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Policiales Narcotráfico en Rosario | Narcotráfico | Rosario

La historia de la testigo que sufrió un atentado y era un brazo clave de Los Monos para realizar extorsiones

Mariana Ortigala fue detenida en una mansión en Funes, ciudad vecina a Rosario. Era una de las mujeres de mayor confianza de Guille Cantero. Se sospecha que además lavaba dinero de la banda narco.

Mariana Ortigala decía que le tenía más confianza a Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos, que al Estado. Por eso, ella prefería que la custodiaran y protegieran miembros de esta banda narco.

En marzo de 2020 dos sicarios, uno de ellos armado con dos pistolas, la intentaron matar cuando subía a su auto. La hirieron de siete balazos en la espalda y los glúteos, pero sobrevivió. Ese ataque era consecuencia por haber declarado contra Esteban Alvarado, condenado a perpetua, un narco rival de Los Monos.

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Pero esta mujer y su entorno, entre ellos su marido, no sólo gozaban de la “protección” de Guille Cantero, sino que también trabajaban para él, y realizaban extorsiones y atentados en su nombre, y otra sospecha: manejaban sus bienes.

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En marzo de 2020 dos sicarios, uno de ellos armado con dos pistolas, la intentaron matar cuando subía a su auto.

En marzo de 2020 dos sicarios, uno de ellos armado con dos pistolas, la intentaron matar cuando subía a su auto.

Este lunes a la madrugada, después de un día marcado por las elecciones en Santa Fe, Ortigala fue detenida junto a su marido en una mansión en la localidad de Funes, ciudad vecina a Rosario.

La mujer, que tiene parte de su cuerpo con tatuajes religiosos, cambiaba de domicilio de manera permanente. Ella decía que era para evitar ser un blanco fácil de los sicarios que la buscaban. Ahora se supo además que era para despistar a los investigadores que seguían sus pasos.

Cuál será la acusación de Mariana Ortigala

Ortigala será acusada por el fiscal Pablo Socca de ser parte de una organización que llevaba adelante extorsiones y ataques a balazos e incendiarios contra una cadena de agencias de quiniela, que fue blanco de atentados desde 2021. En ese tiempo, según las fuentes judiciales, le reclamaban al dueño de estos locales 1,5 millones de dólares a cambio de paz y tranquilidad.

El fiscal ordenó este lunes 43 allanamientos, que incluyeron el hotel Faena, en Puerto Madero, donde estaba alojada Lorena Córdoba, otro miembro de esta organización. Esta mujer era la esposa del fallecido rey del juego clandestino en Rafaela David Perona, y tenía relación directa con Ortigala, de máxima confianza del líder de Los Monos. Era tal la afinidad entre ambos, que Vanesa Barrios, la pareja de Cantero, cumple la prisión domiciliaria en una de sus residencias en Funes.

En la investigación se detectó que Guille Cantero era quien estaba al tanto y daba órdenes para llevar adelante las extorsiones, cuyo brazo operativo, en una primera etapa estaba a cargo presuntamente de Ortigala y su marido Felipe S.. Este capítulo comenzó en 2021 cuando comenzaron a balear y a atacar con bombas molotov contra la cadena de agencias de quiniela El Califa.

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Ortigala no sólo gozaba de la “protección” de Guille Cantero, sino que también trabajaban para él.

Ortigala no sólo gozaba de la “protección” de Guille Cantero, sino que también trabajaban para él.

En ese momento, de acuerdo a las fuentes judiciales, el pedido a los dueños de estos locales era para que pagaran 1,5 millones de dólares a cambio de no ser blanco de más ataques. El titular de la empresa no pagó ese monto, pero hasta ese momento no había denunciado los aprietes. Con el correr de los meses la tensión bajó.

Más ataques en Rosario

Los ataques con bombas molotov volvieron a producirse este año. Pero había otro grupo, más pesado aún, al mando de las estrategias violentas para sacar dinero al empresario que tiene más de una decena de locales en Rosario. A cargo de esa facción estaba Maximiliano Díaz, alias Cachete, condenado en agosto pasado a 29 años de prisión, por planear un atentado a tiros contra el casino de Rosario, donde murió Enrique Encino, un apostador de 63 años que había salido a fumar a un balcón.

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Cachete y su hermano Brian, también sentenciado a cinco años de cárcel, ambos actualmente en prisión, volvieron a la carga para extorsionar al dueño de los locales de quiniela. Usaron bombas molotov en por lo menos dos casos para presionar por el cobro, que había bajado al monto de 100.000 dólares.

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Maximiliano Díaz, alias Cachete, condenado a 29 años de prisión, por planear un atentado a tiros contra el casino de Rosario.

Maximiliano Díaz, alias Cachete, condenado a 29 años de prisión, por planear un atentado a tiros contra el casino de Rosario.

En ese momento la causa, a cargo de la Unidad de Balaceras, tomó un nuevo impulso y la investigación logró determinar quiénes extorsionaban al dueño de la empresa El Califa. Se determinó que Guille Cantero, desde la cárcel de Marcos Paz, era el que tenía el control de las operaciones de extorsión. No sólo mantenía comunicaciones telefónicas sino también personalmente con Mariana Ortigala, que visitaba al líder de Los Monos casi todas las semanas.

Esta mujer y su hermano Rodrigo habían formado parte de la banda de Esteban Alvarado, pero por problemas personales se separaron de su entorno. La falta de lealtad se paga caro en este rubro criminal. Alvarado mandó a matar a Ortigala e intentó involucrar a su hermano en el crimen del financista Lucio Maldonado, que fue clave para que lo condenaran a prisión perpetua.

Qué otras hipótesis giran alrededor de Ortigala

Mariana Ortigala había convencido además a un exhombre de confianza de Alvarado, Carlos Argüelles, para que declarara contra su ex jefe. Eso le valió que lo ejecutaran en setiembre de 2021. Una de las hipótesis es que Ortigala no sólo planeaba las extorsiones sino también que es parte del entramado para lavar dinero de Los Monos. Tiene una cantidad importante de propiedades y vehículos que será difícil de justificar. En el fuero federal también está siendo investigada como un eslabón clave para el manejo económico de la banda.

Se presume que esta mujer, que había pertenecido a la banda enemiga de Los Monos y luego saltó de filiación narco, era quien después de recibir las directivas de Cantero en la cárcel de Marcos Paz después derramaba la información a otros miembros de la organización para llevar adelante las maniobras de extorsión, que actualmente son más redituables que el narcomenudeo.

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La mujer recibía directivas de Cantero en la cárcel de Marcos Paz.

La mujer recibía directivas de Cantero en la cárcel de Marcos Paz.

También fue allanada la Unidad Penitenciaria Nº 3 de San Nicolás donde está detenida Brenda Leguizamón, una joven acusada como la presunta líder de una organización que transportaba droga desde Rosario hacia San Nicolás. Es la hermana de Brisa, la mujer que protagonizó la llamada “boda narco” de Ibarlucea, que el año pasado terminó en el triple crimen de una pareja y su hija de 1 año.

También fue allanada la casa de Daiana Micaela Leguizamón, de 29 años, otra hermana de Brisa y Brenda. “Mica la diabla”, como aparece causas judiciales, cumple arresto domiciliario en San Nicolás desde abril por estar sospechada de integrar la banda narco de Olga Beatriz “Tata” Medina.

Este fenómeno criminal de las extorsiones empezó en 2018, luego de que Guille Cantero decidió atentar contra 14 residencias de jueces y edificios judiciales por el descontento que tenía con su traslado a una cárcel fuera de Rosario, como era la Unidad Penal Nº7 de Resistencia. A partir de allí comenzó a incursionar con mayor frecuencia en los pedidos de dinero en concepto de “protección”, a la vieja usanza de la mafia.

Para que el negocio funcionara de manera aceitada debía irradiar terror y miedo, algo que estaba garantizado con el poder de fuego de la banda de Los Monos. Los mensajes intimidatorios que dejaban los tiradores se popularizaron bajo el lema: “Con la mafia no se jode. Plata o plomo”.

Ante la cantidad de hechos violentos contra negocios, empresas y casas de familia el Ministerio Público de la Acusación creó en 2020 una Unidad Especializada en Balaceras, que quedó al mando de la fiscal Valeria Haurigot.

Lo que empezaron a detectar en las investigaciones era que la mayoría de las tentativas de extorsión se organizaban desde las cárceles, donde están presos la mayoría de los jefes y segundas líneas de las organizaciones narcocriminales de Rosario. Para que el negocio pudiera funcionar fueron claves las comunicaciones desde los pabellones, donde los presos con los Smartphones podían tener contacto permanente con los soldaditos que llevaban a cabo las tareas violentas.

En Rosario se suceden por día, en promedio, entre seis y siete balaceras –incluidos los heridos por arma de fuego– y unas cinco o seis son por extorsiones. Las exigencias de dinero por “tranquilidad” representan el 80%.