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Cuando las balas 9 milímetros definen internas sindicales

Desde el ataque al gremialista de la Uocra Julio Galván en marzo 2018 hasta los recientes atentados a los gremios de Peones de Taxis y de obreros marítimos de SOMU siempre aparece la sombra de Los Monos.

Las balas no sólo provocan muertes y heridas, sino también sirven para saldar internas gremiales. Las pistolas 9 milímetros reemplazan la dinámica política y quiebran cualquier discusión democrática. Se impone otro lenguaje: el de la violencia ligada al narcotráfico.

Uno de los primeros hechos donde se cruzaron los sindicatos y el poder de las balas de mano de obra del narcotráfico se originó el 17 de marzo de 2018, cuando dos sicarios fueron a asesinar en Puerto General San Martín al dirigente de la UOCRA Julio Galván, mano derecha del interventor del gremio en La Plata, Carlos Vergara, que se hizo cargo de la “normalización” de la entidad tras la detención del jefe sindical, Juan Pablo “Pata” Medina.

Galván se escondió detrás de unas heladeras que había en ese garage. Fue alcanzado por dos balazos, uno en el estómago y otro en el brazo.

El crimen por encargo no salió como preveían los sicarios. Los asesinos esperaron a la madrugada en la puerta de la sede del gremio a Galván, pero el que salió primero no fue el dirigente sindical sino su cuñado, Juan Garcilazo, que era su chofer y estaba preparando el mate. El hombre oriundo de Victoria, Entre Ríos, fue ejecutado. Galván se escondió detrás de unas heladeras que había en ese garage. Fue alcanzado por dos balazos, uno en el estómago y otro en el brazo, pero tras estar internado varios días en terapia intensiva logró recuperarse.

Amenaza

“Dejá de joder en La Plata”, le gritaron los atacantes antes del disparar. En la investigación que llevó adelante el fiscal Leandro Lucente se logró detener a los dos sicarios y a un tercero que debía esperarlos en un auto y prefirió abandonarlos cuando escuchó las sirenas de los patrulleros. La causa lleva casi dos años, con los tres detenidos con prisión preventiva, pero aún no se realizó el juicio oral. El fiscal nunca profundizó la investigación sobre el autor ideológico y quién estuvo detrás de la organización del crimen. La sombra de Los Monos siempre estuvo detrás de hecho, según señalaron fuente de la Policía Federal, encargada de la pesquisa por orden de la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Como antecedente, sin estar vinculado con la banda de Los Monos, figuraba el accionar de la mafia de la UOCRA en Santa Fe conducida por Emanuel Araya.

Esta trama en la que se mezclaba la política interna de un gremio con sicarios de una bandas narco, como Los Monos, sugería una hipótesis que encerraba un peligro mayor: que los sindicatos empezaran a usar este tipo de mano de obra pesada para saldar problemas internos.

Este peligro reapareció en las últimas semanas, aunque antes hubo otros hechos que insinuaban el uso de organizaciones criminales como patas de plomo sindicales. El 23 de julio de 2018 fue baleado el frente del Sindicato de Empleados Municipales de Rosario, está ubicado en pleno centro, donde dos hombres en moto, que contaban con el apoyo de un auto, pasaron y realizaron varios disparos contra el edificio de Entre Ríos al 1200. Luego ocurrió un intento de la toma del gremio por parte de miembros de la barra de Rosario Central. Esto se produjo en la previa a las elecciones en la entidad en la que, a fines de julio, se impuso por amplio margen Antonio Ratner sobre el ex director de Control Urbano del municipio, David “Colorado” Sánchez.

Este peligro reapareció en las últimas semanas, aunque antes hubo otros hechos que insinuaban el uso de organizaciones criminales como patas de plomo sindicales.

Otro capítulo más reciente se gestó en el Sindicato de Peones de Taxis, luego de que el 2 de setiembre pasado fuera suspendido el secretario general, Horacio Boix, un día después de chocar al volante de un Audi A7 contra un patrullero y ser denunciado por supuesta "malversación de fondos".

A Boix lo reemplazó en la conducción del sindicato Horacio Yanotti, quien era hasta ese momento secretario gremial. Desde ese momento nueve ataques a balazos se produjeron contra casas de distintos miembros de la comisión directiva, incluido el actual titular del gremio.

Los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra investigan estos atentados y sospechan, como dejaron trascender en la audiencia contra Maxiliano Díaz, imputado como organizador del ataque al casino del 11 de enero pasado, que Ariel “Guille” Cantero es uno de los que recibe dinero por estos aprietes con 9 milímetros.

Uno de los que estaba encargado de estos atentados era Ezequiel Morel, alias Enano, que tramaba los atentados dentro de la cárcel de Piñero. Este muchacho de 29 años fue detenido después de no cumplir con su promesa de volver a la cárcel tras una salida transitoria en diciembre pasado. Un par de semanas después fue internado en el hospital de Emergencias tras caerse de un techo y cuando lo reconocieron intentó sobornar a la policía y después tratar de escapar por un ventiluz.

Nuevos ataques

Esta semana ocurrieron nuevos ataques a balazos contra dirigentes del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) de Rosario. El primer hecho sospechoso se conoció el 3 de diciembre pasado, cuando desde un auto tiraron una bomba molotov contra una camioneta Toyota Hilux del gremio, que quedó totalmente destruida.

Una semana después un grupo comando entró a la sede del gremio, de barrio Martin, y baleó a Mariano Ortiz, miembro de la comisión directiva de la entidad. No robaron ni un solo peso. Los empleados del gremio quedaron aterrorizados. Una mujer que trabaja allí desde hace 20 años reconoció cuando salía de la oficina: “Esto es una mafia”.

Una mujer que trabaja allí desde hace 20 años reconoció cuando salía de la oficina: “Esto es una mafia”.

Pablo Guietti, secretario general del gremio, admitió desconocer porqué se repetían estos ataques al gremio. Lo extraño fue que al dirigente le avisaron desde la sede central en Buenos Aires lo que había sucedido en las oficinas de barrio Martin, en el centro de Rosario.

El martes pasado otro ataque a balazos se produjo en la casa de la madre de Guietti. Y este miércoles a la madrugada el blanco de los disparos fue la propia residencia del secretario general de SOMU en Entre Ríos al 6200. Fueron unos diez tiros los que dispararon los atacantes, en momentos en que la pareja y la hija más chica del dirigente gremial se encontraban en el baño. "Ya le dijimos que entregue el gremio porque nos van a matar a todos", reveló la madre del sindicalista.

Los investigadores judiciales manejan como hipótesis que Guille Cantero estaría detrás de estos ataques, con el objetivo de generar terror para vender seguridad, una estrategia que la banda oriunda de La Granada, en el sur de Rosario, utilizó desde sus orígenes.

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