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Policiales Los Monos | Rosario |

La sombra de Los Menores detrás del crimen de un histórico de Los Monos, el último eslabón de una cadena de asesinatos selectivos

Un joven de 25 años fue acusado de la ejecución de Mario Pino, un referente del clan Cantero. La sucesión de asesinatos contra esta organización criminal deja al descubierto una reconfiguración del mapa narco.

Matías Maximiliano Castañeda, de 25 años, quedó en prisión preventiva acusado como coautor del homicidio de Mario Alberto Fernández, conocido como Marito Pino, un hombre del riñón fundacional de la banda de Los Monos que fue acribillado el 21 de enero de 2025 en la puerta de su casa de Rivero al 5700, en el barrio Triángulo y Moderno de Rosario.

El fiscal Ignacio Hueso lo ubicó como el conductor del Ford Ka desde el cual se bajó el gatillero que disparó al menos ocho veces contra Fernández, que murió agonizante en la vereda. El auto fue descartado minutos después en Francia al 4500, cerca de un domicilio vinculado al imputado.

Castañeda tenía pedido de captura y fue detenido el 23 de abril por la Policía de Investigaciones cuando circulaba en moto por Francia al 4700. La jueza Luciana Vallarela le dictó prisión preventiva por un año. No es la primera vez que su nombre aparece en expedientes pesados: en marzo de 2024 había sido aprehendido como sospechoso de un atentado contra un colectivo de la línea 130, investigado como intimidación pública, causa de la que fue desligado.

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Lo que conecta este crimen con un mapa más amplio es el perfil del acusado. Investigadores vinculan a Castañeda con Emiliano "Jija" Avejera, un exreferente de la barra brava de Newell's que cumple condena a perpetua por dos homicidios, entre ellos el de Jonathan Funes, hermano del narco Alan Funes.

Avejera fue ligado durante años a Los Monos, pero desde su detención en 2018 las fuentes lo ubican en la órbita de la organización que reconfiguró el negocio narco en Rosario: la banda de Los Menores, conducida por el prófugo Matías Gazzani, el hombre más buscado del país en el terreno del crimen organizado.

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Matías Gazzani, el hombre más buscado del país en el terreno del crimen organizado.

Matías Gazzani, el hombre más buscado del país en el terreno del crimen organizado.

El contexto de esta serie de asesinatos que tienen como blanco a Los Monos se produjeron en un momento de reconfiguración del mapa narco. Hoy el escenario es otro. La violencia bajó a niveles históricos. El gobierno presentó esta semana las estadísticas sobre homicidios. Según los registros oficiales, en este primer cuatrimestre se produjeron 48 crímenes, la cifra más baja de los últimos 20 años. “Es el resultado de un plan de seguridad sólido, con inversión, planificación y trabajo sostenido”, afirmó la vocera del Gobierno provincial, Virginia Coudannes, quien hizo un contraste con el escenario heredado. Recordó que en 2023 se registraron 156 homicidios en el mismo período y sostuvo que la actual caída “revierte niveles de violencia muy elevados en la provincia”.

Desde un principio, distintas fuentes de la investigación atribuyeron la instigación del crimen de Marito Pino a Gazzani. Pero el asesinato de Fernández no fue un hecho aislado. Su muerte inauguró una serie de crímenes selectivos que tuvieron como blanco a integrantes, allegados y operadores de la banda de Los Monos a lo largo de 2024 y 2025, una saga sin precedentes que expone el declive de la organización criminal más poderosa que tuvo Rosario durante dos décadas.

Fernández tenía 42 años. Era sobrino de Juan Carlos "Mono Grande" Fernández, cofundador de la banda junto a Ariel "Viejo" Cantero, y tenía parentesco con Celestina Contreras, la madre de Ariel "Guille" Cantero.

Cronología de los ataques contra Los Monos

A principios de siglo, cuando Los Monos eran todavía una banda barrial del extremo sur, Marito Pino fue un gatillero de primera línea en las guerras contra Los Garompa y Los Colorados. Fue acusado de tres homicidios. Condenado por uno solo, el de Sergio Rivero en mayo de 2001, cumplió 15 años de prisión. Salió y se mantuvo lejos de las crónicas policiales hasta diciembre de 2023, cuando un cartel apareció tras la balacera a la comisaría 19ª con un mensaje directo: "Mario Pino, dejá de batir la cana. Plantate, gil". Trece meses después estaba muerto.

La cronología de los ataques contra Los Monos empieza antes, con un crimen que funcionó como prólogo. El 1° de octubre de 2024, Samuel "Gordo Samu" Medina, de 25 años, yerno de Guille Cantero, fue asesinado de 16 balazos cuando volvía de un partido en el Gigante de Arroyito. Iba en un Volkswagen Polo blanco junto a un familiar de 18 años.

Hinchada de Rosario Central Pillín Bracamonte
El 9 de noviembre de 2024 fue asesinado Andrés

El 9 de noviembre de 2024 fue asesinado Andrés "Pillín" Bracamonte, jefe de la barra brava de Rosario Central.

Una moto se puso a la par y un gatillero abrió fuego con una ametralladora. Medina era un operador visible del clan: en 2021 había posado exhibiendo fusiles FAL y pistolas junto al trapero Zaramay y Uriel Cantero, hijo del Pájaro. Semanas después de su muerte, una bandera apareció en la tribuna de Central con una frase que los investigadores leyeron como una declaración de guerra: "No respetamos a nadie".

El 9 de noviembre de 2024 fue asesinado Andrés "Pillín" Bracamonte, jefe de la barra brava de Rosario Central durante 25 años, junto a su lugarteniente Raúl "Rana" Attardo, a metros del estadio Gigante de Arroyito. Bracamonte era un hombre identificado históricamente con la familia Cantero. Su muerte abrió la puerta a un nuevo liderazgo en la tribuna donde confluyeron Santino Alvarado, hijo de Esteban Alvarado, y operadores ligados a Los Menores y al narco Fabián "Calavera" Pelozo.

En enero de 2025 cayó Marito Pino. En marzo fue ejecutado Ariel Gustavo Bovio, de 48 años, en la puerta de su domicilio de España y Garay, barrio España y Hospitales. Nueve vainas servidas y dos proyectiles de grueso calibre quedaron en la escena. En abril, dos sicarios en moto mataron a Juan Maximiliano "Chicha" Ferreyra, de 45 años, referente de la barra de Central en zona sur y medio hermano de "Paco Mono" Ferreyra, ladero histórico de Pillín. Lo llamaron por su nombre a través de un ventanal de su casa en Ameghino al 500, barrio La Bajada, y cuando se asomó le dieron tres balazos en el rostro, el pecho y el abdomen.

En julio la violencia se concentró en pocas cuadras del barrio Hospitales. El 20 de julio fue acribillado Brian Nahuel Figueroa, de 30 años, miembro de Los Monos en la barra de Newell's, cuando salía del Coloso Bielsa al volante de un Polo con dos mujeres, una nena de 5 años y un bebé. Dos días después, a menos de 200 metros de ahí, balearon a Juan Domingo "Cascarita" Ramírez, de 51 años, uno de los sicarios más emblemáticos de Los Monos: un hombre que operaba simultáneamente en las barras de Newell's y Central, que se había fugado de la Jefatura de Policía en 2014 y que al momento del ataque usaba tobillera electrónica por una causa federal de venta de drogas. Un sicario en moto con caja de delivery lo llamó en la puerta de su kiosco, frente al hospital de Niños Vilela, y le pegó un tiro en el cuello. Ramírez agonizó 17 días en terapia intensiva. Murió el 8 de agosto.

La secuencia de ataques tuvo como punto más alto la saga contra Dylan Cantero, de 21 años, hijo del Viejo Cantero y Celestina Contreras, el último de los Cantero en libertad. El 15 de octubre de 2025, cuatro gatilleros en un auto blanco le dispararon en barrio La Granada y lo hirieron en una pierna. Al día siguiente, cuando ya estaba de alta, dos personas en moto balearon la fachada del HECA y dejaron una nota dirigida a él. El 6 de noviembre atacaron a balazos una panadería vinculada a Dylan. El 17 de noviembre lo balearon por segunda vez en el mismo cruce de Caña de Ámbar y pasaje 512: desde un Peugeot 208 gris dispararon más de 30 veces. Recibió dos balazos en el abdomen. También fueron heridas sus sobrinas de 12 años y 19 meses. Dylan sobrevivió, fue dado de alta y quedó detenido por una nueva causa. A lo largo de 2025, narcomantas atribuidas a Los Menores lo mencionaron en distintos puntos de la zona sur.

En diciembre, un triple crimen en barrio Las Flores, la cuna de Los Monos, cerró un año de violencia dirigida contra la organización.

Los fiscales que investigan estos asesinatos los describen como "crímenes selectivos". La lectura que hacen los investigadores, compartida por el gobierno provincial, es que el mapa del narcotráfico en Rosario cambió de manera estructural. Los líderes históricos están presos en condiciones de aislamiento: Guille Cantero, Esteban Alvarado, René Ungaro, Julio Rodríguez Granthon, los Funes. Los Monos, sometidos a una fragmentación interna donde el clan original se dividió en partes difíciles de reconocer, perdieron supremacía. Sus miembros retroceden o caen.

Lo que emergió en su lugar es lo que fuentes judiciales y del gobierno describen como una cooperativa narco coordinada por Gazzani, en la que confluyen grupos que antes operaban por separado: Alvarado, Claudio Mansilla, Francisco Riquelme. Esta estructura mueve cocaína en cantidades que exceden el narcomenudeo local y se expande hacia el conurbano bonaerense, Córdoba y, según sospechan algunos investigadores, hacia el exterior a través de socios instalados en la Hidrovía.

Desde la cárcel de Piñero, a 15 kilómetros de Rosario, voceros penitenciarios y allegados al mundo criminal identifican un núcleo que agita la violencia contra los restos dispersos de la familia Cantero: los Riquelme, Mauri Ayala, Fabio Giménez, Luis "Lobito" Lobos. Hombres que alguna vez fueron parte de Los Monos y ahora operan del otro lado. La frase que circula entre investigadores y actores del mundo criminal resume el proceso con una precisión brutal: antes, a los integrantes pesados de Los Monos los metían presos. Ahora los están matando.

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