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Policiales Homicidio | Rosario |

Lo atendió como a un cliente: quedó cara a cara con el asesino de su padre

El expolicía Angel Ruiz cumple una condena de 12 años por el homicidio de Cristian Mautone, a quien mató de una puñalada en la Navidad de 2017, exasperado porque le molestaba el volumen de la música de una fiesta callejera entre vecinos. De causalidad, un hijo de la víctima lo atendió en un negocio, y salió a la luz que violaba las salidas laborales.

Esta semana se dio una situación particular en Rosario, y que pone al descubierto la incapacidad de las autoridades en el control de las medidas que recaen sobre personas sometidas a un proceso penal. Es el caso del expolicía Angel Eduardo Ruiz, que cumple una condena de 12 años por el homicidio de Cristian Mautone, a quien mató de una puñalada en la Navidad de 2017, exasperado porque le molestaba el volumen de la música de una fiesta callejera entre vecinos del barrio Echesortu. De causalidad, un hijo de la víctima lo atendió en un negocio, y salió a la luz que violaba las salidas laborales.

Pasaron más de cuatro años de una Navidad amarga para la familia Mautone. El 25 de diciembre de 2017, cuando nadie imaginaba semejante desenlace en medio de una fecha tan especial, Cristian Mautone, un taxista que vivía con sus padres en la cortada Marcos Paz al 4200, en el tradicional Echesortu, fue asesinado a puñaladas.

Lo dramático del caso es que el autor del homicidio fue un vecino, y los motivos aún más banales e inconcebibles: el volumen de la música de una fiesta callejera que los residentes de la cuadra, sobre todo los más jóvenes, tenían la costumbre de organizar en esa fecha tan especial, cuando se liberan las emociones y se dejan de lado algunos recelos propios de la convivencia.

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Todo se precipitó abruptamente ese día, cerca de las 5 de la mañana. Un grupo de vecinos de la cuadra prolongaron los festejos en la puerta de la casa de un joven. Había algunos tragos y música, algo normal. Pero Angel Eduardo Ruiz no estaba de acuerdo con la reunión. Hacía pocos meses que el expolicía jubilado se había radicado en Echesortu con su mujer y sus dos hijos pequeños, procedentes de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

De golpe, salió furioso de su casa con un perro pitbull y armado con dos cuchillos, uno en cada mano y se puso a discutir con el grupo de jóvenes. Les recriminaba que bajaran la música, porque no podía dormir y además afectaba a su hijo con síndrome de down. Cristian Mautone, de 35 años, que vivía con sus padres en un pasillo de la cuadra y trabajaba como taxista, observaba la situación desde unos 30 metros mientras charlaba tranquilamente con una amiga en la puerta de la casa ubicada en Marcos Paz 4241.

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Una fiesta callejera entre vecinos motivó la ira del expolicía

Una fiesta callejera entre vecinos motivó la ira del expolicía

Muerte absurda

El vecino pensó que podría mediar, hacer algo para calmar la situación. Se levantó, dejó un momento a su amiga en el umbral y caminó hasta la zona del conflicto. Pero el agresor, cegado y furioso le asestó una puñalada sin advertir que no tenía otra intención que tranquilizarlo. Como pudo, Cristian volvió sobre sus pasos todo ensangrentado y le pidió a su amiga que llamara urgente a una ambulancia.

Al rato Mautone murió en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) mientras era sometido a una intervención quirúrgica. La Fiscalía Regional Rosario informó que la herida mortal fue por la espalda, pero fuentes policiales indicaron que en realidad había sido en el abdomen. A esa altura el agresor permanecía escondido en su casa, porque enterados del desenlace fatal muchos vecinos lo querían linchar y apedrearon la vivienda.

Para los investigadores no resultó muy complicado el caso. Al otro día el policía retirado quedó detenido como el principal acusado del homicidio, y la Fiscalía lo imputó como autor del hecho. A fines de 2019 se desarrolló el juicio oral en su contra, instancia en la que se solicitaron 17 años de prisión, mientras que la querella en representación de la familia de la víctima requirió 20 años de cárcel.

Finalmente un Tribunal lo halló culpable y condenó a Ruiz a 16 años de prisión efectiva. Claudio Mautone, papá de Cristian había pedido la pena máxima para el acusado. En redes sociales el hombre supuró el dolor: “Podrite en la cárcel asesino!!! mataste impunemente a mi hijo, dejaste a un adolescente sin su padre...sabías perfectamente lo que hacías...ahora tendrás muchos años para recapacitar, cosa que no tendrá Cristian”...

El fallo fue apelado por la defensa del acusado. Y en diciembre del 2020 la Cámara Penal rebajó la condena a 12 años. Cuando estaba en prisión preventiva le habían tramitado salidas laborales, que finalmente le otorgaron. Pero los permisos eran exclusivamente para ese trámite, y debía volver a prisión rigurosamente.

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Ruiz se había mudado a Rosario desde La Plata con su familia pocos meses antes del hecho

Ruiz se había mudado a Rosario desde La Plata con su familia pocos meses antes del hecho

Atendió al asesino de su padre

El jueves pasado al atardecer Claudio leyó un mensaje en su celular. Era su nieto Nahuel, hijo de Cristian, que al morir su padre tenía 19 años. El joven trabaja en una sandwichería de barrio Belgrano. En el mensaje a su abuelo, adjuntó la foto de un ticket de una venta, una firma y un número de documento.

Claudio no dudó y convocó a los medios para difundir la gravísima situación. “Ayer por la tarde mi nieto, que trabaja en una sandwichería de la zona oeste, me manda un WhatsApp diciéndome que había atendido a una persona a quien vio cara conocida. Pensó que era un cliente que había atendido alguna otra vez, pero cuando el hombre pagó lo hizo con una tarjeta Visa Gold y firmó con el nombre de Angel Eduardo Ruiz”, explicó.

“Es el mismo nombre del tipo que asesinó a mi hijo”, se indignó. Y explicó que “con la foto del ticket cotejaron el número de DNI, y era la misma persona”. No había dudas, el hijo de Cristian se había topado cara a cara y atendido como cliente al asesino que provocó la absurda muerte de su papá.

La irregularidad quedó al descubierto. Mautone padre expresó sus indignación sobre la situación de Ruiz. “Se pasea por la ciudad comprando sándwiches. Lo único que tenía autorizado eran salidas laborales que le fueron otorgadas en 2018, cuando todavía estaba en prisión preventiva. Ahora que hay sentencia firme se las deberían revocar en el acto porque además existe peligro de fuga”, reclamó el hombre.

El ex policía, según recordó Mautone, tenía un trabajo en una empresa de la localidad de Ybarlucea. “Por eso lo trasladaron a la alcaidía de San Lorenzo, para que le quedara más cerca. Cuando estaba en prisión preventiva pasó un año en la cárcel de Piñero. Lo concreto es que no había margen de error. Los datos y la descripción que brindó su nieto sobre el hombre que mató a Cristian Mautone eran coincidentes con el condenado.

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El ticket de la compra fue fundamental para cotejar la identidad del cliente

El ticket de la compra fue fundamental para cotejar la identidad del cliente

Tras las rejas

Luego de que el caso trascendiera públicamente, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) informó respecto a la situación que se produjo en la sandwichería de zona oeste, “el fiscal Alejandro Ferlazzo mandó a secuestrar las cámaras de seguridad y a relevar testigos”. Igualmente tramitó la revocatoria absoluta de todas las salidas de Ruiz. Y aunque se chequeaba el lugar de trabajo donde las tenía asignadas, “en principio las habría incumplido”.

Luego de confirmar esos datos, el mismo jueves la Justicia resolvió revocar las salidas laborales al ex policía. En su resolución, la jueza de Ejecución Penal Luciana Prunotto hizo lugar al pedido realizado por el fiscal Ferlazzo, quien al tomar conocimiento de la violación de esa situación por parte del acusado, Ángel Eduardo Ruiz, solicitó le fueran revocadas las salidas laborales.

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