Según afirmó la fuerza oriental, sin aún haber hallado el cuerpo, "no hay esperanzas de encontrarlo con vida".
Franco Toro había llegado recientemente a Punta del Este para trabajar en un restaurante durante la temporada de verano, aunque su verdadera pasión era el arte. En su ciudad natal, Bahía Blanca, se destacaba como tatuador y pintor, dominando técnicas como la acuarela, el óleo y el watercolor.
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Su desaparición ocurrió entre Playa Brava y Playa El Emir, una zona caracterizada por sus peligrosas formaciones rocosas.
Según medios locales, todo comenzó cuando una mujer ingresó al agua tras los festejos de Año Nuevo en una zona no habilitada para el baño. Al no poder salir por sus propios medios, pidió auxilio. Tres compañeros de trabajo, incluyendo a Toro, se arrojaron al mar para ayudarla, pero el joven argentino no logró salir del agua.