"Gracias a Dios, estoy muy emocionada", dijo en AIRE Verónica, la abuela del pequeño Noah, el niño de dos años que se encontraba desaparecido desde hace seis días en la ciudad de Santa Fe y que fue encontrado este jueves en el partido de Lomas de Zamora (provincia de Buenos Aires).
El hallazgo se dio luego de un allanamiento ejecutado por policías de Santa Fe y Buenos Aires que realizaron una intensa búsqueda en el marco de la causa que encabeza el fiscal Marcelo Fontana de la Oficina de Salidas Tempranas del Ministerio Público de la Acusación.
"Es impresionante todo lo que trabajaron. Gracias a Dios lo encontraron, estoy muy emocionada. Nosotros sabíamos que todo se iba a desencadenar bien y es emocionante saber que todo salió como pensábamos. Ningún bebé tiene que estar lejos de su mamá", destacó Verónica en diálogo con Luis Mino por Ahora Vengo.
Con respecto a la ausencia de su nieto, Verónica aseguró que "estuvo bien tratado y cuidado, pero un niño no tiene que estar con su mamá". La entrevistada dedujo que el niño había sido trasladado por su padre a Buenos Aires porque tiene parientes.
Verónica aprovechó la oportunidad para agradecer el apoyo y solidaridad de toda la sociedad que estuvo pendiente de la desaparición del niño desde el primer momento.
La búsqueda de Noah
La búsqueda del menor se inició a partir de la denuncia de su madre quien el domingo pasado se presentó en una dependencia policial para denunciar que su hijo estaba desaparecido desde el sábado, cuando salió a hacer un mandado con su padre pero nunca regresó. Preocupada por la situación, llamó en varias oportunidades al padre del niño. Sin embargo, este nunca atendió el teléfono, como así tampoco lo hizo su suegra.
Por el caso, se difundió un pedido de paradero en donde se informó que Noah vestía al momento de su desaparición una remera verde y short azul y además tenía un arito en la oreja izquierda. Mientras que por AIRE, la madre del niño supo contar que el sábado a la noche estaba con su marido y este le dijo que tenía que llevar a su madre a hacer un mandado y que se iba con el nene. "Ella está en silla de ruedas. Me dijo que volvían enseguida y me saludó con un beso”, explicó.
“Intenté toda la noche, muchas veces, y no me atendió ninguno de los dos. Y en un momento me empezó a dar buzón de voz. Esperé hasta el otro día, porque estaba con mi otra nena, y llamé al 911. Pensé que les había pasado algo. Después me fui hasta la comisaría y me dijeron que primero me fije en los hospitales. Fui al Cullen y al Hospital de Niños y no los encontré”, recordó.
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