Acerca de la explotación sexual, relató que el personal policial que visitaba la vivienda le exigía sostener contactos sexuales a cambio de no llevarla detenida.