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Policiales Germán de los Santos |

La historia de dos docentes que están acusados de matar a la hincha de Rosario Central

La fiscalía de Rosario difundió la foto de los posibles autores de la agresión que terminó con la vida de Ivana Garcilazo después del clásico rosarino. Desconocidos destrozaron la casa de uno de los acusados. Uno se entregó es jueves y el otro está prófugo.

En 1988, Luis Alberto Spinetta editó uno de los mejores álbumes de su carrera: "Tester de violencia". Uno de los temas del disco era "La bengala perdida", una canción que delineaba con poesía la inexplicable muerte de Roberto Basile, un joven de 25 años, que había ido a ver a Racing en 1983 y murió en la tribuna visitante de la Bombonera atravesado por una bengala de señalización marina que arrojó la barra xeneize, capitaneada en ese momento por el mítico José “Abuelo” Barrita.

La canción se gestó tiempo después. Influyó otra situación que Spinetta vivió con Fito Páez en Córdoba. Carlos Polimeni, en el libro "El día que Charly saltó (y otras crónicas salvajes de rock)" escribió que el Flaco y Fito estaban en el hotel Nogaró, cuando cayó la barra de Rosario Central, que estaba en esa ciudad porque los canallas jugaban con Instituto de Córdoba.

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Spinetta no quiso hablar con los hinchas y la situación se puso algo tensa. Los barras de Central le dijeron, según cuenta el libro, que todo lo hacían “por los colores” de la camiseta.

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Imágenes de cámaras de seguridad.

Imágenes de cámaras de seguridad.

Esa frase aportó argumentos a Spinetta que no entendía la violencia que supuraba del fútbol y el fanatismo que sembraba el amor por una camiseta que podría llevar a alguien a matar. “Por un color, sólo por un color, no somos tan malos, todo va a estallar”, cantaba en “La bengala perdida”, tema que creó en repudio a esa violencia demencial en el fútbol.

Cuarenta años después de la muerte de Basile en la cancha de Boca, el crimen de Ivana Garcilazo, la hincha de Rosario Central asesinada después del clásico, cuando volvía en su moto del estadio canalla a su casa, enciende la misma indignación que Spinetta cuadró en esa canción.

En un contexto violento que recrudece en Rosario a diario, la decisión que tomó el Ministerio Público de la Acusación de exhibir las fotos de los posibles involucrados en la muerte de la mujer encendió otro capítulo de ira.

Porque después de que las imágenes de los rostros de los dos docentes acusados se difundieran en los medios un grupo de personas destrozó la casa de Damián Reifenstuel, quien vivía en el barrio Villa América, en Pérez, ciudad vecina a Rosario.

Quiénes son los acusados de matar a Ivana

El fiscal Gastón Ávila, a cargo de la investigación, afirmó que los dos acusados de haber arrojado la piedra que mató a Garcilazo son docentes que no forman parte de la barra brava de Newell´s. El funcionario aportó detalles de cómo planificaron su fuga. Incluso, habrían cambiado su aspecto físico para poder escapar. Por versiones que empezaron a circular Reifenstuel está prófugo fuera de Rosario.

Este jueves, en tanto, se entregó uno de los implicados en el crimen de Ivana -Ariel Cabrera- quien se presentó con su abogado en la sede la AIC de la ciudad de Rosario.

El sábado 30 de setiembre Ivana Garcilazo regresaba del estadio de Rosario Central, donde había festejado la victoria agónica de su equipo. Hinchas de Newell’s le arrojaron un piedrazo que impactó en su cabeza y cayó desplomada de la moto en la que se trasladaba. Murió en el acto.

Después del clásico entre Rosario Central y Newell’s hinchas leprosos se instalaron en las inmediaciones del estado del Parque Independencia, sobre todo en avenida Pellegrini y en las adyacencias para arrojar piedras a los simpatizantes canallas que festejaban el triunfo.

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El fiscal Gastón Ávila.

El fiscal Gastón Ávila.

El caso de Ivana fue el más trágico porque terminó con su vida, pero hubo otras víctimas con heridas por las piedras. Alejandro, un hombre que también volvía en su moto, se salvó porque llevaba casco. Un piedrazo le pegó en la cara. “Me quebró la nariz y recibí otro piedrazo en el pecho. Logré soportar los golpes y no me caí. Porque si me caía no la contaba”, dijo Alejandro, que admitió que lo salvó el casco.

Los investigadores reconstruyeron la situación en la que se produjo el ataque en base a las cámaras de seguridad y a filmaciones de vecinos. Así lograron llegar a una conclusión que sorprendió: quienes participaron de la agresión que terminó en la muerte de Ivana fueron vecinos de la zona. Entre los sospechosos que están siendo buscados están dos docentes: Damián Reinfenstuel y Ariel Cabrera.

“Uno es docente de química (Reinfenstuel) y el otro profesor de educación física en escuelas (Cabrera), es preparador físico en divisiones inferiores de un club”, apuntó el fiscal en conferencia de prensa. Cabrera ya no trabaja en la escuelita de fútbol de Newell's, sino que es coordinador en Social Lux. “(Reifenstuel) abandonó su rutina, dejó de asistir a clases y el otro (Cabrera) continuó pero cuando fue identificado dejó todo y además cambió su apariencia física”, aseguró el fiscal Ávila.

La investigación

Los dos docentes se habrían juntado con otros amigos para ver el partido por TV en una casa a unas 30 cuadras de donde se produjo el ataque a Ivana. Hay un tercer sospechoso que habría participado de la acción de arrojar piedras desde una esquina.

Hay testigos coincidentes de que las tres personas que estaban en esa esquina arrojaron piedras. No está claro cuál impacto en el cráneo de Ivana”, precisó y agregó que hay más cámaras de seguridad que los comprometen.

De acuerdo a la investigación, después de la muerte de Garcilazo “se llamaron por teléfono y se juntaron a la noche en Pérez (donde vive Reifenstuel)”.

Allí, se presume, planearon sus acciones para lograr impunidad. Reifenstuel desapareció de su casa y su trabajo. “Primero llamó a la escuela para decir que estaba enfermo, pidió licencia médica y después renuncia”, dijo el fiscal.

Cabrera “continuó con su vida pero cambió su fisonomía”. “Esa persona usó el pelo largo con rodete cinco años y se cortó el pelo”, siguió el fiscal y añadió que luego sí modificó su rutina. Hasta allí siguieron el rastro los investigadores.

El fiscal sostuvo que se los acusa de homicidio agravado en el marco de espectáculos deportivos, por el traslado de una de las parcialidades. Y analizó sobre el perfil de los acusados: “Me sorprende que son personas que se dedican a la docencia, con jóvenes y menores de edad, uno de los pilares y bases de la sociedad está en la educación, es llamativo”.