Desde temprano, el móvil de AIRE registró en imágenes como los padres dejaban a sus hijos en la puerta del establecimiento, chicos caminando con guardapolvo, mochilas al hombro y bicicletas estacionadas en el ingreso. Se trata de una escena cotidiana que refleja el clima de un regreso que, si bien es progresivo, empieza a reconstruir la rutina escolar.
La mayoría de las escuelas de la ciudad retomaron la actividad, en un esquema que busca reactivar no solo lo educativo, sino también los espacios de escucha y expresión para los chicos. En ese marco, docentes y equipos socioeducativos tendrán un rol clave para acompañar este proceso.
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La única excepción es la escuela Mariano Moreno, que continúa sin clases tras el ataque que conmocionó a toda la comunidad. Allí, la vuelta será diferente y requerirá un abordaje específico para cada curso.
Mientras tanto, en la Rivadavia, el regreso de los alumnos representa mucho más que la reanudación del ciclo lectivo: es una señal de que, lentamente, la ciudad intenta ponerse de pie.