Solo un grupo reducido sabe dónde se van a desplegar los operativos de saturación de las fuerzas federales en Rosario. Las coordenadas se informan 10 minutos antes. Porque el objetivo es evitar posibles filtraciones, como ocurrió antes, en un terreno áspero, donde los llamados “soldaditos” y dealers se mueven con rapidez en moto y se escabullen en los angostos pasillos de los barrios más marginales de la ciudad.
El objetivo, según cuenta uno de los jefes, es lograr “impacto y sorpresa” en el territorio. Se despliegan efectivos con armas largas y camionetas blindadas, como la Dongfeng Menshi, de origen chino, que nunca pasa desapercibida.
Cada operativo se delinea en base a los mapas que confecciona el Ministerio de Seguridad de la Provincia y de la Nación. Luego, esa información se cruza y se fijan los lugares donde habrá despliegue de fuerzas federales, entre los que participan, policías federales, prefectos, miembros de la PSA, y sobre todo Gendarmería, que son 1.400 los que están asentados en Rosario en el nuevo Comando Móvil 7.
A la par del esquema de saturación, desde el comando de las fuerzas federales remarcan que hay una mayor cantidad de agentes calificados que se dedican a investigación criminal.
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Cuando ocurrió el atentado a balazos a la sede de los tribunales federales de Rosario intervino la unidad Antiterrorista de la PFA, que ahora también está abocada a trabajos específicos.
La detención de un aliado de Los Monos
El jueves pasado detuvieron a Daniel Godoy, un aliado del líder de Los Monos, que operaba en Rosario con sicarios colombianos. Godoy vivía en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, desde donde trasladaba con su hermano, que fue jefe de la policía en Ibarlucea, cargamentos de cocaína en un camión frigorífico.
Godoy se estableció en la provincia de Buenos Aires, después de que fuera imputado por lavado de dinero por los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery. Su socio era Marcos “Pato” Mc Caddon, actualmente detenido, que “vendía” a Guille influencias en la zona, con las fuerzas de seguridad y también con el entramado político.
En una de las conversaciones a través de mensajes de Whatsapp que mantuvo con Godoy el 3 de marzo de 2021 a las 11.17 deja en claro esas pretensiones que ofrecía. “Pipi Traferri, una atención y no jode más”, escribió Mc Caddon, en referencia al senador del PJ en San Lorenzo, Armando Traferri. También dijo que había arreglado “con las gorras de todos los colores”, algo que se presume que es con las fuerzas de seguridad que operan en el polo agroexportador.
El viernes la Policía Federal detuvo también a Leonardo Saravia, conocido como Leo Rey, otro aliado de Ariel Cantero, líder de Los Monos, con 22 kilos de cocaína, que provenían de la provincia de Buenos Aires. Leo Rey tenía una red de distribución a través de búnkeres en Villa Banana, en el oeste de Rosario, y Vía Honda, en el sur. También se secuestraron precursores químicos que se utilizaban para adulterar la cocaína y “estirarla”.
Cocaína que venía de Santiago del Estero e iba al conurbano bonaerense
Un día después, en el peaje de General Lagos, en las afueras de Rosario, efectivos de Gendarmería secuestraron más de 400 kilos de cocaína que tenían origen en Santiago del Estero e iban hacia el conurbano bonaerense, un embudo donde recala la droga que sobrepasa las fronteras. Tareas de inteligencia y control dieron con el cargamento.
Este nuevo esquema más ágil empezó a ponerse en práctica después de que asumió la conducción del llamado comando unificado el jefe de la Policía federal en Rosario, Víctor Chanenko, que es el encargado de coordinar cómo operan las fuerzas federales y es quien mantiene los vínculos directos con la Policía de Santa Fe y el Ministerio de Seguridad provincial, que está a cargo de un comandante de gendarmería Claudio Brilloni.
Chanenko fue jefe de Ciberseguridad de la Policía Federal y luego fue asignado a Entre Ríos, donde fue clave en la investigación contra el exintendente de Juntos por el Cambio, Sergio Varisco, que fue condenado a seis años de prisión por narcotráfico.
Hasta hace dos semanas la conducción de las fuerzas federales en Rosario estaba a cargo de Gendarmería. Desde el año pasado el comandante Ricardo Castillo era quien coordinaba las tareas.
Fue reemplazado unos días por Alfredo Mario, pero luego el poder de mando quedó a cargo de un jefe de la Policía Federal, por una orden directa del ministro de Seguridad Aníbal Fernández, a quien le llegaban reproches permanentes desde Rosario, de parte del gobierno de Omar Perotti y del intendente Pablo Javkin, de la falta de efectividad de los operativos de Gendarmería, que a pesar de la presencia de más de 3600 efectivos –en total- los homicidios crecieron y llegaron al récord de 288 en 2022. “Resulta increíble que refuerzan con efectivos federales y en vez de bajar sube la violencia”, advirtió la semana pasada Javkin.
Presencia política del Ministerio de Seguridad de la Nación
A la par de estos cambios, Aníbal Fernández ordenó al jefe de Gabinete de Asesores del Ministerio de Seguridad, Lucas Gaincerain, que se traslade a Rosario para seguir de cerca cómo funciona el nuevo esquema. Gaincerain, quien es oriundo de San Nicolás, es un dirigente del peronismo bonaerense que estuvo ligado al fallecido diputado José María Díaz Bancalari y fue coordinador general de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio (YCRT), en momentos que conducía su jefe político Aníbal Fernández.
Desde el Municipio rosarino y la Provincia admiten que el cambio es profundo en la forma en que había actuado hasta ahora Gendarmería, que cargaba con las críticas más directas.
“No se los veía”, apuntaron desde el gobierno provincial. “Son muy pocos días para ver resultados en la baja de homicidios”, admiten en el gobierno provincial.
Hubo tres homicidios esta semana ligados al narcotráfico. El sábado pasado fueron asesinados dos jóvenes en la puerta de un búnker en Villa Gobernador Gálvez. Fue atrapado el posible autor, que es un soldadito de 18 años, que fue imputado el martes pasado. Y el jueves murió una mujer de 43 años que fue atacada a balazos.
Los operativos de saturación, con el despliegue de móviles y de decenas de efectivos de Gendarmería y la Policía Federal, buscan tratar de bajar el espiral de violencia en Rosario, luego de que se vivieran situaciones de descontrol social tras la muerte de Máximo Gerez, un niño de 12 años, en el barrio Los Pumitas de Rosario. Allí la custodia de Gendarmería es permanente.
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En ese barrio está previsto que también se asienten los efectivos de las fuerzas armadas que van a desembarcar en Rosario para tareas de urbanización, como anunció el presidente Alberto Fernández dos días después de que un grupo de vecinos destruyera los búnkeres donde se vendía droga.
Todavía faltan varias cuestiones por resolver sobre la llegada del Ejército. La idea era tomar el ejemplo del barrio Los Hornos, en La Plata, donde el Ejército fue protagonista en la apertura de calles en un barrio marginal. Pero la situación no es la misma en Rosario. Jefes de la fuerza mantuvieron una reunión con funcionarios de la provincia, encabezados por el ministro de Gestión, Marcos Corach.
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