El viernes 1 de diciembre del 2017, Carla Rivas se encontraba en su casa de Santiago de Chile al 900 del barrio Chalet, cuando de manera sorpresiva un hombre irrumpió en la vivienda con el objetivo de convertir aquella tranquila siesta en un verdadero infierno. Entre sus manos, llevaba un cuchillo y un bidón con nafta que rápidamente comenzó a desparramar por toda la propiedad. Principalmente, en la pieza donde estaba Carla.
El líquido inflamable rápidamente ardió en el domicilio por lo que la mujer quedó atrapada en las llamas. Por su parte, el agresor huyó de la casa, mientras que los hijos de la mujer lograron escapar del fuego por una puerta trasera que fue abierta por un vecino que los socorrió en medio de un clima caótico que terminó con Carla calcinada en una cama.
A partir de allí, se inició una investigación que colocó a Juan Bovino, de 21 años por ese entonces, como el principal sospechoso del crimen. El mismo, este lunes comenzó ser juzgado en el marco de un juicio oral y público que tiene lugar en tribunales y al cual llegó imputado, por la fiscal Ana Laura Gioria, como autor de homicidio agravado (por alevosía; por haberse utilizado un medio idóneo para crear un peligro común y por haber mediado un contexto de violencia de género en perjuicio de la mujer fallecida. Además, pesa también haber intentado dar muerte a los tres hijos de Carla, hecho que fue calificado como tentativa de homicidio.
En tanto, fue acusado por “evasión” luego de haberse escapado el 24 de mayo del 2018 de una sala del subsuelo de tribunales en la que fue alojado previo a ser formalmente imputado en una audiencia ante un juez de la Investigación Penal Preparatoria.
El juicio se da ante un tribunal conformado por los jueces Jorge Patrizi (preside), José Luis García Troiano y Pablo Ruiz Staiger y del mismo participa la defensa del caso, que se encuentra a cargo del defensor público, Gustavo Durando, quien ya anticipó en su alegato de apertura que durante el debate la Fiscalía no podrá probar que hubo “intención homicida” ni tampoco las calificaciones jurídicas atribuidas en la causa.
Policías y peritos
Durante la primera jornada del juicio pasaron por la sala policías de prevención, investigadores y peritos que participaron de las actuaciones que se iniciaron por el incendio ocurrido en la casa de barrio Chalet como así también de la evasión sucedida en una sala del subsuelo de tribunales.
Entre los testimonios que escuchó el tribunal, uno de los que mayor resaltó fue el de una investigadora de la Sección Homicidios de la Expolicía de Investigaciones que recordó que uno de los hijos de Rivas, un día después del siniestro en la vivienda, indicó que escuchó a sus hermanos decir “ahí viene Juan” por lo que se inició una pesquisa para tratar de descubrir quién era ese tal “Juan”, la cual tras una serie de entrevistas con el entorno de la víctima se determinó que era el propio Bovino.
Leer más ► Femicidio de Carla Rivas: comienza el juicio a "Juancito" Bovino
La investigadora también reveló que una de las tareas de inteligencia tuvo lugar en una vivienda de 9 de julio y Alberdi de la ciudad de Recreo, en donde fue secuestrada de la basura una boleta de teléfono a nombre de la pareja del principal sospechoso que tenía el caso para ese entonces. Esta mujer, según se ventiló en el debate, era la madre de la vecina de Carla, y con quien la víctima había tenido problemas de amenazas.
Cambio de ropa
El inicio del juicio también ventiló cómo fue la secuencia en que Bovino escapó de tribunales unas horas antes de ser imputado por la fiscal Gioria. Según explicó la oficial Estefanía B., que por ese entonces prestaba servicios en la sala de presos, el escape ocurrió cuando el recluso fue alojado en la sala de reconocimientos.
Tal alojamiento, se dio porque Bovino había tenido problemas con otros internos alojados en una de las celdas (en total son tres) que tiene la sala de presos del subsuelo tribunalicio. Como consecuencia de ese traslado, el acusado aprovechó la oportunidad, trepó hasta un extractor ubicado en la parte superior de la pared y tras sacarse algunas prendas de vestir logró salir hacia un patio interno del ala oeste de tribunales.
Luego subió por las escaleras hasta la planta baja y escapó por la puerta que da hacia calle 3 de Febrero. Tras esa evasión, Bovino estuvo prófugo hasta el 28 de agosto del 2018, cuando dos agentes de la División Homicidios, que realizaban tareas de inteligencia por otro caso, lo encontraron junto con su pareja sentado en una plaza.
Temas
Te puede interesar





