El apellido Bracamonte es pesado en Rosario, tan denso que muchas veces alguien piensa dos veces antes de mencionarlo. La fama se la ganó Andrés Bracamonte, histórico líder de Rosario Central, que gobernó las tribunas del Gigante de Arroyito por más de 20 años. Salió de la cárcel en noviembre pasado.
Su hijo fue detenido este martes a la tarde en la autopista a Buenos Aires, a la altura de San Nicolás, acusado de ser uno de los atacantes de Matías Montín, un muchacho de 20 años, oriundo de Haedo, al que la bandita de Andrés Guillermo Bracamonte le habría partido una botella en la cabeza. El muchacho atacado está internado en grave estado. Iba en un BMW con Gabriel Alejandro Galvano, hijo de un importante empresario, que también habría participado de la pelea en la que hirieron a Montín. Un tercer participante se aprestaba a presentarse. Se trata de Matías Belloso, un joven jugador de Arsenal de Sarandí, hijo de Gonzalo “Pejerrey” Belloso, que pasó por Colón y es un histórico referente de Rosario Central. Actualmente es directivo junto a su pareja Carolina Cristinziano, madre de Matías, que aspira a ser candidata a presidenta Central.
Pillín, como se lo conoce al papá de Andrés Guillemo en las tribunas del Gigante de Arroyito, fue detenido el 22 de junio pasado en una mansión del country Los Álamos, en Ibarlucea, una localidad vecina a Rosario. Su detención, en medio de la pandemia, y sin actividad en los estadios, no provocó ningún reacomodamiento violento en las tribunas de Rosario Central, que Bracamonte gobierna desde hace más de 20 años.
En esa causa, Andres Guillermo Bracamonte, el hijo del barrabrava está imputado y es investigado por el fiscal Miguel Moreno, porque sus ingresos no se corresponden con los bienes que están registrados a su nombre. Según la investigación, el único ingreso económico de Andrés Guillermo, de 20 años, es como empleado de la empresa Dragados y Obras Portuarias SA, con un sueldo de 25.589 pesos. El hijo de Pillín adquirió –según la investigación- el 22 de agosto de 2019 un Chevrolet Prisma, valuado en 576.000 pesos, un VW Scirocco, que compró el 21 de setiembre de 2017 por 820.000 pesos, y un Chevrolet Classic que funciona como taxi. En la autopista fue detenido en un BMW.
El fiscal Moreno puso en la mira a Pillín por los negocios que manejaba con una estrategia que apuntaba a armar empresas que en muchos casos vendían servicios o productos al club. Esas firmas, como Vanefra SRL, Ruffino SAS, Ser-Eco SRL y Kabrasi SRL, estaban a nombre de supuestos testaferros y eran consideradas “fantasmas”.
La defensa de Bracamonte en manos del abogado Carlos Varela apeló la prisión preventiva al cuestionar la imputación de lavado de activos. En dos oportunidades se la denegaron pero la tercera fue la vencida a mediados de noviembre. Presentó a la justicia documentos y pericias contables que –según esa postura- daban indicios de que las cuatro empresas tienen operatoria y movimientos de dinero que se pudieron justificar.
La jueza de Cámara Georgina Depetris lo dejó en libertad y le impuso una fianza de 3.000.000 de pesos a Bracamonte. Ordenó además ciertas reglas de conducta como la prohibición de acercarse al club, a sus dirigentes o jugadores.
El líder de la barra de Rosario Central comenzó a ser investigado por el fiscal Moreno porque su nombre apareció mencionado en una trama de sicarios, que ejecutaron al policía narco Cristian Ibarra, asesinado por Ariel Cantero, alias Chanchón, uno de los hijos de Máximo, el histórico líder de Los Monos.
La relación entre Pillín y Los Monos proviene desde hace dos décadas, cuando empezó a capitanear la hinchada, tras desplazar a tiros y trompadas a Los Chaperos, que compartían el liderazgo en el Gigante de Arroyito. Estos antecedentes y la vinculación con la mafia de los taxis fue uno de las herramientas que usó el fiscal para dar contexto a su imputación, pero después no avanzó en esa línea. El concejal Roy López Molina señaló tras la detención de Pillín que seis chapas de taxis estaban a nombre de allegados de Bracamonte.
Según el fiscal, el usó a su familia y a una red de empresas como testaferros para ocultar el dinero que provenía de hechos ilícitos, que no se desplegaron en la imputación.
Dentro de su familia, su ex esposa y su hijo eran las principales pantallas de sus bienes, según sospechó la justicia en la investigación. Natalia S., la ex mujer de Bracamonte, está sospechada de ser una de los testaferros del barrabrava, con la que –según el fiscal Moreno- Pillín “consiguió desviar la atención respecto a un inexplicable y exponencial aumento patrimonial”.
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Esta mujer adquirió entre mayo de 2012 y enero de 2013 tres departamentos en el edificio Altos de Alberdi, en la zona norte de Rosario. La ex esposa de Bracamonte vive en otra casa de grandes dimensiones en ese barrio cercano al río Paraná.
El primer inmueble lo adquirió por 46.400 dólares, según los registros oficiales, pero se sospecha que su precio real es mayor. Los otros dos los compró el 8 de agosto de 2012 y el 17 de enero de 2013, y los pagó un total de 108.000 dólares.
Un día después de comprar el último departamento, la expareja del barra adquirió un BMW I cero kilómetro. También compró otros autos, algunos de ellos para usar como taxi, según se sospecha en la investigación. Sumó una flota integrada por un Renault Logan, un Chevrolet Corsa, un Cobal y un BMW 125. Hay otros vehículos le pertenecerían, como un Mini Cooper –que figura a nombre de la madre de Salas-, dos motos y un cuatriciclo Yamaha. Hay otros tres autos que figuran como taxis que están a su nombre como Un Chevrolet Prisma, un Corsa, una Meriva y un Renault Twingo.
A nombre de esta mujer aparecen cuatro chapas de taxis, cuyo precio en el mercado es –según el fiscal- de unos 80.000 dólares.
El fiscal desplegó que otro de los posibles testaferros de Pillín sería su hijo Andrés Guillermo, de 20 años, cuyo único ingreso es un empleo que tuvo en la empresa Dragados y Obras Portuarias SA, con un sueldo de 25.589 pesos. El otro punto de sospecha sobre la operatoria de lavado pasa por la creación de cuatro empresas que sirven supuestamente para desfigurar los ingresos de origen oscuro del jefe de la barrabrava.
Una de esas empresas es Vanefra, que se constituyó el 20 de abril de 2017. Pillín tiene como socio en esta firma a Fernando Rigiracciolo, en una compañía que se dedica a servicios de limpieza y al alquiler de baños químicos.
Lo llamativo, según desgranó el fiscal, es que Vanefra tiene a su nombre un BMW M2, valuado en 4.471.200 pesos, y una moto de agua Sea Doo, comprada en noviembre de 2019 por 836.000 pesos. Vehículos que nada tienen que ver con la actividad de alquiler de baños químicos.
Juan Carlos Silvetti fue expulsado de Rosario Central en 2009 por el entonces presidente Horacio Usandizaga, que denunció que Pillín y este empresario manejaban las inferiores del club.
En la residencia de Rigiracciolo, socio de Bracamonte, los efectivos de la Agencia Criminal de Investigación secuestraron dos camionetas VW Amarok, registradas a nombre de la empresa, por un valor de 2.2500.000 pesos, y una Kawasaki 950CC, valuada en 1.886.100 pesos.
El fiscal sostuvo que “Vanefra es una pantalla utilizada por Bracamonte que pretende demostrar una actividad y un giro comercial que en la realidad no se advierte”. En el domicilio de la empresa, en avenida San Lorenzo 159 en Capitán Bermúdez funciona una concesionaria de autos que se llama Yannatuoni.
El 27 de junio de 2018 Bracamonte y Rigiracciolo adquirieron la empresa Ser-Eco SRL, cuyo objeto es también el de alquiler de baños químicos. En el domicilio de esa firma, en Paraná 25, en Capitán Bermúdez, funciona un gimnasio, que pertenecería al socio de Pillín.
La empresa Ruffino SAS fue creada por el barrabrava el 26 de julio de 2019. Su socio es el intendente de Rosario Central Sergio Quiroga. Esta firma fue registrada para la comercialización y fabricación de indumentaria deportiva y organización de eventos y festivales culturales y deportivos.
En el semestre que va desde setiembre de 2019 hasta febrero de 2020 la facturación por ventas de esta empresa fue de 925.890 pesos. Lo que llamó la atención del fiscal fue que el 87% de lo facturado tuvieron un único cliente: Rosario Central.
Esta hipótesis se relaciona con otra empresa a nombre de Bracamonte, que es Kabrasi SRL, cuyo socio es el representante de jugadores Juan Carlos Silvetti, que fue expulsado de Rosario Central en 2009 por el entonces presidente Horacio Usandizaga, que denunció que Pillín y este empresario manejaban las inferiores del club.
En el domicilio de Ruffino SRL funciona una escuela de danza clásica, que se llama Rodai. “El uso de la coacción resultó ser una herramienta efectiva para Bracamonte, la que también aplicó para determinar a jugadores de fútbol y familiares para firmar con tal o cual representante, porque esos contratos firmados bajo coacción le garantizaban futuras ganancias”, señaló el fiscal Moreno.
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