Sos más introspectivo y sensible
Estudios como el de la Universidad de Carroll, en Wisconsin (EE.UU.), revelaron que quienes eligen gatos suelen tener un perfil más introvertido, sensible y reflexivo. A diferencia de quienes prefieren perros —que tienden a ser más extrovertidos—, los “cat lovers” disfrutan más de la soledad, el silencio y el contacto profundo con pocos vínculos.
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El tiempo ideal para que tu gato esté solo en casa.
Te atraen la libertad y los vínculos sin control
Amar a los gatos muchas veces implica aceptar su independencia, su forma de acercarse solo cuando quieren y alejarse sin pedir permiso. La psicología dice que eso puede estar vinculado a una forma de ver las relaciones humanas: vínculos sin tanta demanda, con respeto por el espacio del otro. Si te gustan los gatos, probablemente no sos fan del control ni de la dependencia emocional.
Más creatividad, menos reglas
Otro punto que marcaron los especialistas es que los amantes de los gatos tienden a puntuar más alto en tests de creatividad. También suelen ser más curiosos y un poco más “rebeldes” frente a las normas. Les gusta pensar por fuera de lo establecido y no siempre siguen el camino marcado. Como un gato que camina por donde quiere.
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No es una competencia: es personalidad
Que te gusten más los gatos no te hace mejor ni peor que un fan de los perros, pero sí puede mostrar rasgos únicos de tu forma de ser. La psicología no habla de superioridad, sino de afinidades emocionales. Al fin y al cabo, todos buscamos lo mismo: un poco de compañía, a nuestra manera.