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Policiales Homicidio | Crimen | juicio

Caso Gisela Aguirre: un homicidio cruel, una imputada absuelta ¿y un cómplice impune?

El tribunal dio a conocer los fundamentos por los que condenó a una de las imputadas por el crimen de Gisela Aguirre y absolvió -por mayoría- a Gladys Amarilla. Una duda persiste: si Amarilla no fue cómplice, ¿queda impune el verdadero partícipe?

Gisela Aguirre fue asesinada el 1ro de noviembre de 2018 en la puerta de su casa, en calle Lavalle al 8100 del barrio Coronel Dorrego en Santa Fe. Por el crimen fueron imputadas dos vecinas: Celeste Benitez, acusada de haberla atacado con un arma blanca, y Gladys Amarilla, sindicada como la responsable de haber inmovilizado a la víctima mientras era atacada por Benitez.

El juicio oral y público se concretó durante los últimos días de agosto en los tribunales santafesinos, y por mayoría el tribunal conformado por los jueces Gustavo Urdiales, Rosana Carrara y Rodolfo Mingarini resolvió condenar a Benitez por el homicidio, y absolver a Amarilla.

Los fundamentos del fallo precisan las diferentes valoraciones que los miembros del tribunal realizaron de los testimonios y la prueba producida en el debate para arribar a conclusiones opuestas sobre la participación de Amarilla en el crimen de Gisela Aguirre.

La principal contradicción se manifiesta en los testimonios aportados por dos vecinas, quienes vincularon directamente a Amarilla como quien retenía a la víctima sujetando los brazos a la espalda, y la declaración del hijo de Gisela en Cámara Gesell, quien desvinculó a la acusada de la pelea y expresó que fue “el señor” quien sujetaba a su mamá mientras era agredida.

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Celeste Benitez fue condenada a 13 años de prisión por el homicidio

Celeste Benitez fue condenada a 13 años de prisión por el homicidio

Culpable

El juez Urdiales, presidente del tribunal, consideró que no quedaron dudas sobre la actuación de Benitez en el ataque. La propia mujer expresó voluntariamente ante los agentes policiales momentos después del hecho que ella había agredido a Gisela Aguirre.

Urdiales valoró también como creíbles los testimonios aportados por las dos vecinas, que sindicaron a Benitez como la agresora mientras Amarilla la retenía por la espalda. Para el juez, las testigos fueron “coherentes”, a pesar de pequeñas contradicciones en los relatos de ambas. “Respondieron todas y cada una de las preguntas en contrainterrogatorio, que fueron muchas y variadas, y por parte de las dos defensas técnicas. Se las notó seguras, creíbles en lo que vieron y percibieron a través de sus sentidos”, analizó Urdiales.

En tanto, para la declaración brindada por el hijo de la víctima en Cámara Gesell, el juez sostuvo que “deja claro que quien propinó las puñaladas no es otra que la imputada Benitez, otra conclusión no tendría anclaje en la evidencia reunida. (...) La posible intervención en algún tramo de la pelea del tal "Tortuga" Rodriguez, no quita que las puñaladas mortales se hayan efectuado en el momento en que Gladys Amarilla sostenía de atrás a la víctima”, sostuvo el magistrado, quien consideró acreditada la coautoría de Amarilla en el crimen.

Sin embargo, el juez realizó también una crítica a la investigación: “hubiera sido necesario que la fiscalía ahonde la investigación en tal sentido, respecto a Rodriguez, ya sea como testigo o como imputado, su comparecencia al debate hubiera sido fundamental, máxime teniendo en cuenta que se lo sindica en el lugar del hecho (...) Al igual que lograr el testimonio de las otras personas que el niño refirió como testigos según su testimonio en Cámara Gesell”.

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En primer plano, el esposo de Gisela Aguirre y una de sus hijas.

En primer plano, el esposo de Gisela Aguirre y una de sus hijas.

Inocente

Por otra parte, los jueces Mingarini y Carrara realizaron una valoración opuesta al juez preopinante y dieron veracidad al testimonio del niño en Cámara Gesell, que clasificaron como “testigo privilegiado”, mientras que dudaron de la veracidad de los testimonios de las vecinas que implicaron a Amarilla en el ataque.

“Ambas testigos han incurrido en contradicciones que se excluyen, pues compartiendo la misma vivienda en el mismo momento, observando desde el interior de la misma -dejaron debidamente aclarado que las mejoras están conectadas internamente- no coincidieron desde que lugar vio cada una el episodio”, argumentaron. Los jueces tampoco encuentran explicación a que no le hayan manifestado a nadie haber presenciado el episodio, ni siquiera cuando fueron convocadas como testigos de actuación al requisarse la vivienda de Amarilla.

Ponemos en duda la credibilidad de estas mujeres pues el relato del niño luce claro, coherente, verosímil, detallado y a la vez contradice a lo declarado por las vecinas”, sostienen Carrara y Mingarini. Del relato del niño surge claramente que Amarilla inició la discusión entre vecinas, en un estado de ebriedad, acompañada de su hijo el tal "Tortuga" Rodríguez, afirmando que fue éste ("el señor ...el hombre") quien "agarró" a su mamá mientras María Celeste Benítez la apuñalaba. “A esto lo aseveró tres veces durante su declaración en Cámara Gesell. Y Amarilla estaba tirada en el suelo pues su mamá la había empujado haciéndola caer sobre una rueda que tenía plantas con espinas”.

El niño nunca relató que "la señora viejita" se recuperara del golpe para levantarse y tomar por detrás los brazos de su mamá, “sin embargo aseveró -y en reiteradas oportunidades- que quien agarró a su mamá fue "el señor" lo que también explica la ausencia de lesiones 'defensivas en las manos de su madre”.

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El ataque ocurrió el 1ro de noviembre de 2018 en Lavalle al 8100

El ataque ocurrió el 1ro de noviembre de 2018 en Lavalle al 8100

Estos magistrados remarcaron además que de la posición en que se encontraba observando lo que sucedía, no sólo vio sino que también escuchó, lo que le permitió “registrar con mayor precisión aquello que las vecinas (quienes pudieron haber visto un "tramo" del episodio, en el mejor de los casos), no pudieron”. Mingarini y Carrara sostuvieron que “el niño fue un espectador privilegiado -casi un protagonista- de los hechos, involucrado desde el inicio su declaración en Cámara Gesell fue coherente con lo que le relatara a sus familiares inmediatamente de producido el hecho, su papá y sus tías, y que luego fuera reafirmada por la Licenciada en psicología”.

Es por esto que para los jueces “no podemos lograr la convicción que exige esta instancia para tener a Gladys Amarilla como coautora del homicidio de Gisela Aguirre, razones suficientes para decidirnos por absolver de culpa y cargo a la nombrada.”

Sin embargo, al momento de valorar la responsabilidad de Benitez sostuvieron que la implicada se aprovechó de “la mayor indefensión (de la víctima) en cuanto fueron inmovilizados sus brazos por un tercero”. Del análisis realizado por los jueces se desprende que “el tercero” sería “Tortuga” Rodríguez, hijo de Amarilla y expareja de Benitez, hombre que nunca fue llevado a proceso y de quien hoy se desconoce su paradero.

Es posible que el fallo de los jueces sea analizado por un tribunal de Alzada, por lo que la decisión arribada en juicio puede verse modificada, o confirmada. En tal caso, ¿qué pasará con Rodríguez?

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