El domingo 13 de enero de 2019, minutos después de las 5 de la mañana, Agustina Imvinkelried salió del boliche Teo's, donde había ido a bailar en Esperanza y fue hasta un carribar a comprar unas papas fritas para acompañar el camino hasta la casa de una amiga donde iba a ir a dormir. Agustina nunca llegó a la casa de su amiga.
La falta de respuesta a las llamadas y mensajes alertaron a sus amigos y familiares, que comenzaron a buscarla inmediatamente. Su imagen comenzó a circular por las redes sociales en una Esperanza que estaba cada vez más conmocionada.
La investigación oficial fue encabezada por la fiscal Laura Urquiza: así se supo que un amigo y un empleado de una estación de servicio vieron a Agustina hablando con un hombre robusto, a bordo de un Renault 21 gris, y las cámaras de seguridad fueron determinantes para establecer la identidad del propietario del vehículo.
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Durante la tarde del domingo ya se sabía que Pablo Trionfini, de 39 años, era el hombre que fue visto hablando con Agustina en el último registro que se tiene de ella con vida. El sospechoso era un empleado municipal que vivía a 300 metros del boliche Teo's; la policía rodeó la manzana para evitar que Trionfini pudiera fugarse y el hombre, al verse acorralado, se ahorcó en el garaje de su casa.
Mientras tanto, Agustina seguía desaparecida y los investigadores comenzaron a entrevistar a los vecinos de Trionfini para reconstruir las últimas horas. Uno de ellos declaró que el hombre le había pedido prestada una pala “para buscar lombrices porque se iba a pescar”.
El cuerpo de Agustina fue encontrado al costado de un camino de tierra, en una especie de zanjón, tapado con bolsas de basura, en un descampado, en un punto medio entre el boliche y la casa de Tronfini, la mañana del lunes 14 de enero de 2019.
La investigación, caratulada como femicidio, daría cuenta de que Agustina se defendió de un ataque sexual. En el cuerpo de la adolescente, en sus pulmones había restos de tierra, por lo que se cree que, en momento en el que el asesino intentó esconder el cadáver, Agustina estaba con vida.
El informe forense confirmó que murió 24 horas antes que el momento en el que se encontró el cuerpo. El mismo análisis forense se realizó sobre el cuerpo de Pablo Trionfini: presentaba golpes –coincidentes con tacos– en sus piernas, indicios del intento de defensa de la víctima.
La corta vida de Agustina fue arrebatada por un salvaje de 39 años que, a las pocas horas, también atentó contra su propia vida para no enfrentar el proceso que podía llevar justicia por el femicidio de la adolescente esperancina.
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