El juicio oral y público al pintor Omar Albornoz por el doble homicidio del matrimonio Espino – Rampazzo, y la muerte de su hijo Rodrigo, tuvo este jueves su segunda jornada de declaraciones. Entre las declaraciones de peritos y policías que investigaron el caso se destaca el aporte de un audio que registró una llamada entre dos allegadas del acusado, donde una de ellas comentaba que Albornoz dijo “vamos a meterle fierro a estos viejos” porque estaba “apretado por las deudas”.
El debate se realiza en la sala 6 de los tribunales santafesinos y es llevado adelante por los jueces Sebastián Zseifert, Pablo Spekuljak y Pablo Ruiz Steiger y la acusación es sostenida por los fiscales de la Unidad de Homicidios Ana Laura Gioria y Andrés Marchi quienes pretenden una condena a prisión perpetua. En tanto, el abogado defensor particular Dionisio Ayala, sostiene la inocencia del acusado.
Rita y Rafael fueron encontrados tendidos en el piso de la cocina de su casa en Francia al 1100, en el barrio Sur de Santa Fe, ya sin vida y con un avanzado estado de descomposición, el 24 de octubre de 2018. Su hijo Rodrigo falleció a los pocos días en el hospital Cullen. El acusado, Albornoz, es un hombre que se encontraba realizando tareas de pintura en la vivienda al momento de la muerte de las víctimas y fue detenido dos años después del crimen.
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Apretado por las deudas
La primera declaración de la jornada fue aportada por quien se desempeñaba como jefe de la sección Homicidios, en 2018, y que fue parte de los tres operativos: el que tuvo lugar en la vivienda de las víctimas la noche del hallazgo y al día siguiente cuando volvieron a buscar las cajas fuertes, y en la cochera donde se guardó el vehículo posterior al robo. El testigo explicó que cuatro días después del descubrimiento de los cuerpos de las víctimas, y tres días después de que fue ubicada la camioneta, en la intersección de La Rioja y Azopardo, se llegó a la cochera donde estuvo guardado el vehículo a través de tareas de calle; dentro del inmueble, ubicado en Estrada al 4200, se encontraron restos de plástico que podían pertenecer a la carrocería del vehículo, que estaba dañada. Además, los propietarios aportaron la descripción del hombre que había estado guardando la camioneta, el apellido de la madre y el posible lugar de residencia.
Luego declaró el exjefe de las Tropas de Operaciones Especiales, y a quien en 2019 se le encomendó la tarea de profundizar la investigación sobre Albornoz, ya que la Fiscalía había descartado a otros posibles sospechosos. Entre las tareas que realizó el uniformado se destaca una intervención telefónica en la que dos mujeres allegadas al sospechoso mantenían una conversación que lo involucraba; una de ellas le repetía a su interlocutora una frase que le había dicho Albornoz: “vamos a meterle fierro a estos viejos” porque estaba “apretado por las deudas”. Este policía también logró a ubicar al sospechoso en la zona, a través de la antena de telefonía celular que detectó el teléfono de Albornoz en ese radio, el sábado 20 de octubre de 2018 por la tarde; durante la mañana Espino había estado charlando con un amigo, a quien le manifestó su temor por la presencia de pintores en su casa que habían advertido la presencia de cajas fuertes, y ya por la tarde Rampazzo no leyó los mensajes que le mandaban.
Para 2019 Albornoz ya estaba “escondido” en una casa de barrio Santa Rosa de Lima, así lo refirió una persona de identidad reservada que en octubre de ese año, poco antes del primer aniversario del crimen, realizó una llamada al Servicio de Atención Ciudadana y brindó la información que tenía sobre lo ocurrido. Agregó que el hombre se había cortado el pelo y que no salía de la casa; finalmente remarcó en varias oportunidades que no quería que la llamada llegue a los medios de comunicación por el temor que sentía.
Poco menos de un año después, en agosto de 2020, personal de la Agencia de Investigación Criminal realizó un allanamiento en una vivienda de Santo Tomé donde residían familiares de Albornoz. Uno de los policías que realizó ese allanamiento relató la entrevista que le tomó como testigo a uno de los moradores: el 20 de octubre de 2018, mientras celebraban un cumpleaños familiar, llegó Albornoz, le mostró la llave de un auto y le dijo que lo habían robado con “un chabón”. Fueron hasta la casa y allí vio la camioneta; Albornoz le habría dicho que habían sacado unos dólares y que “el chabón” se había enfurecido porque era poca plata.
El policía continuó repasando la declaración que le tomó al familiar del acusado: el domingo 20 por la noche, Albornoz volvió para intentar dejar la camioneta en ese lugar y le preguntó si supo algo del matrimonio, ya que lo había dejado maniatado y en la vivienda estaba también el hijo discapacitado. Esta situación le generó malestar al familiar del acusado, ya que él también tiene un hijo que no puede valerse por sus medios, entonces decidieron cortar el contacto con el sospechoso. En cuanto al supuesto “chabón” sostuvo no haberlo visto nunca ni saber quién era.
Por último declararon los bioquímicos que realizaron diferentes pericias en la causa: en la camioneta, en los restos de plásticos recolectados en la cochera, en las prendas de vestir de las víctimas y también en el agua y en muestras de comida que permitieron descartar una posible muerte por envenenamiento. Para el viernes se espera la declaración de los médicos que realizaron las autopsias y que precisaron las causas de muerte de los integrantes de la familia.
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