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Policiales DEA | narco | Sebastián Marset

La DEA califica al narco Sebastián Marset como el "Pablo Escobar de la era moderna"

El narco uruguayo fue extraditado desde Bolivia a Estados Unidos, donde será juzgado. Un video que grabó hace unos meses fue clave para su detención en Santa Cruz de la Sierra.

Tres días después de su captura en Santa Cruz de la Sierra, el narco Sebastián Marset aterrizó en territorio de Estados Unidos. La DEA —la agencia antidrogas que lo perseguía hace años y que ofrecía 2.000.000 de dólares por información que condujera a su detención— lo recibió con cargos por tráfico de drogas y lavado de dinero.

El comunicado firmado por Terrance Cole, administrador del organismo estadounidense, afirmó que el arresto de Marset “es un paso significativo hacia una América más segura" y en otra publicación lo describió como el "Pablo Escobar de la era moderna". Las autoridades de Bolivia señalaron a los medios de ese país que Marset declaró ante las autoridades estadounidenses, aunque no se difundieron sus dichos.

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Un operativo quirúrgico para atrapar al líder narco

Marset, el uruguayo de 34 años con una sigla tatuada en la muñeca —PCU, Primer Comando Uruguayo— construyó desde los márgenes del Río de la Plata una organización que llegó a controlar una de las rutas de cocaína más rentables del mundo, entre ellas la hidrovía Paraná-Paraguay. Enfrentaba pedidos de captura de cinco países y figuraba entre los objetivos prioritarios de Europol, Interpol y la DEA.

Durante casi tres años se comportó como una especie de fantasma: aparecía en videos amenazantes desde lugares no identificados, desafiaba a sus perseguidores con nombre y apellido, y cada vez que los uniformados creían tenerlo cerca, el rastro se borraba.

La madrugada del viernes pasado se terminó la fuga. A las 02:30 se inició el megaoperativo con el cierre de calles aledañas para evitar intentos de fuga. Los agentes intervinieron primero el "Inmueble B", donde estaban los guardias, y luego allanaron el "Inmueble A", situado a ocho minutos de distancia, donde se encontraba el capo narco.

Detencion de Sebastian Marset 1
Sebastián Marset en el momento en ser trasladado luego de la captura por parte de la policía de Bolivia en un operativo conjunto de gran escala.

Sebastián Marset en el momento en ser trasladado luego de la captura por parte de la policía de Bolivia en un operativo conjunto de gran escala.

Según registros de cámaras de seguridad de la zona, Marset fue sacado de su domicilio encapuchado a las 5:09 de la madrugada. Lo esperaba en el aeropuerto Viru un avión Beechcraft King Air 350C que había aterrizado minutos antes procedente de Lima. La DEA lo guió hasta la aeronave con las manos y los pies esposados.

El mismo escenario del que había escapado en julio de 2023 —Santa Cruz de la Sierra— fue el de su caída. La ironía no les pasó desapercibida ni a las autoridades bolivianas ni a los investigadores que lo siguieron durante años. En aquella oportunidad, 2200 uniformados lo buscaban mientras él levantaba dos valijas con ropa suya y de sus hijos y desaparecía. Esta vez no hubo margen.

El operativo se planificó con al menos tres meses de anticipación. Para evitar filtraciones —el fantasma recurrente en las fuerzas antidroga bolivianas— se removió personal de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) en Santa Cruz antes de ejecutarlo.

Los agentes fueron trasladados a esa ciudad boliviana con absoluta reserva y alojados en una casa a kilómetros del objetivo. Fue, según dijo el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira, una acción quirúrgica.

Detencion de Sebastian Marset 2
La detención de Sebastián Marset y los agentes de la DEA. Hoy el narco uruguayo ya está preso en Estados Unidos.

La detención de Sebastián Marset y los agentes de la DEA. Hoy el narco uruguayo ya está preso en Estados Unidos.

"Hoy Bolivia ha generado un hecho trascendental no solo para nuestra nación, sino también para la región. Uno de los narcotraficantes considerados entre los cuatro más grandes del continente ha caído bajo el rigor y la capacidad de las instituciones del Estado", sostuvo el mandatario.

Junto a Marset fueron detenidas otras cuatro personas de su círculo: dos venezolanos, un colombiano y una uruguaya identificada como Tatiana Marset Alba, cuyo grado de parentesco con el narco el fiscal general de Bolivia dijo que estaban verificando.

Entre los bienes incautados en el operativo hay dos aeródromos y 16 avionetas, 54 kilos de marihuana, una decena de vehículos, algunos de ellos con un alto nivel de blindaje, una motocicleta de lujo y 21 armas "sofisticadas". CNN El gobierno boliviano estimó que el daño económico a la organización criminal supera los 15 millones de dólares.

Una comunicación del siglo XXI

A horas del anuncio de la captura, el gobierno boliviano lanzó una animación con gráficos que permite seguir paso a paso los movimientos de los agentes que sorprendieron al líder narco en su casa. El video, producido con inteligencia artificial, recrea el megaoperativo como si fuera una secuencia táctica de película: el ingreso al primer inmueble donde dormían los escoltas, la neutralización del perímetro, el avance sobre la residencia de Marset. Es una herramienta de comunicación nueva para las fuerzas de seguridad en la región, un recurso estético que mezcla la lógica del documental con la del videojuego y que algunos analistas ya señalan como una tendencia en la narrativa oficial del combate al crimen organizado.

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La curiosidad tiene un antecedente directo con el propio Marset. Cuando en octubre de 2025 reapareció en un video armado, rodeado de hombres encapuchados y lanzando amenazas contra su exsocio apodado "El Colla", los investigadores paraguayos y bolivianos se preguntaron si las imágenes eran reales o habían sido generadas con IA.

La voz no coincidía exactamente con su tonalidad habitual, algunos tatuajes no se veían con claridad y el resto de los integrantes del grupo aparecían borrosos. El viceministro del Régimen Interior de Bolivia calculó en ese momento que las imágenes tenían un 89 por ciento de veracidad. Después de la captura, el ministro del Interior paraguayo, Enrique Riera, confirmó que el video era real. Y que había sido decisivo: la información de geolocalización extraída de esas imágenes fue la pista que permitió establecer que Marset se encontraba en Bolivia, específicamente en Santa Cruz, con bastante regularidad. El narco que desafió a sus perseguidores con un video se delató él mismo.

Marset y el tráfico de droga por la hidrovía Paraná-Paraguay

Sebastián Marset nació en Uruguay, un país sin tradición narco, y construyó desde las márgenes del Río de la Plata una organización criminal que llegó a controlar una de las rutas de cocaína más rentables del mundo: la Hidrovía Paraná-Paraguay, esa autopista fluvial de más de 1800 kilómetros que conecta el corazón cocalero de Bolivia con los puertos de Bélgica y Holanda. Al menos desde 2021, por esa vía salieron más de 40 toneladas de droga que terminaron siendo incautadas en Amberes y Rotterdam. Un récord que encendió alarmas en Europa y obligó a los investigadores a trazar el mapa hacia atrás, río arriba, hasta dar con su nombre.

Su especialidad estaba centrada en mover embarques en las bodegas de barcos de largo recorrido fluvial. Los contenedores salían de las terminales de Villeta, cerca de Asunción, camuflados mayormente en harina de soja. Atravesaban aguas argentinas sin ser controlados. Llegaban al Atlántico. Ponían proa a Europa o, cada vez más, a Oceanía, donde el kilo de cocaína que en el Chapare boliviano vale 2000 dólares puede alcanzar los 150.000 o 200.000 en el mercado de destino.

Hidrovía Paraguay -Paraná
Sebastián Marset construyó desde las márgenes del Río de la Plata una organización criminal que llegó a controlar una de las rutas de cocaína más rentables del mundo: la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Sebastián Marset construyó desde las márgenes del Río de la Plata una organización criminal que llegó a controlar una de las rutas de cocaína más rentables del mundo: la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Para dominar esa ruta necesitaba socios. En Paraguay los encontró, entre ellos Miguel Ángel Insfrán, apodado el Tío Rico, un hombre que garantizaba que ningún control impediría el paso de los cargamentos. Insfrán aportaba la logística: las pistas de aterrizaje —más de 700 detectadas en la región del Chaco paraguayo— por donde llegaba la cocaína desde Bolivia en avionetas, y los puertos desde donde salía por el río.

La investigación que los tenía en la mira la conducía el fiscal paraguayo Marcelo Pecci. El 10 de mayo de 2022, sicarios colombianos y venezolanos lo ejecutaron en la isla de Barú, en Colombia, donde pasaba su luna de miel. Marset está sospechado de ser uno de los autores intelectuales de ese crimen. La causa en Colombia nunca llegó a los ideólogos.

El perfil del narco uruguayo tiene capas que lo distinguen del operador criminal convencional. No era un hombre de las sombras. Jugó al fútbol de manera profesional, primero en Paraguay y después en Bolivia, donde participó de la Liga de Santa Cruz bajo el nombre de Luis Amorim, identidad brasileña. Sus partidos se transmitían por redes sociales.

Manejaba un Lamborghini. Vivía en mansiones con custodia armada: 17 fusiles, 31 vehículos y cuatro chalecos antibalas fueron incautados en uno de sus refugios bolivianos. Se comportaba como un magnate. Y como un magnate también corrompía: señaló por su nombre al director de la FELCN como el funcionario que le avisó que la orden de arresto ya estaba firmada y le facilitó la huida en 2023. Acusó al entonces ministro de Gobierno de quedarse con 400.000 dólares del efectivo que habían dejado en su mansión. Lo hizo sin que su voz temblara.

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El paso de la droga de Marset por Argentina

La Argentina no figura en los expedientes como destino final de la droga de Marset, pero sí como territorio de tránsito y como escenario de sus primeras huellas documentadas en el país. En plena pandemia, cuando Rosario estaba desierta, una avioneta hizo un vuelo rasante sobre el Paraná y arrojó una bolsa gigante de plástico blanca y verde. Al día siguiente, un baqueano encontró el bulto en medio de la desolada isla El Chaparro, frente a Victoria, Entre Ríos: adentro había 29 panes de cocaína con una marca impresa. La sigla PCU. Nadie le dio relevancia en ese momento.

Cuatro años después, la fotografía de aquellos 29 panes reaparecería en un extenso reportaje del Washington Post sobre el narco uruguayo. El símbolo en los ladrillos de cocaína abandonados frente a Rosario dejaba de ser un dato anecdótico y se convertía en evidencia de que el PCU ya operaba en la Argentina mucho antes de que las autoridades lo registraran formalmente.