lunes 18 de enero de 2021
Policiales | femicidio | Rosario | abuso sexual

"Lágrima", el santafesino imputado por el salvaje femicidio de Lorena Riquel en Rosario

La mujer fue brutalmente asesinada con golpes en el cráneo y la cara producidos con un bloque de cemento. El acusado nació en Santa Fe, se llama Carlos Daniel B., lo apodan "Lágrima" y se dedica a la venta ambulante.

El principal sospechoso del salvaje crimen de Lorena María del Lujan Riquel, que murió luego de sufrir severas lesiones en el rostro y el cráneo provocadas por golpes con un bloque de cemento, fue imputado como autor de los delitos de femicidio, abuso sexual con acceso carnal y hurto calamitoso, y quedó en prisión preventiva efectiva por dos años tras una audiencia que se desarrolló en el Centro de Justicia Penal (CJP).

Se trata de Carlos Daniel B., un hombre de 32 años detenido el lunes luego de una serie de medidas dispuestas por la fiscal de la Unidad de Homicidios Georgina Pairola a partir de testimonios e indicios concretos que lo señalaban como el principal sospechoso del hecho.

La trabajadora sexual, de 39 años, fue asesinada a las 3.50 del sábado en Rueda al 5500, en la zona sudoeste de Rosario. Residentes de la cuadra escucharon a un hombre que le pedía “plata” a una mujer y le gritaba: “¿Qué hacés laburando acá? te dije que te quedaras en casa”.

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Espantados por la escena, distinguieron que la obligó a ponerse boca abajo y a mantener relaciones sexuales, mientras ella se quejaba. Unos minutos después escucharon al menos cuatro golpes secos, como una piedra o bloque de cemento que se azotaba contra el piso. Eran los impactos contra el cráneo y la cara de Lorena, desfigurada hasta morir.

Con la declaración de testigos quedó demostrado que el agresor conocía a Lorena. Según los testimonios, antes de irse se masturbó, le tapó la cabeza con una servilleta o pañuelo de papel, le robó las zapatillas y un pantalón. Un rato antes del crimen, Lorena había parado junto a una travesti y otra chica en una esquina de avenida Juan Perón, cerca de la escena del crimen.

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"Lagrima" fue detenido por la Agencia de Investigación Criminal en

Por ese lugar la pasó a buscar el homicida, que los testigos describieron como un hombre de 1,70 metro de alto, vestido con un jeans gris, buzo con capucha del mismo color, y barbijo blanco. Se fueron juntos y quienes estaban con la mujer lo conocían, sabían que se trataba de “un hombre violento”, que ya le había pegado a Lorena. Y recordaron que tenía tatuada una lágrima en el pómulo izquierdo.

Por eso los investigadores lograron determinar que lo apodaban “Lágrima”. Era una especie de proxeneta o cafisho que brindaba “seguridad” a Lorena y otras compañeras, que nació en Santa Fe, tiene antecedentes por robo con condenas en el nuevo sistema penal (seis meses de cumplimiento efectivo) y estadía en la cárcel de Coronda.

En el antiguo esquema inquisitivo acumula expedientes por amenazas. Su derrotero entre la capital provincial y Rosario todavía es un enigma. Tras probar su identidad y el domicilio, la fiscal tramitó su detención, que se concretó el lunes a la tarde en Lima al 2700.

Los vecinos escucharon en la zona donde ocurrió el crimen al menos cuatro golpes secos, como una piedra o bloque de cemento que se azotaba contra el piso. Eran los impactos contra el cráneo y la cara de Lorena, desfigurada hasta morir.

Una de las testigos fue elocuente al describirlo. “Flaco normal, no un parásito, y con un tatuaje de una lágrima en el pómulo debajo del vértice del ojo. Si lo veo lo conozco. No es la primera vez que iba a molestar a las pibas, fue varias veces a joder a Godoy (por la calle donde paraban). Chamuyó a mi amiga Lorena y se la arrancó. Yo nunca le di cabida porque sabía las causas que tenía, que le pegaba a las mujeres y les robaba la plata

Los testimonios concordantes de vecinos y compañeras de Riquel fueron determinantes. Además, el miércoles se realizó una ronda de reconocimiento de personas con el detenido, la cual arrojó resultado positivo. Otra evidencia clave fue la autopsia, con la cual se probó signos de abuso sexual en la víctima antes de morir, según el médico forense Lucas Kuverling.

Ese informe es lapidario. Se constató que la mujer sufrió, además de los traumatismos severos en el rostro y cráneo, una equimosis a nivel de la horquilla bulbar. Y una fisura a nivel del pliegue externo del ano. Son las dos lesiones compatibles con abuso carnal o sexual, dejó constancia el médico. Si bien no confirmó la penetración, sí el intento las lesiones eran recientes. Por una marca en el muslo se estableció que Riquel se resistió al ataque.

Tras ser detenido en la casa de una hermana, a la que apodan “Tita”, el jueves la fiscal Pairola imputó a Carlos Daniel B. La funcionaria narró su idea del caso. Describió que tras interceptar a la víctima mientras se encontraba con sus compañeras, y apelando a la confianza que le tenía por un conocimiento previo, la apartó del grupo para llevarla a Rueda al 5500.

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La víctima era militante social, jefa de familia y vivía en el barrio Bella Vista, muy cerca de donde la mataron

La víctima era militante social, jefa de familia y vivía en el barrio Bella Vista, muy cerca de donde la mataron

Allí, tras mantener una discusión en la que le exigía dinero, abusó sexualmente de ella, empleando la fuerza. Luego le propinó reiterados golpes con bloques de cemento que le ocasionaron politraumatismos de cráneo y facial, lo cual desembocó en el fallecimiento de Lorena casi en el acto.

Según esa hipótesis, luego se aprovechó del estado de indefensión de la víctima y le robó las zapatillas, para finalmente escapar. El acusado se abstuvo de declarar, apenas entregó sus datos personales, dijo que nació en Santa Fe el 2 septiembre de 1987, que era vendedor ambulante y peón de albañil. Su defensa, en tanto, cuestionó la calificación legal del hecho y pidió la prisión domiciliaria con garantías personales.

El juez de primera instancia Nicolás Vico Gimena rechazó la propuesta de la defensa, tuvo por formalizada audiencia imputativa en los términos que lo pidió la Fiscalía y dictó la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley como presunto autor de los delitos de femicidio, abuso sexual con acceso carnal y hurto calamitoso (aprovecharse de la muerte de la víctima), tres hechos en concurso real.

La mujer de “Lágrima” estuvo presente en la sala. Al salir declaró a los medios que su marido era inocente porque había estado toda la noche con ella.

Lorena tenía tres hijas: Fiona, de 15 años, Lisandro, de 18 años, y Aísa de 13. Era militante social, jefa de familia y vivía en el barrio Bella Vista, muy cerca de donde la mataron. También integraba la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Su muerte significó el femicidio 21 en la provincia de Santa Fe en 2020, de acuerdo al relevamiento que hace la organización feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá).