Mientras facciones barrabravas convierten las tribunas del Brigadier López en campo de batalla y provocan pánico en miles de espectadores, mientras desconocidos (¿desconocidos?) balean en dos oportunidades las instalaciones del club y realizan pintadas amenazantes, mientras propios y extraños observan con pavor estos niveles crecientes de violencia explícita; la dirigencia del Club Atlético Colón y los miembros del Ministerio Público de la Acusación protagonizan sus propias disputas. Y como si este escenario no fuese lo suficientemente grave, desde el Ministerio de Seguridad de Santa Fe no se vislumbran datos alentadores que permitan avizorar soluciones.
A través de la cuenta oficial de Twitter, el Club Colón informó este viernes lo siguiente: "En el día de hoy, el club Atlético Colón mediante su departamento legal presentó una denuncia por los graves hechos que se registraron ayer (el jueves) durante el encuentro contra Aldosivi y la misma fue rechazada por los fiscales de turno".
Si estas afirmaciones son ciertas, funcionarios del MPA deberán rendir cuentas, en primera instancia, ante los organismos de control interno como la Auditoría General de Gestión. No solo porque legalmente no pueden rechazar este tipo de denuncias sino porque, además, ni siquiera era imprescindible que una denuncia fuera presentada, ya que los fiscales en turno podrían haber actuado de oficio ante los flagrantes hechos de violencia que se produjeron durante un espectáculo deportivo en el que se puso en riesgo la integridad de miles de ciudadanos.
Pero la sorpresa fue mayor durante la mañana del sábado 2 de abril, cuando el MPA distribuyó un comunicado negando las aseveraciones del Club Colón. Textualmente, el MPA afirmó: "En relación a información que comenzó a circular anoche en las redes sociales acerca de una presunta denuncia del Club Atlético Colón, el MPA aclara que la institución social y deportiva de la ciudad de Santa Fe no presentó denuncia alguna a través de los mecanismos institucionales habilitados para ello... No lo hizo en ninguna comisaría ni sede de la Unidad Regional I de la policía; ni en los Centros Territoriales de Denuncias (CTD); ni en las sedes de las Fiscalías en los horarios habilitados para ello; ni a través del sistema de denuncias online del MPA (www.mpa.santafe/denuncias), el cual funciona correctamente y está habilitado las 24 horas del día los 365 días del año".
¿Quién miente?, ¿quién dice la verdad?, ¿se trata de una mala interpretación de alguna de las partes?, ¿quién aclarará y de qué manera esta situación que acrecienta el estado de indefensión general?, ¿era necesario exponer estas diferencias públicamente?
Mientras las preguntas se multiplican, existen algunas certezas irrebatibles.
Los enfrentamientos entre facciones barrabravas no son nuevos en Colón -lo mismo sucede en otros clubes del fútbol argentino- y, desde un principio, las autoridades del club decidieron minimizar públicamente la situación. Quizá lo hacen por miedo o impotencia. Sin embargo, los socios y los hinchas que solo desean asistir a un espectáculo deportivo para alentar a su equipo se sienten indefensos, desprotegidos.
Desde el Ministerio Público de la Acusación y desde el Ministerio de Seguridad no surge un solo dato que permita develar quiénes fueron los autores de los disparos ocurridos el 17 de febrero y el 13 de marzo contra instalaciones del club.
Pero eso no es todo: cuando el 19 de marzo Colón enfrentó en su cancha a Unión, también quedaron expuestas las diferencias entre la dirigencia del club y los funcionarios de Seguridad que, abiertamente, manifestaron su malestar porque, según sus declaraciones, no se cumplió con una serie de compromisos asumidos durante la reunión en la que se planificó el operativo para el día del partido. Sólo a modo de ejemplo, por disputas con el gremio Utedyc, el club decidió abrir menos puertas de las necesarias para garantizar el adecuado ingreso de los hinchas al estadio.
Corridas en las tribunas: la noche en que el estadio de Colón se convirtió en campo de batalla
El enfrentamiento entre Colón y Aldosivi, el pasado jueves en el barrio Centenario, acaparaba la atención de todo el país porque se trataba de un partido diferente: por primera vez en la historia del fútbol argentino, se incorporaba la tecnología del VAR.
Sin embargo, otras circunstancias terminaron opacando la escena, cuando sectores enfrentados de barras que se encontraban ubicados en las tribunas norte y sur, comenzaron a avanzar a través de la Platea Este blandiendo cuchillos y facas.
El pánico se apoderó de miles de personas. Muchos, decidieron abandonar el estadio antes de que el partido finalizara. Pero la peor parte se la llevó Franco B., un jugador del club que apenas tiene 15 años y que sufrió los golpes de integrantes de una de las barras.
Según contó Franco en AIRE, un grupo de barras prendía fuego una bandera de Colón. Todo sucedió en pleno partido: "Cuando vienen todos yo empiezo a correr. Había una banda de personas donde también había menores. Me corrían, me quise esconder y se me vinieron encima cinco vagos con más de 25 años. Me agarraron debajo de la tribuna en la bandeja superior y yo les decía que no tenía nada que ver".
"Me tenían ahorcado, me azotaban contra la pared, me decían que por qué corrí, si era de La Negrada. Tenían faca y pistola", agregó. "Me decían que me iban a matar. Eran una banda, andaban todos juntos y nadie se separaba de nadie. No había ningún policía, nada. Me soltaron por un amigo que les dijo que era un familiar y ahí me soltaron y me pidieron perdón. (...) Nunca más voy a ir a la cancha", cerró Franco.
Dos balaceras contra instalaciones de Colón
Nadie puede alegar ignorancia. Los antecedentes de este clima de violencia creciente comenzaron a hacerse visibles el 17 de febrero pasado, cuando una de las barras fue obligada a regresar desde Paraná para que no llegara al estadio de Patronato. Ese día, Colón jugaba contra Godoy Cruz de Mendoza.
Un rato después, dos hombres en moto dispararon contra la sede de Colón. Incluso, dejaron pintadas amenazantes y arrojaron planfletos. La primera información fue que se analizarían las imágenes registradas por las cámaras de seguridad, pero hasta el momento nadie informó sobre algún avance en las investigaciones.
Luego de aquel primer taque, dirigentes de Colón intentaron restar gravedad a lo sucedido. Dijeron no saber quiénes fueron los autores del ataque y remarcaron que se trató de un problema de seguridad que debía ser resuelto por las autoridades del área.
Pero el 13 de marzo los ataques con armas de fuego se reiteraron, cuando desconocidos (¿desconocidos?) dispararon contra la fachada de la tienda de indumentaria del Club Colón.
Sucedió minutos después del final del partido en el que Colón empató con Lanús como visitante por la sexta fecha de la Copa de la Liga. Otra vez, los delincuentes se trasladaban en moto por calle J.J. Paso y balearon la sede. Efectuaron al menos cuatro o cinco disparos que impactaron contra la fachada de la tienda de indumentaria oficial sabalera y contra un auto que estaba estacionado en el lugar.
Cuando el ataque sucedió, en el interior del club se desarrollaba una actividad de los equipos de vóley, que había convocado a muchos deportistas y sus familias. Tampoco se conocen avances en la investigación para determinar quiénes fueron los atacantes en este caso.
A estas alturas de las circunstancias se impone la necesidad de que cada una de las partes involucradas asuma sus responsabilidades, antes de que se produzcan consecuencias irreversibles:
- La dirigencia de Colón tendrá que decidir entre pactar con los barras o atacar de raíz cualquier atisbo de violencia, denunciando lo que sucede y poniendo en manos de las autoridades la información necesaria para lograr el objetivo.
- El MPA deberá hacerse cargo de su función y asumir un rol activo para investigar y desarticular estos nichos de delito. Hasta el momento, no se conoce un solo resultado de las investigaciones sobre los recientes hechos de violencia.
- El Ministerio de Seguridad tendrá que liderar las estrategias destinadas a garantizar la legalidad en este turbio contexto.
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