Robo a un vendedor de limones en Santa Fe: "No aguanto más", el dolor de Jorge tras perder su bicicleta
Un vendedor de limones sufrió el robo de su bicicleta. En cuestión de segundos, lo dejaron sin su herramienta de trabajo: "No aguanto más", dijo la víctima.
Robo al vendedor de limones en Santa Fe: Jorge perdió su bicicleta, su herramienta de trabajo
Un vendedor de limones de la ciudad de Santa Fe se quedó sin su herramienta de trabajo. Jorge Alberto, conocido por vender limones en la esquina de López y Planes e Iturraspe, sufrió este sábado el robo de su bicicleta, el único medio que tenía para sostener su rutina diaria.
El hecho ocurrió en cuestión de segundos. Jorge había dejado la bicicleta en la puerta de un comercio mientras compraba algo para comer. “Compré un muslo con tres alitas nada más. Porque no alcanza”, contó, reflejando una realidad que atraviesa a muchos.
Cuando salió, la bicicleta ya no estaba. “Me di vuelta y no estaba más. Me la robaron”, relató con angustia.
Robo bici vendedor limones (2)
Cuando salió, la bicicleta ya no estaba. “Me di vuelta y no estaba más. Me la robaron”, relató con angustia.
No era la primera vez. En diciembre ya le habían robado otra bicicleta. Con esfuerzo, Jorge logró comprar una nueva. Esa misma fue la que le robaron ahora.
La bicicleta no era un lujo. Era su herramienta de trabajo, su forma de moverse y de ganarse el día vendiendo limones en la calle.
“Yo vendo limón todos los días. Vivo de eso”, dijo, con la voz quebrada.
El robo no fue solo material: le quitaron su forma de trabajar.
Impotencia y un mensaje directo
La indignación de Jorge fue creciendo a medida que relataba lo ocurrido. No solo por la pérdida, sino por la sensación de abandono.
“No aguanto más”, repitió, visiblemente afectado. En medio de su dolor, lanzó una frase que resume el hartazgo de muchos: “Que le pase a un político, no a nosotros”.
Robo bici vendedor limones (3)
El hecho ocurrió en cuestión de segundos. Jorge había dejado la bicicleta en la puerta de un comercio mientras compraba algo para comer.
Sus palabras no buscan polémica, sino reflejar una realidad cotidiana: la de quienes trabajan todos los días y sienten que están cada vez más expuestos.
Tras el robo, Jorge intentó reaccionar. Salió a buscar, miró a su alrededor, pero no encontró respuestas. Nadie vio nada. Nadie pudo ayudar.
El robo ocurrió en segundos y sin testigos que pudieran aportar datos.
La bicicleta no era solo un medio de transporte. Era la posibilidad de seguir adelante.