La imputación fue realizada por la fiscal Laura Urquiza en una audiencia que tuvo lugar en la sala 2 de los tribunales santafesinos, ante el juez Pablo Spekuljak. Brizuela es representado por el abogado defensor particular Juan José Patiño y la prisión preventiva se discutirá el martes 11.
Los escruches atribuidos a la banda fueron cometidos entre septiembre y noviembre de 2024. Por la causa ya hay cinco personas oriundas de Córdoba detenidas en prisión preventiva, y fue condenado un santafesino que operaba como “pata local” de la banda.
Los hechos se dieron a conocer este viernes en una audiencia que tuvo lugar en tribunales.
Escruches en Santa Fe
Los hechos imputados a Brizuela este viernes son los mismos ya endilgados al resto de los involucrados en audiencias anteriores; la banda se dedicaba a cometer hechos delictivos contra la propiedad mediante escruches –ingresar a las viviendas cuando sus moradores no se encuentran– en la ciudad de Santa Fe. Para esto, el grupo forzaba vehículos Toyota, estacionados en inmediaciones locales gastronómicos de la zona céntrica, sustraían la documentación y las llaves del domicilio del titular; luego se dirigían hasta la vivienda y robaban todos los elementos de valor que hubiera en el lugar.
Cuando se daban a la fuga cambiaban la chapa patente de los vehículos involucrados. Urquiza vinculó a la banda con una docena de robos perpetrados a vehículos Toyota, entre septiembre y finales de noviembre de 2024 en la capital provincial: en seis oportunidades, tras robar llaves y documentación del vehículo, se dirigieron a las viviendas de los moradores y sustrajeron elementos de valor, electrodomésticos y el dinero en efectivo que había en las casas.
Los vehículos se encontraban estacionados en inmediaciones de la zona gastronómica de barrio Candioti: Castellanos al 1500, Chacabuco y Las Heras, Balcarce al 2000; en zona de Guadalupe: Obispo Principe y Alberti, Patricio Cullen, Tacuarí (donde ingresaron en dos viviendas linderas), Ayacucho y en otras zonas de la ciudad como Saavedra al 1400 y Martín Zapata y 9 de Julio.
En tanto, las viviendas asaltadas por la banda tras sustraer las llaves y la documentación de los vehículos se encontraban en Lavaisse al 1700, J.M. Zuviría y Pasaje Leiva, Talcahuano al 7700, Dr. Zavalla al 5400, Avellaneda al 5900 y Pasaje Misiones al 1800 en Santo Tomé.
En algunos de estos domicilios, la banda logró alzarse con importantes sumas de dinero en efectivo, en moneda nacional y extranjera - de una vivienda se llevaron diez millones de pesos, de otra vivienda se llevaron 180 mil dólares, y de otra vivienda lograron alzarse con 70 mil dólares-, computadoras, alhajas y demás elementos de valor.
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Laura Urquiza, fiscal del MPA que lleva adelante la investigación
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Asociación ilícita, hurto calificado y robo
Los delitos endilgados a la banda fueron calificados como miembros de asociación ilícita, coautores de hurto calificado por uso de llave falsa o semejante, robo calificado por ser cometido en poblado y en banda y hurto calificado por ser cometido por uso de llave previamente sustraída (un hecho en grado de tentativa ya que la llave se trabó en la cerradura y no pudieron ingresar al domicilio).
Ladrones y víctimas
El primero en ser detenido en la causa fue Ceballos, luego de que fueran víctimas de un robo en Santa Fe, tras haber perpetrado un escruche: el 7 de diciembre a las 0:30, la banda forzó la cerradura de una Toyota Hilux que estaba estacionada en Sarmiento y Castellanos, y se dirigieron a la vivienda ubicada en Pasaje Maipú al 3100 –en inmediaciones del Club Unión–, de donde sustrajeron dinero en efectivo, alhajas y electrodomésticos.
Luego, el grupo de cordobeses se encontró con una joven de Santa Fe, identificada como Candelaria Ojeda: primero fueron a un pub en la ciudad, y luego fueron hasta una cabaña en Santo Tomé donde se estaban alojando.
El juez Pablo Spekuljak estuvo al frente de la audiencia imputativa.
Allí fueron sorprendidos por un grupo de ladrones que les robaron sus pertenencias. Fuentes del caso explicaron a AIRE que Ojeda había planeado el encuentro con Ceballos junto a Ángelo Guanca, Lucas Romero y Xavier Benítez a modo de venganza. Es que, meses atrás, por otra investigación, se había realizado un allanamiento en la vivienda donde solían alojarse los cordobeses cuando venían a cometer delitos en Santa Fe: allí encontraron elementos vinculados a los escruches y en el lugar se encontraba Lucas Romero, el novio de Candelaria Ojeda. Si bien el muchacho no quedó detenido, el vínculo entre los grupos se resintió.
Mientras tanto, Ojeda mantuvo contacto a través de las redes sociales con el cordobés Ceballos, y acordaron encontrarse cuando volviera a Santa Fe. Entonces, el 7 de diciembre, luego de que el grupo concretara su golpe, Ojeda, Ceballos, Brizuela y otras personas aún no identificadas, se encontraron en el pub.
Según la Fiscalía, Candelaria Ojeda compartió en tiempo real su ubicación a través de Whatsapp con su novio Lucas Romero, a fin de que este supiera todo el tiempo donde se encontraban. Cuando se dirigieron al complejo Costa Azul, en Lucas Romero, donde se estaban alojando los cordobeses, fueron sorprendidos por Romero, el policía Xavier Benítez y U.N., quienes ingresaron armados y maniataron al grupo con precintos; mientras tanto, Ojeda simuló en todo momento ser víctima del robo. Luego, Romero, Benítez y U.N. huyeron a bordo de un automóvil conducido por Ángelo Guanca.
Ceballos llamó a la policía para denunciar lo que les había ocurrido, y la investigación permitió desentrañar el historial delictivo que vinculaba a los involucrados.