El 12 de agosto del 2021, un sorpresivo operativo de policías de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) irrumpió en una casona de Alberdi al 3000 del barrio Candioti Sur en la ciudad de Santa Fe. Al ingresar, los investigadores se encontraron con un quirófano de alta complejidad, material de cirugía, prótesis, implantes y elementos para llevar a cabo liposucciones. Al procedimiento, ordenado en su momento por el fiscal Carlos Lacuadra, se sumó después la Secretaría de Control Municipal que clausuró el establecimiento tras informar que el mismo no contaba con la habilitación correspondiente.
Desde entonces, se inició una causa judicial que a más de un año del desbarate, terminó con un médico esteticista imputado por haber realizado intervenciones quirúrgicas, junto con otros profesionales de la salud, en la clínica clandestina. Se trata de Cristóbal Alligniani, de 69 años, a quien el fiscal Lacuadra le atribuyó haber cometido “mala praxis reiterada” en por lo menos tres casos que tuvieron como víctima a mujeres que asistieron al lugar para realizarse implantes mamarios.
Los cargos fueron atribuidos en una audiencia que tuvo lugar en la sede del Ministerio Público de la Acusación de 1° de Mayo 2417, el pasado miércoles, y en la cual el acusado, que fue asistido por su abogado Alfredo Albrecht, se abstuvo de prestar declaración, según indicaron fuentes judiciales a AIRE.
Los casos que investiga Lacuadra sucedieron en distintos periodos. El primero remonta a mayo del 2020, cuando según estableció la causa el médico -con otros dos profesionales- operó a quirúrgicamente a una mujer a la cual le cobró $130.000 sabiendo que no contaba con ningún tipo de autorización dentro del establecimiento. Para el fiscal, en esa operación el acusado causó lesiones en el cuerpo de la víctima debido a que actuó de manera negligente e imprudente ya que no utilizó anestesia.
De hecho, la imputación sostiene que el médico le habría dicho a la víctima que si hubiese tenido que usar anestesia “le habría salido más cargo”, siendo una posibilidad que nunca le fue ofrecida a la mujer que pagó la operación.
El fiscal también cuestionó que el cirujano por impericia no realizó un seguimiento en el período post-operatorio por lo que generó severas complicaciones en la salud de la mujer. Como, por ejemplo, la falta de cicatrización, fiebre y una diferencia en la mama que fue operada.
La imputación también contempla otro caso ocurrido en noviembre del 2020 cuando a otra mujer se le realizaron seis cirugías plásticas de mamas y cambios de prótesis mamarias por un costo de $275.000. Tal operación generó que la paciente tenga que realizar un tratamiento con antibióticos con posterioridad. Sin embargo, como sufrió infecciones debió ser operada pero -según imputa el fiscal- sin recibir anestesia de manera gradual situación que derivó en que sufra dolores "intolerables e innecesarios" y permanezca con fuerte hinchazón y lesiones visibles de los pechos.
El tercer hecho que investiga la Justicia se dio entre marzo del 2020 y enero del 2021 cuando otra mujer tuvo cinco cirugías plásticas que derivaron en un post operatorio con fuertes dolores, hinchazón y lesiones visibles en la zona de los pechos.
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