El doble crimen del barrio Yapeyú, ocurrido el pasado sábado en horas de la madrugada, sigue siendo un misterio. Inicialmente, surgieron sospechas sobre un hombre que fue detenido a pocas cuadras de donde ocurrió el ataque. Sin embargo, avanzada la investigación se estableció que por el momento no tiene un vínculo con el ataque armado por el cual murieron dos hombres identificados como Mario Antonio Martes de 40 años y Mario Nahuel Falomir de 22.
El doble homicidio ocurrió el sábado, alrededor de las 4 de la madrugada, en Larrechea y Chubut, y fue advertido por una vecina que llamó a la central del 911 tras escuchar una serie disparos en la zona. Al llegar al lugar, agentes de la Policía de Acción Táctica, se encontraron con el cuerpo de un hombre tirado en el patio y sin signos de vida.
En paralelo, según contó la versión policial de ese entonces, los uniformados vieron como un hombre, al ver la presencia policial escapó del lugar a pie por lo que se inició una persecución. Unas cuadras después, fue apresado y desde sus prendas los agentes le sacaron un revolver 357 cargado con seis municiones, de las cuales cuatro eran vainas servidas. El mismo, horas después, fue identificado como Sergio Adrián I., de 34 años, el cual quedó detenido y a disposición de la Justicia.
El procedimiento policial continuó en la vivienda (tipo rancho) de Larrechea y Chubut en donde además del hombre que fue encontrado muerto en el patio delantero del domicilio, fue hallado otro cuerpo (también de un hombre) sin vida dentro de la propiedad. Ambos cuerpos, presentaban heridas provocadas con armas de fuego, según constató el médico policial que se presentó en ese entonces.
Al lugar arribaron después los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que realizaron las tareas de rigor que luego fueron informadas al fiscal en turno Giavedoni, el cual ordenó el levantamiento del cadáver y su posterior trasladado a la Morgue Judicial para el examen de autopsia.
Portación de arma
Dos días después de aquel procedimiento, Sergio Adrián I. fue llevado a tribunales en donde el fiscal Giavedoni le atribuyó solo el delito de “portación de arma de fuego de guerra” por el revolver que llevaba entre sus prendas y “atentado a la autoridad” que el mismo habría querido atentar contra los policías que lo detuvieron.
Tras ser imputado, el muchacho de 34 años, que fue asistido por la defensora pública Soledad Estrada, se abstuvo a prestar declaración ante el juez Pablo Busaniche, y mantuvo el silencio en torno a los cargos que le endilgó el fiscal.
El mismo permanecerá detenido hasta este martes cuando se lleve a cabo la audiencia de prisión preventiva y se discuta si transita la causa que lo tiene implicado en un establecimiento carcelario o con medidas alternativas.
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