Tiroteo en una escuela de San Cristóbal: un docente conmovió a todos con una canción nacida del dolor
A días de un hecho que conmocionó a toda una comunidad, la canción creada por un docente refleja emociones profundas y deja un mensaje que invita a la reflexión colectiva.
Conmovido por la tragedia, Gerónimo Nuñez compuso “Semillas de paz”, una obra que busca acompañar y sanar a la comunidad educativa.
A diez días del ataque enla Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, el dolor sigue presente en cada aula, en cada familia y en cada rincón de la ciudad. En ese contexto, el docente de música Gerónimo Nuñez transformó la angustia colectiva en una canción que ya emociona a toda la comunidad.
La obra, titulada “Semillas de paz”, nació como una forma de canalizar el impacto de la tragedia y llevar un mensaje de acompañamiento en medio de la incertidumbre.
La entrevista de Lucas Payetta a Gerónimo Nuñez, el docente de música que transformó la angustia colectiva en una canción que ya emociona a toda la comunidad de San Cristóbal pic.twitter.com/wqebQxSgSB
Según contó Gerónimo Nuñez en AIRE, durante el programa Ahora Vengo, la inspiración surgió días después del ataque, cuando pasó por la escuela y se encontró con una imagen que lo marcó profundamente: el silencio, las bicicletas detenidas y una bandera inmóvil.
“Pasé por el frente y vi la imagen de las bicicletas, la bandera baja, el silencio… me pasaron millones de cosas por la cabeza”, relató.
Ese impacto lo llevó a sentarse a escribir en plena Semana Santa. “Necesité decirlo, canalizar ese dolor”, explicó. Así surgieron los primeros versos:“El patio quedó en silencio y el aire se detuvo”, una frase que sintetiza el clima que atraviesa la ciudad.
Cobertura en San Cristóbal: el móvil de Lucas Payetta e Ignacio Mendoza y la entrevista a Gerónimo Nuñez
Embed - Tiroteo en escuela de San Cristóbal: docente conmueve con canción del dolor
“Que el dolor se vuelva manos”
La canción recorre distintas emociones: el miedo, la tristeza, la falta de respuestas y la necesidad de reconstrucción. Pero también propone un camino.
El fragmento que más representa al docente es claro:
“Que el dolor se vuelva manos, que la angustia sea unión para cuidar el futuro de toda nuestra ciudad”.
Para Gerónimo Nuñez, ese mensaje apunta a transformar el sufrimiento en acción colectiva: acompañar, contener y reconstruir el tejido social.
Un mensaje para alumnos, familias y docentes
La letra también pone el foco en los chicos y en el impacto que dejó la tragedia en ellos. “Miramos a nuestros hijos y buscamos en sus ojos la luz que ayer brillaba y hoy parece temblar”, expresa uno de los pasajes más conmovedores.
En ese sentido, el docente remarcó que cada palabra busca ser “un abrazo para quienes tienen miedo” y un aporte, aunque sea pequeño, para ayudar a una comunidad golpeada.
Gerónimo Nuñez, docente de música en San Cristóbal, transformó el dolor colectivo en una canción que emociona a toda la comunidad.
Gerónimo Nuñez, docente de música en San Cristóbal, transformó el dolor colectivo en una canción que emociona a toda la comunidad.
La necesidad de sanar en comunidad
La canción insiste en una idea central: la recuperación será lenta. “El camino es largo y el tiempo será el maestro”, plantea la letra, en una referencia directa a los procesos de duelo.
Además, propone valores concretos para salir adelante:
que “la palabra sea abrazo”
que “el encuentro sea abrigo”
que “el respeto sea el lenguaje”
De una iniciativa personal a un mensaje que se vuelve colectivo
Aunque no fue creada con intención de viralizarse, “Semillas de paz” comenzó a difundirse rápidamente y generó una fuerte repercusión. Oyentes y vecinos coinciden en que la canción refleja con precisión lo que siente San Cristóbal.
El propio Gerónimo Nuñez adelantó que busca darle una producción más completa e incluso grabarla con músicos, con el objetivo de que el mensaje llegue a más personas.
“Que no se apague la infancia”
Entre los versos más significativos aparece un pedido que resume el espíritu de la canción:
“Que no se apague la infancia, que no regrese el horror. Queremos escuelas libres, llenas de vida y color”.
A diez días de la tragedia, la comunidad de San Cristóbal sigue atravesando el duelo. En ese proceso, esta canción se convirtió en una forma de expresión colectiva, donde el dolor se comparte y la esperanza empieza, lentamente, a abrirse camino.