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Ocio

Puntos negros en la nariz: guía básica para prevenirlos y eliminarlos

Estas dilataciones aparecen porque se acumula sebo y queratina.

Suele ser difícil librarse de los puntos negros. Muchas veces lo intentamos con la mano, o con mascarillas, gran parte de las veces sin tener mucho éxito.

En concreto, los puntos negros son dilataciones del folículo piloso, que se localizan sobre todo en la conocida como ‘zona T’ de la cara, así como en la espalda, y en el tórax. Estos, a su vez, se clasifican en ‘microcomedones’, los de menor tamaño; y en ‘macrocomedones’, donde se encuadran los de mayor tamaño.

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Precisamente, los de mayor tamaño prevalecen durante la adolescencia, esta etapa marcada por los granos en muchas personas, mientras que los más pequeños o ‘microcomedones’ persisten toda la vida. Según los expertos, estas dilataciones aparecen porque se acumula sebo y queratina, un hecho que está influenciado por las hormonas. Al estar en contacto con el aire estas sustancias se “oxidan”, y de ahí su color negruzco.

Los estímulos hormonales, mayores durante la adolescencia, son los responsables de aumentar tanto la cantidad, como el tamaño de los mismos. Persisten después de un brote de acné porque determinadaszonas del cuerpo, como la cara, la espalda y el pecho, hay gran influencia hormonal, además de ser las que tienen más grasa. A esto se suma que ciertas hormonas alteran la producción de glándulas sebáceas.

En cierta medida, se puede reducir el tamaño el número de los puntos negros con una higiene facial adecuada, utilizando productos que regulen la secreción sebácea, con cierta acción queratolítica. No se deben toquetear. Sólo se debe intentar su extracción a través de manos expertas, por un profesional estético o dermatológico, y siempre bajo condiciones higiénicas, para que estos no se sobreinfecten y den lugar a la aparición de un grano.

– mantener una higiene facial adecuada;

– lavar la cara dos veces al día con jabones seborreguladores;

– aplicar una crema o loción queratolítica que suele contener ácido salicílico o glicólico;

– en casos más severos ya hay que recurrir a fármacos orales. Todo esto bajo la supervisión, siempre, del dermatólogo.

Fuente: Con Bienestar

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