El juicio oral y público contra el pintor Omar Albornoz por el doble homicidio del matrimonio Espino–Rampazzo, y la muerte de su hijo Rodrigo, tuvo este viernes su tercera jornada de declaraciones. Primero se presentó el jefe del Cuerpo Médico Forense, Pascual Pimpinella, el médico que realizó la autopsia de los cuerpos y explicó por qué fue tan difícil detectar la causa de muerte.
El debate se realiza en la sala 6 de los tribunales santafesinos y es llevado adelante por los jueces Sebastián Zseifert, Pablo Spekuljak y Pablo Ruiz Steiger. La acusación es sostenida por los fiscales de la Unidad de Homicidios Ana Laura Gioria y Andrés Marchi, quienes pretenden una condena a prisión perpetua. En tanto, el abogado defensor particular Dionisio Ayala, sostiene la inocencia del acusado.
Mónica y Rafael fueron encontrados tendidos en el piso de la cocina de su casa en Francia al 1100, en el barrio Sur de la ciudad de Santa Fe, ya sin vida y con un avanzado estado de descomposición, el 24 de octubre de 2018. Su hijo Rodrigo falleció a los pocos días en el hospital Cullen. El acusado, Albornoz, es un hombre que se encontraba realizando tareas de pintura en la vivienda al momento de la muerte de las víctimas y fue detenido dos años después del crimen.
El misterio de la causa de muerte
El médico forense brindó detalles de las autopsias realizadas a los cuerpos de las víctimas la mañana del 25 de octubre de 2018. Pimpinella destacó que no presentaban signos de violencia y que el estado de los cuerpos y los signos cadavéricos permitieron precisar que ambas personas habían fallecido el mismo día: de 5 a 7 días atrás. El informe preliminar fue una muerte súbita, es decir, que era inesperada, y que debían aguardarse análisis complementarios para precisar la causa del fallecimiento.
Para realizar una hipótesis sobre la causa de las muertes de Mónica y Rafael fue necesario esperar los resultados de histopatología y de laboratorio biológico remitidos al cuerpo judicial de la Corte Suprema de la Nación, en Capital Federal. Estos resultados fueron informados un año y medio después del deceso, el 1 de junio de 2020.
Pimpinella destacó que ambos cuerpos presentaban congestión y edema pulmonar, entre otras características; además, en Espino se detectó una hemorragia en los músculos laterales del cuello. Esa lesión sólo se puede advertir a través de una vista microscópica, y agregó que es una herida que se produce por compresión del cuello. En este sentido, el médico precisó que dicha lesión sumado al edema pulmonar que presentaban ambos cuerpos dio el indicio de que Mónica y Rafael habían sido asfixiados. Por último, remarcó que no existen registros en la historia de que dos personas fallezcan por muerte natural en el mismo lugar y en el mismo momento.
En cuanto a la muerte de Rodrigo Espino, se produjo por una broncoaspiración; el médico explicó que las personas con parálisis cerebral no cuentan con el acto reflejo de la tos y que necesitan asistencia de un tercero, ya que no pueden valerse por sí mismas. Agregó que al momento del ingreso al hospital el muchacho estaba desnutrido y deshidratado.
Como fue el hallazgo de los cuerpos
Tras la declaración del médico declararon dos peritos de huellas y rastros que brindaron precisiones sobre los lugares donde se habían detectado restos del vehículo, y luego comenzó la declaración de los allegados y vecinos de las víctimas. Primero declaró la mujer que dio aviso a la policía, una mujer que trabajaba como cuidadora de Rodrigo y además realizaba tareas de limpieza los sábados. La testigo sostuvo que fue a la policía ante la falta de respuesta cuando se presentó a trabajar los días lunes y miércoles; se emocionó al recordar a la familia y pidió justicia "porque no merecían morir así".
La mujer sostuvo que, ante la falta de respuesta a las llamadas telefónicas y al timbre, también le resultó sorpresivo que faltara la camioneta, ya que cuando se iban de viaje siempre avisaban. También le llamó la atención ver el portón entreabierto, la luz prendida y que al asomarse sintió olor nauseabundo: "nunca me imaginé que era ellos, pensé que era el perro porque estaba viejito", sostuvo. La mujer explicó que se puso en contacto con la enfermera que iba a asistir a Rodrigo para saber si ella sabía algo de la familia, y también le pidió el contacto del kinesiólogo: "éramos las únicas tres personas que entrabamos a la casa", explicó. También aclaró que desde hacía tres semanas no iba a limpiar los sábados porque había pintores en la casa realizando arreglos.
Último contacto
Luego declaró un vecino y amigo de la familia, la última persona que habló con Rafael Espino, el sábado 20 de octubre de 2018. "Fue a casa cerca de las 9 a tomar unos mates y charlar un rato. Estaba molesto porque los pintores le dijeron que ese día se iban a Entre Ríos y todavía no habían terminado el trabajo. Cuando se iba me dijo que tenía un problema, que los pintores sabían que tenía dinero en la casa y que me lo quería traer a mí porque en dos semanas se iban de viaje y tenía miedo que le roben cuando no estén", relató.
El testigo también se emocionó cuando explicó que el viaje que iban a realizar era un crucero para celebrar el cumpleaños de Rodrigo y de Mónica, que era en pocos días. Luego s ostuvo que esa fue la última vez que tuvo contacto con Espino y que el miércoles a la tarde una vecina lo llamó una vecina para preguntarle si sabía algo del matrimonio: "a la noche me volvió a llamar, me dijo que la empleada había abierto la puerta y que estaban los cadáveres", manifestó.
Finalmente, el testigo dijo que conocía al pintor que estaba trabajando en la casa de Espino porque se lo había recomendado él, y lo reconoció como el hombre que se encuentra sentado en el banquillo de los acusados. Por último, remarcó que "ellos vivieron preocupados en mejorar la calidad de vida de Rodrigo. Lo atendían continuamente. No eran de salir de noche, era una vida recluida para atender a ese chico".




