Un remisero que escapó de un asalto terminó con una piedra metida en la óptica derecha que le arrojó un delincuente en French y Avellaneda, en la ciudad de Santa Fe. El chofer dejó a una pareja en Mitre al 8000 y cuando regresaba fue emboscado por un ladrón del que logró zafar.
José Vidal, remisero de la Empresa Real, explicó por Aire que el hecho delictivo se produjo a las 2.15 de este viernes. José había tomado pasaje en Bulevar y Rivadavia, subió una pareja que tenía como destino Mitre 8300, sobre un pasaje que corre de este a oeste, de barrio Los Cipreses. Los mismos pasajeros le recomendaron que no levantara pasaje por la zona porque estaba peligrosa.
"Salió un joven del cantero central que estaba escondido detrás de los árboles y me apuntaba con un arma. Aceleré el auto y le di para adelante, en ese momento ni pensé si lo atropellaba. Zafé de ese tipo y salió otro que me tiró un piedrazo. Sentí el golpe pero no sabía a donde había pegado", explicó el entrevistado.
José Vidal siguió camino sin bajarse del vehículo. En el trayecto se cruzó con un taxista a quien le recomendó que no entre al barrio a buscar pasajeros porque corría riesgo de ser asaltado. Siguió hasta la Comisaría Octava donde, al bajarse del remís, vio la piedra metida en la óptica. Radicó la denuncia y se fue a su casa.
José trabaja manejando el remís todos los días de 16 a las 4 del día siguiente. Tiene muchos clientes del mismo barrio Coronel Dorrego donde zafó de ser asaltado pero -al igual que los otros remiseros- no ingresa a la zona por la peligrosidad que representa. "Hay narcos, quioscos de drogas y las autoridades lo saben. Salís a trabajar y no sabés si volvés a ver a tu familia", explicó.
En Alberdi y Larrea, tiempo atrás, a punta de pistola asaltaron a un compañero suyo. Lo encañonaron y le robaron el celular, papeles del auto y la billetera con la recaudación.
"Salen a cazarnos. Una vez en la exrotonda de la cancha de Unión un pasajero me llevó hasta un pasaje Sedlacek y cuando llegué al lugar me encañonó y me robó la plata", recordó José. Otra vez en el barrio Centenario me gatillaron. Yo salgo cada día para que mi señora pueda cocinar, para que en mi casa haya un plato de comida. No para que un tipo termine con mi vida para ir a comprarse tres gramos de cocaína", concluyó José Vidal.
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