Una mujer de 63 años murió anoche en Rosario al ser alcanzada por al menos un proyectil de arma de fuego cuando imprevistamente quedó en el medio de una infernal balacera entre bandas delictivas que se disputan la zona del asentamiento conocido como Vía Honda, en el sudoeste de la ciudad. Ese el segundo crimen de febrero en menos de 48 horas, ya que el lunes habían ejecutado dentro de un auto y a sangre fría un hombre de 32 años.
Casi al filo de la medianoche del martes las detonaciones y repiqueteos de los disparos de arma de fuego aturdieron a los vecinos de Río de Janeiro y 24 de Septiembre. Aunque las motivaciones se desconocen, algunos testigos aportaron que balacera se produjo entre los ocupantes de un auto Renault Clio Mio color azul que perseguía a dos personas que se desplazaban en una moto, y también respondieron al ataque.
La persecución prosiguió por varios minutos hasta que la moto se metió en un intrincado pasillo de la Vía Honda. Desde unos 50 metros, los ocupantes del auto siguieron gatillando, hasta que uno de los plomos le impactó de lleno a Dora Quiroga, una vecina de 63 años que nada tenía que ver con el conflicto y quedó atrapada en el medio del tiroteo.
Alertados por la situación, los vecinos llamaron desesperados al 911. Cuando la policía llegó al lugar encontró a la víctima con al menos una herida de arma de fuego en el cuerpo, tendida en el pasillo de Manantiales y Río de Janeiro. En tanto, al arribo de la ambulancia los médicos constataron que Quiroz ya había fallecido.
Según fuentes policiales, hay algunas pistas sobre los autores del homicidio, pero aún no fueron identificados. La hipótesis más firme es que la mujer fue víctima involuntaria de las ásperas pujas que mantienen dos bandas que operan en la zona.
En la mañana de este miércoles un Clio similar al señalado por los testigos como uno de los vehículos involucrados en la balacera fue hallado quemado en jurisdicción de la comisaría N°32, inmediaciones de 27 de Febrero y Circunvalación.
Una vecino explicó en declaraciones a los medios que se “escucharon varios tiros y cuando salimos encontramos a la señora tirada en la calle”. Sobre la víctima agregó que “no vivía en el pasillo, y había salido a hacer compras. Todavía tenía las cosas en la mano cuando la vimos tirada”, describió.
“Primero se escucharon tres tiros y después una ráfaga, se ve que venían persiguiendo a uno y la mujer quedó en medio y la mataron. Venían tirando desde un auto”, confirmó. En esa misma zona, en marzo del 2019 murieron acribillados a balazos un adolescente de 16 años y un hombre de 50, ejecutados por dos hombres que se bajaron de un auto y les dispararon con ametralladoras mientras estaban en la vereda de Manantiales al 3700, en la esquina con pasaje 1801, lo que se conoce como barrio Alvear.
En ese hecho murieron Emilse Sosa, de 16 años, y Miguel Ángel Quintana, de 50. Pero los proyectiles también alcanzaron a Milena R., una niña de 5 años que jugaba con sus patines en la vereda. La niña recibió un proyectil en el cráneo y permaneció grave durante varios meses. Salvó su vida de casualidad.
Crimen con olor a venganza
El lunes a las 17.30 tarde también se dio otro crimen con tinte mafioso y aroma a venganza en la vecina localidad de Pérez. La víctima, Juan Jesús Sosa, de 32 años, con foja penal pesada y varios antecedentes, fue ejecutado de al menos cinco disparos dentro de un Volkswagen Gol color gris en Formosa al 800. El hombre estaba del lado del conductor cuando recibió la letal descarga de disparos. En el lugar se recolectaron cuatro vainas calibre 9 milímetros, mientras que la moto utilizada fue abandonada en un descampado a pocas cuadras de la escena del crimen, según confirmaron fuentes policiales.
La mecánica del hecho no está del todo clara y es objeto de investigación. Las versiones o hipótesis en ese sentido son dos: que la víctima estaba dentro del auto charlando con una persona y aparecieron dos en una moto y lo acribillaron; y la otra es que mientras conversaba observó que se acercaba la moto y trató de huir, pero no le dieron tiempo. Las diferencias son mínimas, porque sólo se aprecia que en uno de los casos quiso escapar y no pudo. Según los datos preliminares de la autopsia, el hombre tenía en su cuerpo 17 orificios de bala calibre 9 milímetros.
Un rato después del crimen, cerca de las 23.30, atacaron a balazos la casa donde vive el hijo de 6 años de Sosa, en La República al 6300. Según comentó un familiar del hombre asesinado, los agresores se despacharon con más de 20 tiros a las casas de allegados a Sosa. “Hacen esto para que no lo podamos velar acá”, argumentó.
La víctima tenía sus antecedentes. Apareció en un legajo penal abierto por el homicidio de Mauro Ezequiel González, un joven asesinado el 21 de abril de 2018 en Cullen al 900 bis. También figuraba con algunos anotaciones en la Justicia Federal. En Empalme Graneros, al noroeste de Rosario, lo conocían como “Choro Juan”. En lo que va de 2020, son 24 los homicidios dolosos en Rosario.
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