domingo 20 de septiembre de 2020
Policiales | Los Monos | Rosario | Coimas a fiscales: Justicia y política bajo sospecha

Coimas en el MPA: extorsiones, tragamonedas y dólar banana

Se sospecha que Los Monos están detrás de un sofisticado esquema de extorsiones a gremios y financieras, y que ese dinero ilegal se vuelca al juego clandestino. El punto de contacto con los fiscales que están siendo investigados.

El dinero que obtenían Los Monos por las intimidaciones y extorsiones se “invertía” en salas de juego clandestino en distintos puntos de Rosario, según contaron los fiscales Matías Edery y Luis Schiappapietra. Calculan que manejaban, a través de Leonardo Peiti, un histórico capitalista de este tipo de garitos, más de 80 salas, un negocio que se amplificó tras la cuarentena, debido al cierre del casino City Center en Rosario, que fue baleado por Los Monos en enero pasado.

Guille Cantero, condenado a 62 años de prisión en siete causas, se transformó durante los últimos años en uno de los mayores articuladores del crimen organizado en Rosario, a pesar de estar preso desde junio de 2013, y haber pasado por seis cárceles diferentes.

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Maximiliano

Maximiliano "Cachete" Díaz.

El “negocio” del líder de Los Monos no sólo es el narcotráfico, sino que encontró actualmente en las extorsiones un emprendimiento redituable, que manejaba Maximiliano Díaz, alias Cachete, imputado como uno de los organizadores del ataque a tiros al casino City Center a principios de enero pasado, donde murió de un balazo el gerente del Banco Nación de Las Parejas Enrique Encino.

Esquema extorsivo

El Organismo de Investigaciones del MPA venía investigando desde enero este esquema extorsivo que habían montado Los Monos y que terminó con la imputación de Peiti y quedó sobre la mesa cómo funcionaba un sistema de corrupción en el que estarían involucrados el fiscal Gustavo Ponce Asahad y Patricio Serjal, quien el sábado presentó su renuncia a la fiscalía regional y el lunes el gobernador Omar Perotti lo desvinculó definitivamente de la justicia al aceptar su renuncia como fiscal de grado.

“Cachete” Díaz se comunicaba por Whatsapp con las potenciales víctimas, a las que investigaban previamente. Por ejemplo, el 8 de agosto de 2019 llamó a Rodrigo Fabiani y le exigió que le entregara una camioneta Toyota Hilux y 30.000 dólares a cambio de no atentar contra su vida. En las comunicaciones previas queda en evidencia que Los Monos sabían que Fabiani se había quedado con dinero de Maximiliano Rodríguez, alias Diente de Lata, que fue asesinado en la autopista Rosario-Córdoba en agosto de 2014. Había una inteligencia previa, en ese submundo, donde es muy fino el límite entre la legalidad y el delito.

Este esquema de extorsiones ya lo hacían con los gremios. Cachete es quien se ocupaba de cobrarle en persona al gremio de los taxistas para no perturbar su actividad. Esto ocurrió a partir de octubre pasado, cuando Horacio Yanotti quedó al frente del gremio tras la expulsión de Horacio Boix, tras protagonizar un choque con un Audi del gremio, que terminó en escándalo. Boix les pagaba a Los Monos por seguridad y Cachete pretendía que Yanotti hiciera lo mismo. La trama se puso más densa cuando empezaron a balear la casa de los integrantes de la comisión directiva del sindicato. Algo similar ocurrió con el gremio de estibadores del puerto de Rosario.

Este esquema de extorsiones ya lo hacían con los gremios. Cachete es quien se ocupaba de cobrarle en persona al gremio de los taxistas para no perturbar su actividad.

El 8 de enero de 2020, Díaz envió a su hermano Fabián y a dos menores a extorsionar a Pablo Fortuny, dueño de una financiera ubicada en Entre Ríos al 700, pleno centro de Rosario. A este hombre, vinculado a las finanzas, con quien se reunieron en un bar en Río de Janeiro y Montevideo, le exigieron que pagara 5.000 dólares por mes a cambio de no atentar a balazos contra su local, algo que lo iba a llevar a la bancarrota.

Flavia Broin, la pareja de Cachete, tenía un rol importante en este esquema, ya que también manejaba el dinero de las extorsiones, y agendaba las reuniones con las víctimas, a quienes apretaban en el bar Mansa, de Pellegrini al 600, propiedad de Mariano Ruíz, uno de los lavadores de dinero de Los Monos, según estableció la justicia. Broin, como reveló Aire Digital el 15 de enero pasado, tiene una relación familiar con el ex jefe de la Policía Marcelo Villanúa.

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A estos casos se suman otros cuatro que fueron relevados con profundidad, como el cobro de una especie de “impuesto narco” que pagan los arbolitos que venden dólar blue en el centro de Rosario. Según una fuente del Organismo de Investigaciones, todos los viernes un joven que pertenece a la banda cobra en un departamento del centro de Rosario a los arbolitos que pagan cada uno entre 1.000 y 1.200 dólares por mes.

Cómo consiguen el dinero

Este “soldadito” no necesita usar la violencia, porque a nadie se le ocurre olvidarse de pagar esa extorsión. El dinero es conseguido de una manera sencilla. Ese joven invoca el nombre de su jefe Ariel Cantero, y la banda de Los Monos, una especie de franquicia de la mafia narco, que empezó a incursionar durante los últimos meses en un rubro menos riesgoso y redituable que el narcotráfico: las extorsiones.

Desde las cárceles, tanto en el penal federal de Marcos Paz como en la cárcel de Piñero, en las afueras de Rosario, Los Monos delinearon un negocio que no parece tener límites, alimentado por el universo oscuro de un sector de la economía.

Las extorsiones a las financieras y arbolitos, que manejan la compra y venta de dólar blue, provocan un perjuicio económico a este negocio que llevó a que en la propia city rosarina, según contó el periodista económico del portal Punto Biz Mariano Galíndez, surgiera una nueva cotización de moneda norteamericana ilegal: “el dólar banana”.

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Además del blue, del contado con liqui, del solidario... en Rosario existe el

Además del blue, del contado con liqui, del solidario... en Rosario existe el "dólar banana".

“Como financieras borders –no agencias grandes, legales y conocidas– y cuevas que trabajan con clientes pesados le tienen que sumar al precio del blue el costo de la extorsión, ahora hacen esa chanza al explicar porque lo están vendiendo más caro”, afirmó Galindez.

Edery explicó que a la fiscalía llegan dos denuncias por semana por este tipo de extorsiones, en el que se sospecha que están Los Monos. El funcionario calcula que hay muchos casos que no llegan a los tribunales porque las víctimas aceptan pagar para evitar ser blanco de la violencia de la banda.

Qué hacían Los Monos con el dinero de las extorsiones

El otro punto de esta trama es qué hacían Los Monos con el dinero que obtenían de estas extorsiones. La sospecha de los fiscales es que se “invertía” en el juego clandestino, que a partir de la pandemia y tras el cierre de City Center tomó una dimensión mayor a nivel de recaudación.

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Según la investigación, el punto de contacto con el universo del juego clandestino lo daba Leonardo Peiti, un histórico capitalista de la “timba” ilegal y legal. Hace apenas dos semanas fue detenido en la puerta de uno de los casinos truchos, donde había una docena de máquinas tragamonedas, al ex jefe de Investigaciones de la Policía de Rosario Alejandro Torrisi, que en ese momento llevaba un paquete con 150.000 pesos.

Torrisi hizo gestiones, según se desprende de las investigaciones, con la seccional 21 de Rosario para que liberaran a dos sicarios de Los Monos que habían sido detenidos por la Gendarmería el 9 de enero pasado. Esos “soldaditos” narcos son Claudio Ricardez y Hernán Quintero, alias Chema.

Peiti, a su vez, trató de hacer lo propio con el fiscal Gustavo Ponce Asahad, al que -según la investigación- llamó el 10 de enero pasado. Este funcionario del MPA le avisó: “No tengo la causa, pero puedo meter un comentario”. Cuando recibió esa respuesta, Peiti se la reenvió a Cachete Díaz y seguramente, creen los investigadores, le llegó a Guille Cantero.

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