Dicho incidente, había sido planteado por los abogados Eduardo Jauchen, Germán Corazza y Juan Aguilar, los cuales asisten a Lucila García, una exempleada de la empresa que atraviesa el pleito judicial y la cual se encuentra imputada por "estafas reiteradas" en perjuicio de 171 personas.
Sin embargo, ante la renuncia de Jauchen a la defensa, el resto de los abogados desistieron de la audiencia que tenía como eje cuestionar la audiencia preliminar de juicio en donde las partes acordaron, ante un juez de primera instancia, las pruebas que serán presentadas en el futuro debate.
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En efecto, ahora solo resta que la Oficina de Gestión Judicial de Primera Instancia realice el sorteo del tribunal de jueces y luego fije fecha para dar la apertura al juicio oral y público. El mismo, según estiman allegados a la causa, consultados por Aire Digital, coinciden en que será después de la feria de julio.
Por el caso, hay un total de cuatro personas formalmente imputadas: García, que es asistida por Corazza y Aguilar; Marcela Arévalo y su madre Ana Felice que eran las propietarias de la empresa y que son representadas por Marcos Barceló; y la idónea de la firma, Ivana Álvarez Flores, asistida por Andrea Alberto, del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal.
Todas fueron acusadas de haber realizado estafas reiteradas en perjuicios de cientos de clientes que compraron paquetes turísticos en la agencia y jamás pudieron efectuar los viajes. Tal acusación se encuentra a cargo de los fiscales de Investigación y Juicio, Omar De Pedro y Lucila Nuzzo y de las abogadas querellantes, Celeste Roa Hertelendi y Balbina Cavallieri.
Cómo empezó
El caso salió a la luz el 2 de enero de 2017, cuando un nutrido grupo de santafesinos se congregó en la puerta de la empresa de Turismo Maros, ubicada en 1 de Mayo al 6900 de la ciudad de Santa Fe ya que hacía días había empezado a circular la versión que no iban a poder concretar un viaje a Cancún, México.
En el interior del local, Marcela Arévalo, la propietaria, recibía de a una a las personas para intentar resolver la situación. Pero el ánimo no era el mejor, la paciencia de quienes esperaban su turno en la vereda se iba agotando y para evitar que la situación se tornara incontrolable, personal policial arribó al lugar y trasladó a Arévalo a sede policial.
Por su parte, la fiscal en turno, Nuzzo tomó conocimiento de lo que ocurría y dispuso entonces que Arévalo quedara detenida por el delito de estafas reiteradas. Al poco tiempo quedaron involucrados en la causa su madre Ana Felice como titular del negocio, los empleados Lucila García y Miguel Ángel Correa, y quien oficiaba como idónea ante la Secretaría de Turismo, Ivana Álvarez Flores.
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