Un violento episodio se vivió este martes a la mañana cuando dos delincuentes intentaron ingresar por la fuerza a una vivienda ubicada en inmediaciones de Pasaje Estrada al 900.
Eran las 6.30 de la mañana cuando Alejandro llegó a la casa de sus padres para dejar a una de sus hijas. Ingresó al umbral de la vivienda cuando detrás de él aparecen dos hombres armados con pistolas. "Mi mamá empieza a gritar y se cae al piso. Ellos querían entrar", relató a AIRE la víctima del violento intento de entradera.
En ese momento, su padre y la hija de ocho años de Alejando estaban durmiendo en una de las habitaciones de la casa. Mientras que la hija más chica del hombre, permanecía aún en el auto.
"Yo automáticamente tiendo a sacarlos pidiéndoles que se vayan. Me resistí. Pensándolo fríamente, quizás fue un riesgo. Esperaba en ese momento que salga la bala y me peguen un tiro", contó el hombre que se resistió a la situación por temor a lo que podía sucederle a su familia. Los atacantes, que actuaron a cara descubierta, tendrían entre 25 a 30 años. Uno de ellos golpeó con al arma a Alejandro. "Tengo hinchadas otras partes del cuerpo, como los brazos", contó el hombre.
En medio del ataque el padre de Alejandro y su hija se levantaron, mientras que la nena que permanecía en el auto descendió del vehículo e ingresó a la casa.
"Yo estaba ensangrentado y mi hija temblando. Tratando de buscar una explicación, controlar la situación y contenerlos a ellos. Gracias a Dios no pasó a mayores", agregó el hombre que recalcó que a pesar de que siempre es muy cuidadoso con todos sus movimientos, en esta oportunidad lo sorprendieron.
La víctima aseguró al móvil de AIRE que esperaba recibir un disparo. "No es que no me importaba. Esperaba la bala, pero estaba abstraído de la realidad y no tenía dimensión de la situación. Es muy paradójico, uno espera que te estén por matar y te resistís", manifestó Alejandro que aseguró que a pesar del peligro que significó su reacción, esta fue automática. "Tuve la suerte de que esto no paso a mayores ni a mí, ni a ninguna de mis hijas ni padres", analizó.
Esta no es la primera vez que Alejandro sufre un ataque delictivo. "Me paso hace años, pero era de noche. Me interceptaron en la calle cuando mi esposa estaba embarazada. En esa oportunidad, los ladrones amenazaron a la mujer colocándole un cuchillo en la panza. Los delincuentes lograron su fin y se llevaron las pertenencias que tenían sus víctimas. "Fue distinto el contexto, acá quería entrar y yo tenía a mi familia en casa", cerró Alejandro.
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