Según el Ministerio de Seguridad, los delitos perpetrados por motochorros disminuyeron a casi la mitad en la ciudad de Santa Fe. Además, desde que la policía realiza los controles preventivos, se secuestraron más de 5.000 rodados en diferentes operativos. Así lo confirmó a AIRE Jorge Fernández, secretario de Política y Gestión de la Información del Ministerio de Seguridad de Santa Fe.
"Desde abril en adelante hubo una baja que se sostuvo hasta diciembre", confirmó Fernández en relación con los delitos perpetrados bajo la modalidad de "motochorros".
En los últimos ocho meses si bien aumentó el secuestro de rodados, desde la cartera de seguridad advierten que el delito no desapareció, sino que lo que hubo fue una disminución cercana al 50%.
Desde que se puso en marcha el decreto N° 460, que habilita a la policía de Santa Fe a disponer la retención preventiva de motovehículos en ocasión de ser controladas, la URI incautó más de 2.400 motos. A esta cifra se deben sumar los rodados retenidos y remolcados en operativos conjuntos con las municipalidades de Santa Fe, Santo Tomé y Sauce Viejo.
"Eso duplica el número de motos retenidas, por lo que hablamos de más de 5.000 motos. Más aquellas motos que se secuestran por otras razones como pedido de captura o están relacionadas con un delito", advirtió Fernández.
Más allá del impacto en la baja del delito, las cifras reflejan la ilegalidad en la circulación. "La justificación o la razón por la cual una persona es chequeada o su moto controlada, está relacionado con la reglas de tránsito. Esto posibilita prevenir algunos delitos, la justificación del control no tiene que ver estrictamente con la seguridad pública, pero los efectos impactan sobre el objetivo de la seguridad pública que es la prevención del delito", explicó el funcionario.
Otra de las cifras que sufrió un importante impacto es el robo de motos, muchos de los cuales eran sustraídos con fines de delinquir. "Hubo una merma en la cantidad de motos robadas, en este momento se están terminando de construir los datos", explicó Fernández al mismo tiempo que aseguró que septiembre fue uno de los meses en que se observó una baja importante del robo de motos.
Durante los primeros dos meses de operativos de control, los vehículos que se secuestraban eran abandonados en los corralones municipales. Esta tendencia se fue amesetando con el paso del tiempo, ya que la gente se fue interiorizando sobre la documentación que se requería para evitar la retención de sus vehículos.
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