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Policiales Homicidio | Vida | Renault

Homicidas al volante: corrían picadas, atropellaron a una familia y mataron a un hombre y a su hijo de 8 años

Otra vez la acción temeraria y demencial conducta de dos automovilistas destruyó una familia en Rosario, cuando el auto en el que circulaban a más de 130 kilómetros por hora chocó a otro y provocó la muerte de un hombre de 43 años, de su pequeño hijo de 8, y lesiones a una mujer pareja del conductor, única sobreviviente del siniestro.

Otra vez la acción temeraria y demencial conducta de dos automovilistas destruyó una familia en Rosario, cuando el auto en el que circulaban a más de 130 kilómetros por hora chocó a otro y provocó la muerte de un hombre de 43 años, de su pequeño hijo de 8, y lesiones a una mujer pareja del conductor, única sobreviviente del siniestro. La Asociación Civil Compromiso Vial cree indispensable la creación de una unidad fiscal especializada en delitos viales.

"Estos hijos de puta me arruinaron la vida por correr picadas. Me hubiera encantado irme con ellos. Para este sufrimiento... Me arrancaron el pecho. Me mataron en vida”, se desgarró horas después del hecho la mujer internada en un sanatorio privado donde todavía se repone de las heridas que sufrió.

Una familia mutilada

Es así. Sin vueltas. Una familia desmembrada por inconscientes al volante a las 0.15 del sábado 20 de marzo, cuando tranquilamente y con prudencia iban a bordo de un Citroen C3 David Pizorno, de 43 años, Cintia Diaz, de 33, y el pequeño Valentino, de 8 años. Los tres conversaban animadamente mientras circulaban por Ayacucho hacia el sur. Se dirigían a Alvear, la ciudad vecina donde iban a dejar al niño al cuidado de sus abuelos maternos, un recorrido habitual que hacían cotidianamente.

Antes de transponer la encrucijada con Avenida del Rosario, que tenía los semáforos en intermitente, aminoraron un poco la marcha, miraron a ambos lados de la calle porque es doble mano, y avanzaron unos metros. Pero una luz que no estaba en su órbita, pasó fugazmente. Era un primer auto Citroen C4 blanco, un rayo que pasó a toda velocidad por la avenida, y que aparentemente los rozó.

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Así quedó el automóvil Citroen C3 en el que se conducía la familia Pizorno.

Así quedó el automóvil Citroen C3 en el que se conducía la familia Pizorno.

Inmediatamente detrás, en fracción de segundos un Renault Sandero negro chocó violentamente de lleno en un costado el auto de la familia Pizorno. Valentino y su padre murieron en el acto. El viaje se transformó en hierro retorcido, una pesadilla real y trágica.

Por la inercia del golpe, el vehículo impactado terminó a varios metros arriba de una vereda.

Al rememorar lo ocurrido, la sobreviviente indicó que en ese segundo trágico al ver el primer auto David gritó “ojo”, y le empujó la cabeza hacia abajo, para protegerla. Allí llegó el impacto del Sandero en la puerta del conductor.

Un drama en fracción de segundos

“Sentí el choque fuertísimo que nos arrastró. Luego otro golpe más, el auto dio un trompo contra un semáforo, pegó contra un árbol y se quedó quieto. Ahí vi a los otros dos vehículos”, pudo reconstruir. Para ella no hay dudas que los autos corrían picadas. Cintia alcanzó a salir del habitáculo, un vecino le brindó asistencia y le dijo que se quedara sentada porque estaba en estado shock, casi de inconsciencia.

Esa persona tomó nota del número de teléfono de los padres de Cintia. “Estaba mareada, sin fuerzas. En ese momento veo que el señor se acerca al auto, mira hacia abajo y se agarra la cabeza”, revive sobre el peor cuadro de su vida. El gesto del ocasional testigo lo decía todo: constató a primera vista que David y su hijo habían fallecido prácticamente en el acto.

En medio del drama, la mujer fue trasladada primero al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y luego a un sanatorio privado donde los médicos determinaron que había sufrido traumatismo de tórax, la fisura de cuatro costillas, y triple fractura en un brazo. Se repone de las lesiones físicas, pero difícilmente de la tragedia que la marcará para siempre, como a tantas familias víctimas de siniestros viales absurdos y evitables.

Tras el choque el conductor del auto Renault Sandero que impactó a la familia, Germán S., de 36 años, fue trasladado también al Heca donde ingresó estable con traumatismo cerrado de tórax y abdomen, pero fue derivado al sanatorio Laprida, donde sigue internado con custodia policial, por complicaciones por una infección.

Se espera que se restablezca para imputarlo. Ya en ese momento algunas fotos que hicieron circular familiares de las víctimas mostraban que el velocímetro de su auto se había clavado en 120 kilómetros por hora. Ese primer dato dejó en evidencia que claramente venían corriendo picadas o haciendo pruebas de manejo.

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Por su parte, el conductor del Citröen Blanco, Pablo M., de la misma edad y amigo de Germán (esa noche salían de comer un asado en un club barrial) dejó el auto en la esquina del lugar y se entregó en la comisaría Nº 15. Desde la Fiscalía se confirmó horas después que ambos conductores arrojaron resultado negativo de narcolemia, y no cuentan con antecedentes de multas por manejo imprudente.

“El del auto blanco cayó a la comisaría en canchero, en defensa del otro. Iba corriendo picadas con dos sillas de bebé en la parte de atrás del auto. Un tipo grande, con hijos, haciendo esas cosas”, contó un amigo de la familia Pizorno.

La causa

Los fiscales de la unidad de Homicidios Culposos Valeria Piazza Iglesias y Walter Jurado tomaron la investigación del hecho. Además de ordenar las pericias accidentológicas de rigor sobre los autos, informes técnicos, de planimetría y recoger testimonios de posibles testigos, analizaron las cámaras de videovigilancia del sistema de monitoreo 911, con lo cual se pudo reconstruir casi cuadro por cuadro el fatal siniestro.

En una conferencia de prensa que brindaron el lunes posterior al accidente, aún sin información técnica pero con evidencias preliminares, Jurado indicó que “aparentemente venían corriendo picadas. A esa hora en dicha intersección estaban los semáforos en intermitente”, agregó el funcionario. “Las imágenes son bastante gráficas, se ve el impacto”, adelantó, y confirmó que no quedaron marcas de frenadas sobre el pavimento.

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Los fiscales de la unidad de Homicidios Culposos, Valeria Piazza Iglesias y Walter Jurado.

Los fiscales de la unidad de Homicidios Culposos, Valeria Piazza Iglesias y Walter Jurado.

A pocas horas del hecho, otras cámaras de la zona que captaron el paso de los dos autos, demostraron que el Citroën C4 y el Renault Sandero iban acelerando por Avenida del Rosario unos 400 metros antes del impacto fatal. El martes, el conductor del Citröen Blanco, Pablo M., fue llevado a la audiencia imputativa en el Centro de Justicia Penal (CJP) de Rosario.

Pruebas de velocidad a 132 kilómetros por hora

Con dos videos como evidencia más elocuente, uno del momento del impacto y otro de los momentos antes que tras ser analizados por un perito de la agencia Agencia de Investigación Criminal (AIC) demostraron que iban a 132 kilómetros por hora, los fiscales imputaron al corredor por el delito de homicidio simple con dolo eventual con lesiones gravísimas en concurso ideal en calidad de coautor, que prevé una pena de 8 a 25 años de prisión.

Según la hipótesis de los acusadores, “se dirigía a bordo de su automóvil con sentido de circulación este-oeste a una velocidad inusitada de 132 kilómetros por hora”, y recalcaron que supera la permitida en una autopista, “realizando pruebas de velocidad y destreza” con el automóvil conducido por Germán S.

Al llegar a la intersección de calle Ayacucho, sin accionar los frenos y con el semáforo en rojo intermitente, roza el auto que conducía Pizorno, haciendo que este realice un giro, lo cual conjuntamente con el accionar de su amigo provocan el fallecimiento de David y su hijo Valentino, y provocaron graves lesiones a Cintia.

Jurado y Piazza Iglesias sostuvieron que “actuó con dolo eventual en razón que se trasladaba a alta velocidad en una intersección transitada por el por peatones, que no frenó en ningún momento al cruzar Ayacucho, e hizo caso omiso a la intermitencia del semáforo”. Luego de analizar las evidencias, el juez Facundo Becerra tuvo por formalizada la audiencia imputativa, aceptó el encuadre legal y dictó la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley para el conductor.

Luego del trámite, la fiscal analizó ante los medios el trámite de un caso que renueva los debates sobre la legislación vigente en materia de siniestralidad. “Ya no hablamos del campo de la culpa, sino del dolo eventual, que es lo que imputamos. En estos casos la diferencia entre la culpa temeraria y el dolo eventual, es que en este último, se representa el resultado de su acción, lo asume como posible, e igualmente continúa sin importarle el resultado”, describió.

La necesidad de una figura penal específica

E hizo la aclaración que en “la culpa con representación, la persona confía en que no va a pasar nada, es muy delgada la línea. En este caso hay que diferenciar las dos situaciones. Al imputado se le adjudica el roce al auto de las víctimas, es lo que lo hizo girar, hay un examen mecánico que lo acredita y el testimonio de la sobreviviente”, explicó la funcionaria.

Piazza Iglesias logró la primera condena en el país para el acusado de una muerte en accidente de tránsito bajo la figura del homicidio con dolo eventual, la cual fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, que en noviembre de 2019 dejó firme la condena a 9 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual al mecánico Juan Carlos Schmitt.

El 31 de marzo de 2016, el mecánico chocó y mató al cadete Damián Orgaz. Schmitt circulaba por barrio Belgrano a bordo de un Audi TT a 130 kilómetros por hora cuando en la zona de Río Negro y Campbell embistió a la moto en la que circulaba Orgaz, un joven de 26 años que repartía pedidos para un restobar de la zona.

“El caso Schmidt fue un antes y un después”, recalcó la fiscal, quien igualmente habló de los esfuerzos procesales que deben hacer los fiscales para llegar a esos resultados, apelando a los antecedentes y a marcos jurisprudenciales “Hay que aclarar que sólo está legislado en el Código Penal el artículo 84 bis por homicidio culposo agravado, con pena máxima de seis años de prisión. Cuando tenemos estos casos no nos queda otra que recurrir al dolo eventual que implica una discusión doctrinaria en juicio”, aclaró.

Por eso se pronunció a favor de una discusión legislativa para avanzar en el tratamiento del proyecto de la Ley Tahiel, que crea la figura del homicida vial para aquellos que corren picadas, equipara la pena al homicidio simple (8 a 25 años) y detención efectiva desde el inicio de la investigación judicial.

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“Si estuviera esta figura a los fiscales se nos facilitaría el trabajo, porque estaría tipificado en una norma. A esta altura del partido, después de tantos hechos, no se puede creer que en plena ciudad se transite a 130 kilómetros por hora”, recalcó.

Según la funcionaria, se aguarda por el estado de salud del conductor del Renault Sandero para avanzar en la imputación, mientras aguardan el resultado de una “batería de medidas” entre las que se destacan la reconstrucción digital de los videos y del hecho en el lugar del accidente “para llegar a una acusación sólida”.

Fiscalías especializados en delitos viales

Por su parte, la Asociación Civil Compromiso Vial, insistió con la necesidad de avanzar en la incorporación al Código Penal de la figura del homicida vial, y en la creación de una unidad Fiscal Especializada en Accidentes Viales. Mariana Cena, integrante de la entidad, reforzó el reclamo, que se hizo formal durante el Foro Iberoamericano de Justicia Vial del que participó la ONG en 2019 y se fomalizó en un documento divulgado a fines del 2020.

“Propusimos mediante, entre otros aspectos, promover la creación a nivel federal y provincial en Argentina de la Fiscalía especializada en Delitos Viales, siguiendo el camino iniciado por Mendoza, La Pampa y la ciudad de Mar del Plata”, recordó la activista a Aire Digital.

Ese documento, también destacó la necesidad de que para hacer frente a la pandemia que representa la siniestralidad vial “es fundamental la coordinación internacional en materia penal, en especial el intercambio de experiencias y de práctica forense entre los Ministerios Públicos y Fiscalías como instituciones encargadas de la investigación, tratamiento y definición de responsabilidades ante los delitos penales.

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