La insólita historia del ladrón que denunció un robo y permitió desbaratar dos bandas criminales
La Justicia le puso punto final a las andanzas de una banda de cordobeses que cometía robos en Santa Fe, donde eran ayudados por otra banda de ladrones.
La policía realizó varios allanamientos para dar con los autores de los robos
En diciembre de 2024 un llamado a la policía de Santa Fe dio inicio a una investigación que permitió desbaratar dos bandas de ladrones; lo insólito es que el llamado lo hizo uno de ellos para denunciar un robo. La investigación quedó a cargo de la fiscal Laura Urquiza, quien identificó a los involucrados en sendos grupos delictivos.
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Una de las bandas estaba conformada por seis hombres oriundos de Córdoba, que eran ayudados en Santa Fe por otra banda criminal, de la que formaba parte un policía santafesino. Esta semana la Fiscalía le puso punto final a los procesos penales iniciados, con condenas para todos los involucrados a través de juicios abreviados.
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La banda oriunda de Córdoba estaba conformada por Dante Leonardo Monserrat, William Nahuel Ibañez Díaz, Diego Martín Ceballos, Jonatan Brizuela, Pablo Rafael Roland Aragón y Guillermo Ain García Romano; además, cuando viajaban a Santa Fe contaban con la asistencia de un estudiante local llamado Laureano Varino.
En tanto, la banda santafesina estaba conformada por Ángelo Guanca, Lucas Romero, el policía Xavier Benítez y Candelaria Ojeda, novia de Romero.
De Córdoba a Santa Fe para robar
La organización criminal conformada por los cordobeses cometía robos bajo la modalidad de “escruches”, es decir, ingresaban a viviendas cuando sus moradores no se encontraban; los robos eran cometidos con planificación y división de funciones entre los miembros de la banda: primero abrían vehículos estacionados a la fuerza o con inhibidores de señal, en su mayoría modelos de la marca Toyota, que se encontraban estacionados en inmediaciones de locales gastronómicos, principalmente en la zona céntrica de la ciudad de Santa Fe. Así lograban obtener información importante a través de la documentación del automotor, y los juegos de llaves de las viviendas de sus propietarios.
Luego, se dirigían a las casas que sabían desocupadas, y con las llaves sustraídas o forzando el ingreso a los domicilios, se llevaban dinero en efectivo, joyas de oro, dispositivos electrónicos y otros objetos de valor.
La banda se movilizaba en diversos vehículos (entre ellos camionetas Honda CRV, Peugeot 2008, VW Gol Trend y Toyota Corolla), a los cuales les cambiaban las chapas patentes para impedir su identificación.
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Asociación ilícita y hurto calificado
La banda vino a Santa Fe al menos entre septiembre y finales de noviembre de 2024 en la capital provincial y lograron cometer seis hechos. Los vehículos se encontraban estacionados en inmediaciones de la zona gastronómica de barrio Candioti: Castellanos al 1500, Chacabuco y Las Heras, Balcarce al 2000; en zona de Guadalupe: Obispo Principe y Alberti, Patricio Cullen, Tacuarí (donde ingresaron en dos viviendas linderas), Ayacucho y en otras zonas de la ciudad como Saavedra al 1400 y Martín Zapata y 9 de Julio.
En tanto, las viviendas asaltadas por la banda tras sustraer las llaves y la documentación de los vehículos se encontraban en Lavaisse al 1700, J.M. Zuviría y Pasaje Leiva, Talcahuano al 7700, Dr. Zavalla al 5400, Avellaneda al 5900 y Pasaje Misiones al 1800 en Santo Tomé.
En algunos de estos domicilios, la banda logró alzarse con importantes sumas de dinero en efectivo, en moneda nacional y extranjera - de una vivienda se llevaron diez millones de pesos, de otra vivienda se llevaron 180 mil dólares, y de otra vivienda lograron alzarse con 70 mil dólares-, computadoras, alhajas y demás elementos de valor.
En tanto, el santafesino Varino colaboraba con la banda brindándole alojamiento, información, soporte y traslado cada vez que venían a Santa Fe.
El robo y la denuncia que dio inicio a la investigación
La madrugada del 7 de diciembre de 2024 uno de los ladrones cometió un grave error que dio inicio a la investigación y al encarcelamiento de todos los involucrados: Diego Martín Ceballos llamó a la policía para denunciar haber sido víctima de un robo en Santa Fe.
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La banda se encontraba en la ciudad y había cometido uno de sus clásicos escruches: a las 0:30, forzaron la cerradura de una Toyota Hilux que estaba estacionada en Sarmiento y Castellanos, y se dirigieron a la vivienda ubicada en Pasaje Maipú al 3100 –en inmediaciones del Club Unión–, de donde sustrajeron dinero en efectivo, alhajas y electrodomésticos.
Luego, el grupo de cordobeses se encontró con una joven de Santa Fe, identificada como Candelaria Ojeda: primero fueron a un pub en la ciudad, y luego fueron hasta una cabaña en el complejo Costa Azul, en Sauce Viejo, donde se estaban alojando.
Allí fueron sorprendidos por un grupo de ladrones que les robaron sus pertenencias: es que Ojeda había planeado el encuentro con Ceballos junto a tres hombres identificados como Ángelo Guanca, Lucas Romero y el policía Xavier Benítez a modo de venganza.
Los santafesinos habían quedado resentidos contra los cordobeses porque meses atrás, por otra investigación, se había realizado un allanamiento en la vivienda donde solían alojarse Ceballos y compañía cuando venían a cometer delitos en Santa Fe. La policía había encontrado entonces elementos vinculados a los escruches y en el lugar se encontraba Lucas Romero, el novio de Candelaria Ojeda. Si bien el muchacho no quedó detenido, el vínculo entre los grupos se resintió y los santafesinos planearon venganza.
Candelaria Ojeda mantuvo contacto a través de las redes sociales con el cordobés Ceballos, y acordaron encontrarse cuando volviera a Santa Fe. Entonces, el 7 de diciembre, luego de que el grupo concretara su golpe, Ojeda, Ceballos, Brizuela y el resto de la banda, se encontraron en el pub.
Ojeda compartió en tiempo real su ubicación a través de Whatsapp con su novio Lucas Romero, a fin de que este supiera todo el tiempo donde se encontraban; es así que cuando llegaron al complejo fueron sorprendidos por Romero, el policía Xavier Benítez y Uriel Leandro Nessi, quienes ingresaron armados y maniataron al grupo con precintos.
Ojeda simuló en todo momento ser víctima del robo; luego, Romero, Benítez y Nessi huyeron a bordo de un automóvil conducido por Ángelo Guanca. En tanto, Ceballos llamó a la policía para denunciar lo que les había ocurrido, y comenzó una investigación que permitió desentrañar el historial delictivo que vinculaba a los involucrados.
Condenas en juicios abreviados
Tanto los santafesinos como los cordobeses fueron condenados a través de juicios de procedimiento abreviado. Sólo restan Benítez y Nessi, que tendrán la audiencia de admisión del acuerdo el próximo viernes.
Lucas Martín Romero fue sentenciado a cuatro años de prisión como coautor del delito de robo calificado por haber sido cometido en poblado y en banda, y por la utilización de armas de fuego; en tanto, Ángelo Martino Guanca fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo. En su caso, fue condenado por ser partícipe secundario en el mismo delito, dado su rol de chofer para facilitar la huida; Ojeda también fue condenada como partícipe secundaria del hecho.
Por otra parte, las condenas impuestas a los cordobeses superan los tres años de prisión de cumplimiento efectivo con reparaciones en dólares a las víctimas (entre 20 mil y 30 mil dólares cada uno); además Brizuela, Monserrat Castañares y García Romano fueron declarados reincidentes, mientras que a Roland Aragón se le revocó la condicionalidad de una sentencia previa dictada en Mendoza y se unificó la condena.
Diego Martín Ceballos fue condenado a tres años de prisión condicional, debió hacer una reparación económica de dos millones de pesos y se le decomisó un automóvil; mientras que el santafesino Varino cumple una condena en libertad por haber sido colaborador de la banda.








