La violenta situación por la que el exjefe de la Policía Federal de Santa Fe, Mariano Valdés, terminó herido tras un ataque en la ruta 9 en septiembre del 2019, no solo dejó un manto de misterio en torno qué pasó aquella noche en jurisdicción de Fighera, sino también sembró un estado de sospecha sobre la participación activa que tuvieron los altos funcionarios de la fuerza federal con el tráfico y distribución de estupefacientes.
Este miércoles, el fiscal federal N°2 de Santa Fe, Walter Rodríguez, formuló el requerimiento de la elevación a juicio del expediente que tiene a Valdés y su exsubjefe, Higinio Bellaggio, imputados de haber concertado un plan y realizado actos preparatorios para cometer el delito de “tráfico ilegal de estupefacientes en su modalidad de transporte”.
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Dicho traslado, se dio mediante la utilización de un bolso Adidas de color azul oscuro (ver foto), con vivos rojos, en el que hallaron partículas de material estupefaciente, según revela el dictamen judicial.
Para el fiscal el accionar clandestino por parte de los exfuncionarios fue concretado en dos etapas. La primera, fue la que protagonizó Valdés el 9 de septiembre del 2019, cuando recibió dos balazos en un confuso episodio que aún no fue esclarecido y en momentos en que tenía en su poder el bolso azul. Tal circunstancia se dio cuando iba a bordo de un Ford Focus oficial de la fuerza camino a la ciudad de Santa Fe junto a la suboficial, Roxana González.
La segunda etapa tiene como segundo interprete de la trama al exsubjefe Bellaggio, ya que para el fiscal fue quien transportó el bolso de Valdés, desde Arroyo Seco hasta Santa Fe a través del móvil policial identificable de la PFA -N° 6047- entre la noche del 9 y madrugada del 10 de septiembre.
En esa línea, el dictamen del fiscal también acusó a Valdés y Bellaggio de haber utilizado aquel móvil policial en beneficio propio y ajeno de la función policial, abusando de su autoridad e incumpliendo sus deberes de funcionarios públicos.
Finalmente, el representante del Ministerio Público de la Acusación imputó a los uniformados haber “viciado la voluntad” de González –la que acompañaba a Valdés al momento del tiroteo en la ruta 9- para que afirme “hechos falsos” y “calle” otros verdaderos en su declaración testimonial prestada ante la Fiscal Coordinadora de Unidades Fiscales del Interior N°2 del Ministerio Público de la Acusación, Natalia Benvenuto, el día del ataque.
En cuanto a las calificaciones jurídicas, el fiscal Rodríguez imputó a Valdés y Bellaggio como autores penalmente responsables del delito de “confabulación para el transporte de estupefacientes” que estuvo agravado por el “incumplimiento de deberes de funcionario público”, “sustracción de pruebas” y además el uso de bienes del Estado para sacar “provecho propio” y “falso testimonio”.
Los exjefes policiales permanecen detenidos desde el 24 de septiembre del año pasado, cuando la jueza penal de Villa Constitución, María Sol Usandizaga, hizo lugar al pedido de los fiscales Matías Edery y Eugenia Lascialandare que si bien iniciaron una pesquisa para determinar cómo fue el ataque armado a Valdés descubrieron que detrás de ello existió una trama oscura que implicó sustracción de pruebas, testimonios falsos y además un supuesto transporte de estupefacientes.
Dos meses después la causa se radicó en el fuero federal, tras un fallo de la Cámara Federal de Apelaciones que llevó la firma del juez Aníbal Pineda que hizo lugar al pedido del fiscal Rodríguez para que el expediente pase a ser tramitado en la Fiscalía N°2 de Santa Fe capital.
Finalmente, el 2 de enero el entonces juez federal Francisco Miño, procesó a ambos uniformados por los delitos que ahora el fiscal Rodríguez solicitó que sean juzgados en un futuro juicio en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe.






