Los dos hombres juegan en una oficina del centro de esa ciudad como si fueran adolescentes. Bailan, se tiran al piso, se aprietan los huevos, y se divierten, pero hay un momento donde las bromas desaparecen, y es cuando hablan de plata. Ambos se ponen serios. De pronto actúan como dos hombres de negocios formales. Deben ir a llevar un bolso repleto de dólares a La Torre.
Allí se acopia el dinero sucio que viene de los búnkeres donde se vende la cocaína barata, adaptada al mercado popular. Algo sale mal. A uno de los financistas lo matan. Y dentro de su auto de alta gama queda un botín que luego encuentran dos mecánicos, a quienes un policía amigo les encarga “cortar”.
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La brevísima reseña de la obra Pibes Bien, en la que actúan Alejandro Rodríguez (también la dirige) y Mauricio Tejera, con la dirección de Santiago Dejesús, que se estrenó a fines de 2024 en Rosario, es uno de los pocos trabajos artísticos que retrató el problema de la plata negra y la violencia narco en una ciudad, que tiene una espalda cultural corpulenta, pero que desde el arte casi nadie se animó a reflexionar sobre un problema transversal.
La obra se transformó en un éxito, por la valentía de estos artistas que profundizaron con sutileza un fenómeno que cambió la forma de vivir de los rosarinos.
Esos “pibes bien” que refleja la obra dejan de ser una creación artística en la calle, a pocas cuadras de donde los actores salen a escena. Hay una nueva generación de jóvenes, muchos de ellos, criados en una clase media en desaparición, educados en colegios privados, que se introdujeron en el negocio oscuro, con un objetivo central, según desgranó uno de ellos en una extensa charla: ser millonarios, una especie de eslogan de una nueva utopía. No sólo la premisa es acumular dinero, sino que la forma debe ser rápida, como todo lo que se mueve en el mundo de hoy. Con algunos riesgos en el medio, aunque como ironizó Groucho Marx: “El dinero no puede comprar felicidad, pero te permite elegir tu propia forma de desgracia”.
Dos hombres del mundo financiero quedaron detenidos
En las últimas dos semanas, dos “hombres de negocios” del mundo financiero quedaron detenidos. Es una postal que se repite, como en ninguna otra ciudad. Un rasgo que asoma como hipótesis es que en Rosario la arquitectura financiera para articular la evasión del negocio agroindustrial, que es casi fundacional de Rosario, sirvió a lo largo de las últimas décadas para que se conforme un mercado paralelo que es más nutritivo que el formal.
La cantidad de mutuales y financieras al servicio del lavado y circulación del dinero en negro en medio de una economía en permanente crisis son parte clave del desarrollo y la vida económica de Rosario. Lo mostró con nitidez la causa de Vicentin, en la que hay 17 directivos imputados.
financista detenido
Financistas detenidos por estafas.
La mayoría de las personas más ricas de Rosario son nacidas y criadas en ese universo. El problema que ocurrió en Rosario es que el dinero negro se mezcló con el rojo, con el que estaba manchado con sangre, como retrata la obra Pibes Bien.
Esta semana dos financistas pisaron la cárcel y están siendo acusados por estafas y defraudación. Las acusaciones son siempre similares. Burbujas que explotan y dejan un tendal de víctimas, que decidían “invertir” su dinero en negocios que por la tasa de interés que daban dejaban traslucir que no eran santos. Pablo Arcamone, de Grupo América, detenido por una defraudación que podría llegar a 6 millones de dólares, pagaba una tasa anual de interés del 13 por ciento en depósitos a 180 días.
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El fiscal Sebastián Narvaja enumeró en la audiencia que Arcamone había creado de manera ficticia varias terminales financieras para mostrar a los inversores que se trataba de un grupo económico solvente. Lo que no tiene explicación, por ahora, para los investigadores es por qué Arcamone había montado en paralelo una financiera en Barra da Tijuca en Río de Janeiro. Este financista transitaba a los tumbos desde hace dos años y no logró encarrilar la burbuja que había montado.
Otro caso en Funes
También fue detenido el viernes en un country en Funes el financista Daniel Casanovas, junto con su esposa. Ya habían pasado por una situación similar hace seis años. El fiscal Miguel Moreno, cargo de la unidad de Delitos Económicos y Complejos, apuntó la mira contra este empresario por múltiples estafas.
En los medios, Casanovas no es recordado por sus presuntas maniobras financieras que terminaron en defraudaciones, sino por un video que se viralizó en las redes sociales, unos días antes que lo detengan hace dos años, cuando una víctima le asestó una cachetada en un bar de una estación de servicio en Las Lajitas.
Casanovas y su esposa fueron imputados en mayo de 2023 por retención indebida de granos dentro de la operatoria de Cereales del Sur. Esa empresa había solicitado la convocatoria de acreedores en 2019 y tenía una deuda de 450 millones de pesos.
Moreno empezó a investigar en 2021, luego de que el empresario fuera denunciado por estafa, administración fraudulenta y violaciones a la reglamentación del warrant (valores negociables en Bolsa). Una decena de querellantes se incorporaron a la investigación por una pérdida estimada de 4 millones de dólares.
Además de la actividad de la acopiadora Cereales del Sur, Casanovas y su pareja administraban la firma financiera Rosario E. Trade. Hace cuatro años fueron objeto de más de una veintena de denuncias de inversores que recurrieron a ellos y perdieron dinero.
A la par de estas investigaciones, el financista Fernando Whpei sumó otra imputación esta semana, por tenencia ilegal de arma de fuego. Cuando lo allanaron en el marco de la causa en la que está involucrado el exjuez Marcelo Bailaque, los agentes secuestraron una pistola en su escritorio, que había pertenecido a Rodolfo Galimberti. Whpei estudia presentarse como arrepentido en la causa que se tramita en la justicia federal.