La historia de un crimen se transformó de pronto en el título de la clásica novela de García Márquez: “Crónica de una muerte anunciada”. A Juan Manuel Britos, un taxista que vivía en Felipe Moré al 2600, en la zona sudoeste de Rosario, lo habían amenazado varias veces. Su casa fue blanco balaceras en dos ocasiones, que llevaron después de que la víctima saliera por los canales de TV a que el intendente Pablo Javkin lo visitara para expresarle su solidaridad.
El jueves a la tarde mataron a Britos de más de 15 balazos. Dos sicarios se acercaron al taxista cuando lavaba su auto en la vereda y lo acribillaron delante de su esposa y un hijo de ocho años. Los investigadores señalan que el cruento homicidio de este hombre esconde una trama más pesada que no sólo tiene que ver con el interés que tenían los criminales de quedarse con su casa, sino con una deuda que el chofer acarreaba desde hace un tiempo, y que marca que todo se mezcla, la mafia, el dinero y la droga.
“Juan somos todos nosotros. Esto es lo que se tiene que terminar”, advirtió Javkin en un posteo en X el 10 de febrero pasado, cuando al taxista le habían baleado su casa dos veces en un fin de semana. "Nadie me ayuda", se lamentaba hace un año Britos, y su llamado desesperado logró la atención del jefe comunal rosarino.
Este jueves cerca de las 20, cuando Britos lavaba el taxi en la puerta de su casa, en Felipe Moré al 2600, en la zona sudoeste, aparecieron dos sicarios en moto, que pararon y comenzaron a disparar a mansalva contra el chofer, que murió en el acto de más de 15 disparos que le provocaron heridas en el tórax, abdomen, piernas y brazos. Según la pericia, Britos tenía 29 orificios de bala, de entrada y salida, en el cuerpo.
En ese momento en el barrio había gente en la calle. Incluso, uno de los hijos del taxista y su esposa Vanina estaban también en la vereda. Cuando escucharon los disparos se tiraron al suelo para resguardarse de las balas.
La pareja de Britos aseguró que uno de los sicarios le apuntó a ella a la cabeza, pero no disparó. El crimen provocó una fuerte conmoción, por la historia que tiene detrás: un hombre que había alertado que podían matarlo. En torno a la investigación, la principal hipótesis es que el asesinato tendría relación con las amenazas previas, aunque también se analiza –pero con menor relevancia- que Britos acarreaba una deuda muy pequeña con un supuesto prestamista de barrio Rucci.
En Rosario se produjeron 21 homicidios en el mes y medio que lleva este año. Es un número que muestra un descenso en los crímenes con respecto al año pasado, cuando en enero se cometieron 26 asesinatos.
Dos días antes del crimen de Britos, se produjo un doble homicidio en el barrio La Tablada, en el sur de Rosario, donde dos sicarios acribillaron a un taxista y un pasajero a pocos metros donde funciona un búnker de venta de drogas. José Luis Assale, el chofer, de 56 años, era oriundo de la localidad de San Lorenzo, a unos 20 kilómetros de Rosario, donde tomó el viaje rumbo a la zona sur de Rosario y encontró la muerte.
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Dos días después otro taxista es asesinado. En este caso, un hombre que tenía una historia atravesada por amenazas y balaceras contra su casa, que –según la propia víctima manifestó a los medios– tenía que ver con un interés especial de los narcos de la zona por quedarse con su propiedad, a la que atacaron en dos oportunidades.
En febrero de 2023, Britos llamó a los canales de TV de Rosario para exponer que habían baleado dos veces su casa. Y le habían dejado carteles firmados por “la mafia”. Le exigían que abandonara su propiedad junto a toda su familia, sus dos hijos y su pareja. El mote “la mafia” es usado de manera frecuente por distintas bandas pequeñas, que usan un término que empezaron a usar Los Monos hace más de cinco años, cuando comenzaron con las extorsiones.
“Ellos quieren que abandone mi casa. Sinceramente no sé qué hacer. Anoche los balazos atravesaron la ventana. Yo estaba durmiendo y las balas nos pasaron por encima de la cabeza. No mataron a alguien de milagro. No sé por qué tanta violencia. Deben querer mi casa para poner un búnker de drogas. No sé qué pensar”, denunció Britos hace poco más de un año en la vereda de su casa donde este jueves fue acribillado.
Vanina, su esposa, contó este jueves que después de los ataques hace un año se instaló frente a su casa un patrullero, pero tres meses después abandonó el lugar. Damaris, hermana de la víctima, dijo que “la custodia la levantaron de un día para otro, sin avisarle a nadie”.
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“A nosotros nos pusieron un patrullero y vivimos un tiempo como presos. Hace un año que Juan estaba amenazado. Por eso recurrió a pedir cámaras y una custodia. El fiscal le dio miles de vueltas para dársela, y se la sacó a los cuatro meses. Nos arruinaron. Nadie está dispuesto a hacer algo, es la burocracia de mierda”, expresó la mujer.
“Dejaron que venga el narcomenudeo y haga lo que quiera. Ahora, ¿Quién le borra a mi sobrino que le mataron a su padre como a un perro? ¿Alguien va a dar la cara, o este es un caso más? ¿O solo importa si es el hijo de alguien famoso?”, afirmó la tía del taxista.
Vanina, la esposa de Britos, contó que, excepto su marido que salía a trabajar, “nadie se animaba a salir a la calle por temor a que pasara algo”. “Sólo íbamos a hacer las compras necesarias y nada más”, apuntó. La situación pareció tranquilizarse con el paso del tiempo, según Vanina, porque no volvieron a balear la casa ni recibieron nuevas amenazas. Pero este jueves a la tarde todo cambió de manera abrupta.
“Estábamos en la vereda en plena tarde lavando el coche cuando dos hombres con cascos pasaron en una moto y al verlo a mi marido giraron en U, volvieron y sin decir una palabra lo mataron”, relató Vanina, sin poder dejar de llorar. A esa hora, de acuerdo a su descripción, “estaban también algunos vecinos en la vereda. Mi hijo y yo logramos resguardarnos detrás del auto cuando empezaron a disparar”, contó.
La mujer está convencida que quienes ejecutaron a su marido fueron el mismo grupo que baleó su casa y los amenazó hace un año. “Creo que fueron los mismos, porque él no se fue y los denunció”, sostuvo Vanina.
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