miércoles 5 de agosto de 2020
Policiales | 25 de mayo | allanamientos | Homicidios

Drogas, armas y datos de allanamientos: el nexo entre un suboficial y la banda de lideraba Brandon Bay

Se trata de un agente policial que presta servicios en el Comando Radioeléctrico de la ciudad de Rosario. El mismo era la pata policial de la banda que con sangre y plomo se cobró una serie de homicidios en el norte de San Lorenzo.

Un agente del Comando Radioeléctrico (CRE) de Rosario quedó en prisión preventiva esta semana tras quedar involucrado con la banda criminal que comandaba su primo hermano Brandon Bay desde la cárcel de Coronda. Filtró allanamientos a las casas de algunos de los involucrados, trasladó droga en patrulleros, y proveyó de armas y municiones a la asociación ilícita para que concrete desde balaceras hasta homicidios.

El árbol genealógico de Lucas Romero habla por sí sólo. Su padre es inspector de la policía provincial y es integrante de la ex Policía de Investigaciones, y está casado con una mujer de apellido Bay: de allí surge que el agente detenido es primo hermano de Brandon Bay.

Ese joven purga condena a 10 años de prisión en Coronda por una serie de atentados contras las personas y la propiedad en la zona sur de Rosario, y fue acusado a principios de junio de liderar la violenta gavilla de Los Gorditos que regó de sangre y homicidios una porción de la ciudad de San Lorenzo con el objetivo de ganar territorios para la venta de estupefacientes.

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Imágen de las armas secuestradas a la banda delictiva en allanamientos, que fueron expuestas en la audiencia. 

Imágen de las armas secuestradas a la banda delictiva en allanamientos, que fueron expuestas en la audiencia.

Y en ese despliegue alocado cometieron dos asesinatos: el de Gerardo “Pecho” Pérez, de 55 años atacado el 25 de mayo, y el de Brian “Runi” Sánchez, de apenas 17, asesinado días más tarde cuando un sicario apretó el gatillo de un arma a repetición que escupió más de 23 proyectiles, tres de los cuales dieron en Runi.

La pesquisa que encabezaron los fiscales de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, y su par de San Lorenzo Aquiles Balbis, desembocó en varios allanamientos con nueve personas detenidas. Todos eran seguidos de cerca desde mediados de 2019 por balaceras y crímenes en la zona sur de Rosario.

Los investigadores advirtieron que el grupo contaba con apoyo policial, tanto de agentes provinciales como de Gendarmería Nacional. De hecho, fueron apresados el titular de la comisaría 7º de San Lorenzo, Raúl Omar Fleitas, tras encontrarle en su despacho un revólver calibre 22 con los guarismos perforados y un envoltorio con marihuana. Y una pistola calibre 9 milímetros, también con numeración suprimida.

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El sumariante de la dependencia, Marcelo Álvarez, también cayó preso. Tenía en su auto un arma calibre 9 milímetros con la numeración poco visible. Ambos fueron imputados de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento.

El primo narcopolicía

Pero la investigación está vigente. Y el que cayó ahora fue el suboficial Romero, de 27 años, mientras patrullaba el barrio Cinco Esquinas al mando de un móvil oficial. Manso, sin oponer resistencia frente a los funcionarios de la Agencia de Control Policial (Exasuntos Internos) detuvo la marcha en Alsina y Cochabamba donde fue engrillado a plena luz del día y ante la mirada de los vecinos.

El lunes lo llevaron a la audiencia imputativa en los Tribunales de San Lorenzo. Allí los fiscales desplegaron una batería de escuchas y transcripciones de mensajes de whatsapp que mantuvo con su primo Brandon. Era la pata policial que a la banda le garantizaba impunidad para trasladar droga a los búnkers, hacerse de armas y municiones.

Se cree que Romero sustraía armamento y estupefacientes de lo incautado en procedimientos oficiales de los que participaba en la calle. Acopiaba el material y luego lo ponía a disposición del grupo criminal. Ese acceso a información calificada lo lograba gracias a que su padre también es policía con rango inspector y el cual fue asignado a distintos operativos del caso.

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Una metralleta y una 9 milímetros. Las dos armas que secuestraron los investigadores a lo largo de la pesquisa.

Una metralleta y una 9 milímetros. Las dos armas que secuestraron los investigadores a lo largo de la pesquisa.

“Ahí se entiende por qué fracasaban los operativos en Villa Gobernador Gálvez y la zona de Rosario”, explicó Aire Digital una fuente con acceso a la pesquisa. Las evidencias apuntan que Romero, además de “manotear” droga de los operativos, establecía puente directo con distribuidores mayoristas de estupefacientes.

A través de las extracciones del Organismo de Investigaciones (OI) y pericias de la Sección Análisis Digital al teléfono Samsung J7 secuestrado a Brandon en el penal de Coronda, se apuntó el contacto agendado como “Lukas Primo”.

“Desde hace tiempo que se debería haber avanzado sobre este policía y parte de su entorno, se sabía que estaban hasta las manos”, graficaron miembros de la fuerza que reniegan del recurso humano sucio que desprestigia a la policía santafesina.

“Desde hace tiempo que se debería haber avanzado sobre este policía y parte de su entorno, se sabía que estaban hasta las manos”, graficaron miembros de la fuerza

“Desde hace tiempo que se debería haber avanzado sobre este policía y parte de su entorno, se sabía que estaban hasta las manos”, graficaron miembros de la fuerza

“Un kilito de costilla”

Las conversaciones entre Brandon y su pariente policía son jugosas y obvias. El 30 de mayo a las 14.10 Romero le envía un mensaje a Brandon: “Tengo la onda con un poco gordo...para empezar a meter costillar”, refiere el uniformado en referencia a la droga. Y agrega: “medio barato y blando. Ahora tengo medio (por medio kilo) para pasar”. “Baratooo”, refuerza. Y le pasa tarifa: “220”.

Desde Coronda su primo le contesta: “Recién hoy estoy por pagar, estaba pagando la costilla...quedé sin una moneda, me compré un autito, boludo...te aviso...la otra semana ya tengo. Si vos me lo dejás a ese precio... yo me puedo llevar un kilito entero...”

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El intercambio es constante. “No quiero tanto encima...te dije ese precio….yo sé cuánto están pagando...el kilo de costillar...te lo voy a dejar una moneda más barata, porque ya la probé, es buena...fijate si conseguís...asi me saco esto de encima”, devuelve Romero.

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Las negociaciones son permanentes porque al policía le quema la droga y necesita ponerla en circulación. “Dos diez” (200 mil pesos). Te lo dejo a este precio, más barato, vos sabes cuánto está el medio en realidad...fíjate. Vamos a hacerla más corta, fijate si llegas a dos diez, te lo llevo ahora o más tarde”, insiste el suboficial.

Las intervenciones demuestran que el 30 de mayo Brandon coordina la entrega. Lucas traslada la droga a un punto determinado del sur de Rosario en el mismo móvil policial que utiliza para patrullar. Así se desprende de una conversación entre Bay y su mujer Cintia.

“Viste que vos me dijiste para comprar...Bueno él tiene medio a 220...son cosas choreadas...y dice que es re pura”. Del otro lado su mujer le responde que no tienen más plata,pero Brandon la apura. “Mirá que te lo va a llevar en la chata del Comando, de la Táctica, hasta Lamadrid y Paraguay”.

“Mirá que te lo va a llevar en la chata del Comando, de la Táctica, hasta Lamadrid y Paraguay”.

“Mirá que te lo va a llevar en la chata del Comando, de la Táctica, hasta Lamadrid y Paraguay”.

Seis días más tarde la AIC realizó un procedimiento en la casa de la mujer, en Presidente Roca 5100, donde se secuestraron 2 kilos de cocaína y un kilo y medio de marihuana.

“Contaron con la connivencia de personas que se desempeñan en la Gendarmería Nacional y de la Policía de Santa Fe. Usted es uno de ellos”, le achacaron a Romero los fiscales durante la audiencia. Y remarcaron que “como integrante de la asociación ilícita colaboró para facilitar la comisión de delitos y omitió cumplir sus obligaciones en función de la persecución e investigación como funcionario policial”.

El juez Juan José Tutau dio por acreditada la hipótesis fiscal y ordenó la prisión preventiva de Romero por el plazo de dos años imputado “integrar la asociación ilícita, incumplimiento de deberes de funcionario público y omisión de promover la persecución y represión de delincuentes”.