A raíz de escuchas telefónicas hechas por el bailantero desde la cárcel a dos hijas menores de su pareja, se deduce que las nenas comercializaban estupefacientes.
El fiscal federal Claudio Kishimoto advirtió sobre connivencia dentro del penal. ” Se estás peritando un chip que hallaron en un saco dentro de la celda individual de Basimiani, desde donde se comunicaba con las hijas de su pareja de 9 y 13 años.”
“Él le iba transfiriendo a las menores el modo en que debían realizar las transacciones comerciales. En simultáneo, había conversaciones perversas entre una de las niñas y el recluso donde se hacía alusión a encuentros sexuales anteriores entre ambos.”
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