Ariel "Teletubi" Acosta no tenía apuro para escapar. Las imágenes de las cámaras de seguridad lo muestran propietario de una fría tranquilidad, luego de salir sin ningún esfuerzo de la celda que los guardiacárceles dejaron sin llave en el subsuelo Centro Penal de Justicia, donde el viernes esperaba participar de la audiencia de juicio abreviado que sellaría su futuro: una condena a 13 años de prisión por asociación ilícita y homicidio.
Decidió desaparecer antes de escuchar la sentencia. Después del mediodía, "Teletubi", el sobrenombre que tiene este muchacho de 28 años dedicado a matar desde adolescente en el barrio La Tablada de Rosario, salió de su celda y caminó por los pasillos mientras los otros detenidos lo miraban atónitos.
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Aunque parezca increíble, ninguno de los 20 efectivos del Servicio Penitenciario dijo verlo. Para salir Acosta tenía que pasar por las salas de audiencias, porque los pasillos sólo confluyen allí, donde los detenidos quedan frente a frente con los jueces y fiscales.
Aunque parezca increíble ninguno de los 20 efectivos del Servicio Penitenciario dijo verlo.
Teletubi se metió en una sala que estaba repleta de gente, porque había una audiencia. Cerró la puerta y enfiló para otra que encontró vacía y allí pudo ganar el pasaporte para la salida. Pasó caminando por el hall del Centro de Justicia Penal, y unos segundos después la brisa calurosa del final de la primavera le daba en la cara. Vestido con un jean y zapatillas decidió parar un taxi sobre calle Sarmiento y le pidió al chofer que lo llevara al barrio La Tablada, no muy lejos de allí. Fue a su casa y buscó ropa. Con una muda y algunas otras cosas, un arma, celulares y dinero, desapareció y aún no fue recapturado.
Imputados
Este lunes a las 11 fueron llevados a una audiencia imputativa los dos agentes del Servicio Penitenciario que quedaron detenidos desde el viernes pasado. Se sospecha que cobraron un soborno para dejar que Teletubi se escapara. La sospecha es que René Ungaro, el jefe de Teletubi, pagó la libertad de uno de sus hombres de mayor confianza.
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El sábado se realizaron requisas exhaustivas en los pabellones 15 y 16 de la cárcel de Piñero, donde estaba alojado Acosta y se encuentra recluido parte de la banda de su jefe René Ungaro, alias el Brujo, un hombre que en la alianza con la familia Caminos dominaba parte de la zona de barrio Municipal y La Tablada. Teletubi era uno de los sicarios de Ungaro.
El titular del Servicio Penitenciario Walter Gálvez dejó en claro que “hubo dolo” para que Acosta escapara sin ningún tipo de problemas del Centro Penal de Justicia. Es decir, no fue un simple error que este muchacho no tuviera puestas las esposas, ni que su celda estuviera abierta ni que las otras puertas del pasillo, por donde escapó, también estuviesen sin llave.
El titular del Servicio Penitenciario Walter Gálvez dejó en claro que “hubo dolo” para que Acosta escapara sin ningún tipo de problemas.
En la requisa que realizaron a los pabellones los guardias secuestraron ocho celulares. Estos teléfonos fueron entregados a la justicia para que se abra una causa judicial. Este hallazgo confirma que los presos en estos pabellones ocupados íntegramente por bandas narco sirven para que estas organizaciones sigan funcionando con la protección que da la cárcel. El ejemplo más concreto es la banda de Los Monos. Ariel Cantero, Guille, que sumó este mes la tercer condena, cometió más delitos dentro del penal que fuera.
Unas horas antes de la fuga del sicario de la banda de Ungaro ocurrió otro hecho similar. Lucas Ponce, yerno de Máximo Cantero, uno de los líderes de Los Monos, se fugó unas horas antes de escuchar la condena a 18 años de prisión por un asesinato.
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Ese hombre estaba con detención domiciliaria, aunque se sabía que iba a recibir una dura condena. De todas maneras, el tribunal se opuso a sacarle ese beneficio y cuando lo fueron a buscar para ir al Centro de Justicia Penal detectaron que se había arrancado la tobillera electrónica y se había fugado. Estos hechos se produjeron en un contexto de tensión en la policía de Santa Fe, luego de los cambios que realizó hace tres días el nuevo ministro de Seguridad Marcelo Saín, que relevó a 31 jefes de unidades regionales e intervino la jefatura de San Lorenzo, donde hay dos comisarios imputados en una causa donde está preso uno de los narcos más importantes de Rosario, Esteban Alvarado.
Sospechas
El caso de "Teletubi" Acosta, se sospecha, está íntimamente ligado a este intento de depuración dentro de la estructura policial. La secuencia comenzó hace una semana, cuando Walter Gómez, en ese momento jefe de la Policía de Rosario, anunció por los medios que "renunciaba" a su cargo porque ninguna autoridad de la gestión de Omar Perotti se había comunicado con él. Otros dos jefes de Reconquista y Rafaela tomaron la misma postura que Gómez, que decidió retirar la custodia policial de los edificios judiciales que fueron atacados desde 2018 por Los Monos y la banda de Esteban Alvarado. El ministro de Seguridad lo intimó en un mensaje de WhatsApp a que restituyera la seguridad en esos lugares o "la cosa se va a poner picante".
Esta semana Gómez fue removido y ahora enfrenta una causa judicial por incumplimiento de deberes de funcionario público, en la que el propio ministro se ofreció a declarar en su contra. También fue removida la jefa de seguridad del Centro de Penal de Justicia. Su reemplazante asumió ayer, pocas horas antes de que Acosta se fugara de la celda que se encuentra en el subsuelo, donde esperaba el final de un juicio abreviado y la condena a 13 años por asociación ilícita y homicidio, según explicó a La Nación el fiscal Matías Edery.
Esta semana Gómez fue removido y ahora enfrenta una causa judicial por incumplimiento de deberes de funcionario público.
En el caso de Ponce, el yerno del líder de Los Monos, su fuga está vinculada a una extraña decisión del camarista Carlos Carbone que decidió darle detención domiciliaria, luego de que los abogados apelaran la prisión preventiva. Consiguieron que Ponce esperara el juicio en su casa con una tobillera electrónica. El ahora prófugo está acusado del asesinato de Sebastián Oviedo y la fiscal pidió 20 años de prisión.
El tribunal, compuesto por los jueces Gustavo Pérez Urrechu, Facundo Becerra y María Trinidad Chiabrera, tenía previsto emitir su fallo a las 13 de ayer, con una condena establecida en 18 años. Sin embargo, el entonces acusado simplemente dejó su casa y se fugó.
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