El moho es un hongo que suele crecer con más facilidad en condiciones húmedas y cálidas. Por eso, a menudo puede aparecer en algunos alimentos (como frutas, verduras, pan o mermeladas) , creando esporas de un color verde, blanco o grisáceo.
Algunos mohos pueden ser beneficiosos, como por ejemplo los que se vinculan con la producción, maduración y curación de quesos que le dan su sabor y aroma tan característico, o los que se usan para fermentar la salsa de soja, o incluso para preparar pan, cerveza o vino. Pero otros, por el contrario, pueden producir micotoxinas, sustancias tóxicas perjudiciales para la salud.
No debemos comer:
Alimentos de fiambrería: estos alimentos tienen un alto contenido de humedad; por lo tanto, pueden estar contaminados por debajo de la superficie. Pueden contener bacterias que estén creciendo junto al hongo.
Sobrantes cocidos de carnes (como guisos): también pueden estar contaminados bajo la superficie.
Legumbres cocidas y pastas.
Quesos hechos con hongos (Roquefort, Brie, Camembert, etc).
Quesos Blandos (queso crema, Neufchatel, etc), en trozos, molido o rebanado, ya que pueden estar contaminados por debajo de la superficie. Además, tener en cuenta que pueden contaminarse con el cuchillo.
Yogurt, por su elevado contenido de humedad.
Podemos comer:
(Cortar la parte afectada y utiliza lo sano)
Salame duro y jamón curado seco: es común que crezcan hongos en las superficies de estos alimentos, pero podes comerlos quitando la parte con hongos.
Quesos duros: podes seguir usándolo. Cortar al menos un dedo alrededor y por debajo del área del hongo, sin tocarlo con el cuchillo y luego volver a colocarlo en un recipiente limpio.
Frutas y verduras "duras" como el repollo, las zanahorias, etc. Por lo general, a los hongos les resulta difícil penetrar en alimentos densos y con bajo contenido de agua. Para usarlos, cortar al menos 1 dedo debajo del área donde creció el hongo.
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