lunes 18 de enero de 2021
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Avionetas clandestinas: cinco historias que muestran cómo la droga llega por aire a Santa Fe

La mayoría fueron encontradas tras estrellarse en campos por desperfectos mecánicos. En otros casos por medio de investigaciones de la policía. La trama narco que sobrevuela el territorio santafesino desde hace 15 años por lo menos.

Desde hace al menos quince años, la oscura trama de vuelos clandestinos del narcotráfico se repite en reiteradas oportunidades a lo largo y ancho del centro y norte provincial. El último caso fue el que protagonizó Juan Adrián Fleitas González, el pasado 22 de febrero en un camino rural del departamento San Justo a más de cien kilómetros de la ciudad de Santa Fe. Aquel día, el paraguayo nacionalizado argentino estrelló la avioneta Cherokee 140, matrícula ZP-X060 en la que se sospecha trasladó desde Paraguay 200 kilos marihuana que con ayuda de un expolicía transportó luego a la capital provincial.

Por el caso, el fiscal federal Walter Rodríguez formuló el requerimiento de elevación a juicio para el piloto y el exuniformado tras entender que los mismos realizaron actos preparatorios para transportar estupefacientes, junto con un matrimonio conformado por Lorena Melgarejo y Claudio “Pulga” Caso. Ambos prófugos y con pedido de captura.

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La aeronave fue encontrada en horas del mediodía en un  camino rural de Nare (departamento San Justo).

La aeronave fue encontrada en horas del mediodía en un camino rural de Nare (departamento San Justo).

La secuencia investigada por la Fiscalía Federal N°2 no es nueva en la región, sino que ya cuenta con antecedentes de causas iniciadas, muchas de las cuales llegaron a la instancia de juicio en el Tribunal Oral Federal y concluyeron en condenas.

Es el caso del brasileño, Waltecio De Matos Barboza (56), quien fue detenido el 1° de agosto de 2009 -cerca de las 12.20 horas- en un campo ubicado en la localidad de Saralegui (departamento San Cristóbal). El mismo fue apresado por personal policial luego de una investigación que se tramitó en la Fiscalía federal de Reconquista, a cargo de Roberto Salúm y que develó cómo llegaban a un predio de esa jurisdicción aeronaves provenientes del exterior con estupefacientes.

Aquel día, Matos Barboza, que iba a acompañado del paraguayo Saucedo Giménez (42), precipitó el vuelo en la nave Pioper Aircraft Corporation, matrícula EMB-710 C, que era propiedad de la empresa brasileña de Aeronáutica SA y aterrizó forzosamente en el campo. La misma transportaba 237 kilos de marihuana que iban dentro de bolsas arpilleras.

Tras el impacto, ambos tripulantes salieron inmediatamente de la avioneta ya que comenzó a incendiarse por lo que tuvieron que sacar inmediatamente el material estupefaciente que habían cargado en una estancia situada en cercanías de la localidad de Capitán Bado, departamento Amambay de la República de Paraguay. Una vez sofocado el fuego, tanto Matos Barboza como Saucedo quedaron detenidos y años después enjuiciados por contrabando de estupefacientes.

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Una similar historia vivió dos años antes Uel Leite de Souza (70 en la actualidad y también oriundo de Brasil), el cual supo ser conocido por sus distintos apodos: “tratorista”, “piloto”, “veio” o “virgulino” y por haber utilizado un nombre falso, el de Fernando Angelo de Souza, cuando fue detenido en suelo santafesino.

El mismo fue apresado el 23 de septiembre del 2007 en un campo del departamento 9 de Julio luego de estrellar su avioneta Cessna 210, de color Azul y Blanca, matrícula ZP TXV. Tras la caída, De Souza caminó por la ruta 40 hasta que fue advertido por agentes policiales que lo demoraron.

El piloto contó a los uniformados que había sufrido un accidente aéreo por lo que fue subido al móvil policial y trasladado hasta el campo donde estaba la nave. Al requisarla, los efectivos policiales se encontraron con un escenario al que en la actualidad cuentan las series de Netflix: 36 paquetes envueltos en bolsas blancas, tipo arpillera, algunas con la inscripciones y cerradas en sus extremos con cinta de embalar cuyo contenido era nada más ni nada menos que panes de marihuana.

De Souza quedó detenido y a disposición de la Justicia en donde brindó una declaración y ventiló una serie de datos claves sobre cómo opera el crimen organizado por aire. Dijo que le habían prometido la paga de 5 mil dólares si transportaba la mercancía y que por lo general hacía ese tipo de viajes hacia la localidad de Campana (Buenos Aires) y al sur de la laguna Mar Chiquita (Córdoba) para entregar artículos electrónicos de contrabando.

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El Tribunal Oral Federal, donde se tramitó la causa de la mayoría de los pilotos detenidos.

El Tribunal Oral Federal, donde se tramitó la causa de la mayoría de los pilotos detenidos.

El caso del piloto paraguayo Víctor Granados es otro que también se investigó en la Justicia federal y terminó con sus respectivas condenas. Tal detención se dio luego de una investigación que se inició en 2007 por agentes de la Gendarmería Nacional que recibieron el dato de que una organización dedicada al tráfico de estupefacientes iba a transportar vía aérea desde la República del Paraguay hasta un campo de la localidad de Pozo Borrado, en el norte santafesino.

Avanzada la pesquisa, el 17 de abril de ese año, los investigadores se camuflaron en inmediaciones del predio donde se iba a realizar la descarga de marihuana. Cerca de las 13.30, el ruido de una aeronave escuchó en el medio del silencio campestre y luego aterrizó. ¡Alto policía!, gritaron los investigadores que salieron entre las malezas y a bordo de automóviles fueron hasta el piloto Granados que intentó huir en la aeronave, pero tras un disparo disuasivo de los pesquisas el paraguayo quedó inmovilizado y terminó esposado.

De aquel procedimiento, que se extendió además a una ranchada ubicada a un kilómetro de donde aterrizó la avioneta, los investigadores secuestraron 1.309,550 kilos de marihuana distribuida en sus respectivos panes.

El último piloto que fue detenido por una investigación judicial no fue de origen extranjero sino argentino y su detención no fue tan lejos de la ciudad de Santa Fe sino que se concretó en el marco de la operación “Alas Verdes” que tuvo lugar en la zona de islas de Arroyo Aguiar. Por aquella investigación fue detenido un exmilitar oriundo de la ciudad de Posadas (Misiones), identificado como Juan Carlos Dominici.

Recibido como piloto en la Escuela de Aviación de Córdoba, Dominici fue apresado por agentes de Drogas y de la Tropa de Operaciones Especiales el 23 de agosto del 2007 en un descampado ubicado en una isla de difícil acceso a pie.

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La aeronave que utilizó Dominici para trasladar la droga.

La aeronave que utilizó Dominici para trasladar la droga.

Aquella jornada, los investigadores aguardaron la llegada a la isla de la avioneta. Ocultos entre las malezas y en embarcaciones esperaron el zumbido de la aeronave. Cerca de las 15, la vieron pasar y tras caminar sigilosamente un kilometro y cruzar una zona de montes con árboles y plantas de distintas especies, se encontraron con un lugar despejado, sobe el cual estaba la avioneta con Dominici que descargaba 192 kilos de marihuana.

Por aquel aterrizaje, los investigadores se llevaron una gran sorpresa. Es que la avioneta en la que Dominici había transportado la droga era la misma que había sido robada un mes antes de un aeroclub de la ciudad de Ceres.