El paso de Carolina Belén Solís por el Juzgado Federal de Santa Fe no es para nada nuevo. Más de una vez entró esposada al histórico edificio colonial de 9 de Julio y Monseñor Zaspe. Todas esas entradas a la sede judicial del barrio Sur fueron por venta directa de estupefacientes a consumidores. Sin embargo, el ingreso de este último viernes no fue como los anteriores. Aquella mujer, que supo ser el último eslabón de la cadena del narcotráfico, volvió a asistir a una audiencia indagatoria tras quedar implicada en el traslado de 70 kilos de marihuana en un Ford Focus.
El vinculo de Solís con el mundo de las drogas remonta por lo menos al 23 de julio del 2013 cuando fue condenada en el Tribunal Oral Federal a cuatro años. Un año después de aquella sentencia, la mujer volvió a quedar en el centro de una investigación que llevó a cabo la Brigada Operativa de Drogas de La Capital.
En ese entonces, los agentes antinarcóticos detectaron que en una vivienda de Estanislao del Campo al 7300, del barrio San José, se vendían drogas y que quien aparecía en tales maniobras era la misma Solís. Meses después, con el avance de la investigación, el juez Reinaldo Rodríguez, autorizó un allanamiento en ese domicilio.
El 26 de agosto del 2014, un grupo de uniformados tácticos junto con los pesquisas del área de drogas irrumpieron en el domicilio y detuvieron a varias personas que se encontraban allí pero Solís no estaba.
Leer más ► Secuestraron más de 70 kilos de marihuana y detuvieron a dos narcotraficantes
Como resultado de aquel procedimiento, los investigadores secuestraron 684,90 gramos de cocaína que se encontraba fraccionada en cilindros de plásticos, tubos eppendorf y bolsas de nylon. En las mismas condiciones había envoltorios con marihuana y dinero en efectivo, un celular y un detector de billetes falsos.
Sin novedades de Solís, el juez federal emitió el pedido de captura para encontrarla y veinte días después los investigadores recibieron un dato central para la causa: la mujer se ocultaba en una modesta vivienda de Juan Pablo 1° al 5200 del barrio Cabal.
El 10 de septiembre, mientras agentes aguardaban fuera de la casa en un operativo de vigilancia, una motocicleta color roja salió del domicilio con Solís a bordo junto a otro muchacho. Inmediatamente los uniformados que se encontraban de civil los siguieron y en Larguía al 5500 detuvieron la marcha del vehículo para concretar la captura y además secuestrar del interior de la moto 168 envoltorios con marihuana por un peso de 264,20 gramos.
Solís fue trasladada al Juzgado Federal para ser indagada. Luego fue procesada por tráfico de estupefaciente en la modalidad de comercio y transporte, en concurso real y quedó en prisión preventiva hasta el 26 de marzo del 2016, cuando en el Tribunal Oral Federal firmó un juicio abreviado que cerró su abogado particular con la Fiscalía. En ese momento, acordó cuatro años y seis meses de prisión efectiva y además aceptó unificar la condena anterior por lo que la pena quedó en siete años.
En prisión, aprendió el oficio de cuidadora de adultos mayores que le permitió reducir dos meses la pena por el “estimulo educativo”. El mismo beneficio intentó obtener cuando informó a los jueces de ejecución que había participado de un taller de “Cine, Género y Derechos Humanos” durante cinco meses. Sin embargo, los magistrados del TOF de Primera Junta y San Jerónimo rechazaron tal petición. En cuanto a sanciones, solo tuvo una tras participar de una revuelta en la Unidad N°4 en donde una asistente penitenciaria quedó encerrada con un grupo de presas. Por ese alboroto, en el que las internas pedían hablar con la directora de la Unidad, Solís fue sancionada y debió permanecer 15 días alojada en una celda de castigo.
Finalmente, en 2018 se benefició con la prisión domiciliaria tras cursar un embarazo por lo que atravesó el último tramo de la condena fuera de la prisión. El 20 de marzo del año pasado venció la pena y desde entonces, no existieron nuevos procedimientos que vincularan a la exconvicta con el negocio de las drogas. Casi un año después, volvió a quedar en el centro de la escena.
El jueves, en horas de la mañana, tanto Solís como otro hombre identificado como José O., iban a bordo de un Ford Focus por avenida Freyre. Según indicó el informe policial, el vehículo realizó una maniobra sospechosa al llegar a Junín tras detectar que había un control selectivo de vehículos y personas.
A partir de ahí, se inició una persecución a toda velocidad que culminó con los ocupantes del vehículo en barrio Villa del Parque. Allí, tanto Solís como su compañero abandonaron el coche, rompieron un teléfono celular y empezaron a escapar a pie hasta una vivienda en construcción ubicada Gobernador Molinas y calle Gaboto donde terminaron siendo detenidos. Por su parte, del vehículo abandonado, los uniformados secuestraron un total de 84 trozos con marihuana compactos que arrojaron un peso de 70 kilos de marihuana.
Una vez detenidos y con defensores distintos, la mujer y el hombre fueron llevados a una audiencia indagatoria. Ante el juez ninguno dijo hacia donde llevaban los bolsos que contenían el cargamento e inclusive negaron saber que tenían en su interior. Momentáneamente quedarán detenidos hasta que el juez Rodríguez determine si dicta el procesamiento.
Mientras tanto, los investigadores aguardan el peritaje de un teléfono encontrado en el Ford Focus en donde iba el cargamento para determinar si en ese aparato hay contactos más de mayor peso.
Te puede interesar



