El crimen de Roque Zanutigh en San Justo: un Gol gris, dos celulares y escuchas telefónicas, las claves de la causa
La Fiscalía dio a conocer los detalles de la investigación por el crimen perpetrado diez años atrás en San Justo, en una audiencia que determinó la prisión preventiva de los imputados.
Zanutigh fue asesinado en su casa de San Justo en enero de 2016
A más de diez años del homicidio de Roque Zanutigh en su casa del centro de la ciudad de San Justo, la Fiscalía dio a conocer la evidencia que vincula a un vecino de esa localidad como autor del crimen cometido en enero de 2016.
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Los detalles del caso fueron ventilados por la fiscal del caso, Laura Urquiza, en la audiencia de prisión preventiva solicitada para José Carlos Fossati, su madre Dora Dib y su esposa Eunice Bournisset, investigadas por venta de estupefacientes.
La audiencia fue presidida por el juez José Luis Garcia Troiano, quien encontró acreditados los hechos con evidencia suficiente, y la necesidad de imponer la prisión preventiva para los tres imputados.
En tanto, Fossati, que participó por videoconferencia desde la cárcel federal de Coronda donde cumple una condena por narcotráfico, fue asistido por la defensora pública Virginia Segado. Por su parte, Dib y Bournisset fueron representadas por el defensor público Raúl Sanchez Lecumberri.
Ambas defensas cuestionaron las imputaciones y la evidencia presentada, que consideraron insuficiente, y reclamaron la excarcelación de los imputados.
Homicidio en San Justo
Roque Zanutigh fue asesinado en el interior de su casa en San Justo, la noche del 24 al 25 de enero de 2026. Su cuerpo fue hallado por su familia cerca de las 8 de la mañana, caído entre dos sommiers con sus respectivos colchones, debajo de un revoltijo de sábanas; de la casa faltaban dos teléfonos celulares, una navaja y un maletín con dinero en efectivo.
La investigación quedó a cargo de los entonces fiscales de homicidios de Santa Fe, Cristina Ferraro y Jorge Nessier, actual fiscal regional. La autopsia arrojó como causa de la muerte del hombre de 74 años, nueve puñaladas en la zona del cuello y en la parte alta de la espalda, y una herida defensiva en una mano.
La reconstrucción de las últimas horas de Zanutigh lo ubicó comprando empanadas en una rotisería del barrio cerca de las 21, y luego una llamada telefónica de media hora con una amiga, que termino cerca de las 22:30.
Una cámara de un banco a la vuelta de la casa de Zanutigh detecto a un automóvil VW Gol gris, con vidrios polarizados y algunos detalles característicos, que dio cinco vueltas entre las 21:05 y las 22:05, y volvió 20 minutos después.
En ese mismo auto fue detenido Fossati en marzo tras el robo a mano armada a un camión, por el que fue condenado a siete años de prisión. Al ser arrestado se le secuestro uno de los teléfonos celulares de Zanutigh; el otro teléfono celular fue hallado en propiedad de una persona que dijo habérselo comprado a Fossati el 16 de febrero.
Las pericias celulares ubicaron al teléfono de Fossati en inmediaciones de la casa de Zanutigh la noche del crimen, y llamadas con su hermano y su madre. La Fiscal aclaró que si hubiera estado en su casa, o en la casa de su hermano, hubiera impactado en otras antenas de geolocalización.
Escuchas telefónicas
En 2026, el Ministerio de Seguridad emitió una recompensa millonaria para quien pudiera ofrecer información para esclarecer el crimen de Zanutigh, y la fiscal viajó a la ciudad para dar una conferencia de prensa para darle publicidad a la recompensa, el 15 de septiembre. Para entonces ya hacía varios meses que los teléfonos de los sospechosos estaban intervenidos por la Justicia.
La Fiscalía partió en dos periodos las escuchas: del 31 de julio al 15 de septiembre sólo hablan de cuestiones vinculadas a organizar la venta de drogas; en cambio, del 15 de septiembre al 19 la madre de Fossati expresó su preocupación por las novedades del caso: "¿Como van a probar diez años después lo que hice, quédate tranquila... ¿Qué van a encontrar, ADN diez años después en una casa que vive otra gente?", intentó calmarla Fossati.
El imputado agregó otro detalle que confirmó las sospechas de los investigadores; en una charla con su madre desde la cárcel insistió: "¿Quién va a declarar si el que tenía el teléfono está muerto?", en alusión a quién le había comprado el teléfono celular de Zanutigh; efectivamente esa persona se quitó la vida en 2020, circunstancia que también era conocida con detalle por Fossati.
Una declaración clave
El 7 de octubre se realizaron allanamientos en las viviendas de Dib, Bournisset y del hermano de Fossati, Juan Pablo, así como una requisa en el pabellón H de la cárcel federal de Coronda, donde José Carlos purga una condena unificada a nueve años de prisión por el robo al camión y por venta de estupefacientes. Además, las dos mujeres y el hermano de Fossati fueron detenidos e imputados en tribunales.
Juan Pablo pidió declarar, y su declaración se realizó en una audiencia a puertas cerradas. El contenido de esa declaración fue dado a conocer por la Fiscalía este miércoles; las palabras de Juan Pablo corroboraron la evidencia con la que contaba la Fiscalía: dijo que la noche del crimen su hermano Jose Carlos lo había llamado para ir a robar a la casa de Zanutigh, y que habían dado vueltas por la zona en el auto.
Agregó que intentó disuadir a su hermano de cometer el robo porque eran conocidos de la víctima, y la cosa "iba a terminar mal"; que sin embargo, José Carlos insistió en la idea, se bajó del auto y le dijo que después lo iba a llamar para que lo fuera a buscar, y que así lo hizo.
Cuando al día siguiente vio la noticia del crimen, llamó por teléfono a su hermano y le preguntó que había pasado. José Carlos le dijo que sí le había robado, pero no lo había matado: "¿Pero si él fue el que le robó, qué otra persona iba a ser (la que lo mate)?", se preguntó Juan Pablo.
Venta de drogas
Por último, la Fiscalía repasó la evidencia que vincula a José Pablo Fossati, su esposa Eunice y su madre Dora, con la venta de estupefacientes agravada por la intervención de tres o más personas y por ser cometido en un lugar de detención.
Las escuchas expusieron cómo Fossati organizaba la venta de estupefacientes desde el penal, que era vendida por las mujeres en sus respectivas viviendas, y además cómo lograban ingresar el estupefaciente que era vendido por Fossati a otros internos del pabellón.
Si bien Eunice argumentó que realiza tareas de peluquería y venta de empanadas y tartas que vende a conocidos, las transferencias que recibía en su billetera virtual, y en la de su suegra, muchas eran a nombre de familiares de internos que están en el mismo pabellón que José Carlos.
Prisión preventiva
La fiscalía, con adhesión del abogado querellante Néstor Oroño, solicitó la prisión preventiva de todos los imputados; Urquiza sostuvo que los delitos imputados comprenden penas de prisión de cumplimiento efectivo, y que además es necesario proteger el testimonio de Juan Pablo y de la ex esposa de Fossati.
Además, advirtió que tras concretarse las imputaciones, y aún existiendo una prohibición de comunicación entre los imputados, Fossati logró hablar por teléfono con su madre y su esposa, detenidas en la comisaría de San Justo, a fin de ponerse de acuerdo qué declarar en la causa.
A su turno, la defensa cuestionó que la evidencia expuesta por la Fiscalía es la misma que se tuvo hace diez años, y en aquel momento los fiscales ni siquiera imputaron a José Carlos. Segado advirtió que lo único nuevo en la causa eran las escuchas, y que no se puede asegurar que fue José Carlos quien se llevó los teléfonos celulares de Zanutigh.
La defensora también cuestionó un desfasaje temporal: si Zanutigh habló por teléfono hasta las 22:30, ¿cómo Fossati pudo haber llamado a su hermano para que lo busque tras el robo a las 22:20?, se preguntó la defensora.
A su turno, el defensor Sánchez Lecumberri cuestionó los agravantes al delito de venta de estupefacientes, sostuvo que no se pudo comprobar que Eunice hubiera ingresado estupefacientes al penal y que el material secuestrado en la celda de Fossati (metanfetaminas) era distinto al hallado en la casa (marihuana y cocaína).
El defensor pidió que la situación de las mujeres sea valorada con perspectiva de género, y en particular la situación de Dora Dib, que tiene 74 años y para quien ofreció un domicilio en Rosario bajo el cuidado de su hija.
Al momento de resolver, el juez compartió el criterio de la Fiscalía, dio por probados los hechos con el grado de certeza necesario para esta etapa de la investigación, y en especial consideró el riesgo de entorpecimiento probatorio, por lo que impuso la prisión preventiva para todos y un impedimento de contacto entre todos los involucrados.
No obstante, agregó que una vez corroborado el domicilio aportado por la defensa para Dib, y una vez que su hija acepte recibirla en la casa, se podrá realizar una nueva audiencia y evaluar la prisión domiciliaria para la mujer.










