Por qué tenemos cábalas para el Mundial: la psicología detrás de los rituales
Más allá de la suerte, las cábalas funcionan como anclas emocionales para reducir la ansiedad. Conocé qué dice la ciencia sobre nuestra pasión por los rituales.
Usar siempre la misma camiseta o mirar los partidos desde un lugar fijo ayuda a reducir la incertidumbre y la ansiedad por el resultado.
A pocos días del inicio del Mundial 2026, los rituales volvieron a escena. Ya sea usar la misma camiseta, sentarse en el mismo lugar o compartir encuentros con las mismas personas, millones de argentinos ponen en marcha sus cábalas.
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Aunque popularmente se asocian con atraer el éxito, la psicología ofrece una explicación más profunda: estas conductas repetitivas actúan como mecanismos para ordenar la incertidumbre y gestionar la ansiedad ante eventos que no podemos controlar.
Cábalas, psicología y el sentido de pertenencia en la Selección
El origen del término se remonta a la "Kabbalah" hebrea, una disciplina espiritual destinada a comprender el alma. Sin embargo, con el paso de los siglos, el concepto se transformó en el lenguaje popular hacia prácticas que buscan influir en resultados favorables.
En nuestro país, el fútbol potenció esta identidad: tras hitos como los Mundiales de 1978, 1986 y el reciente Qatar 2022, muchas de estas costumbres se consolidaron como tradiciones innegociables.
Qué sucede realmente en nuestra mente cuando cumplimos con un ritual
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Gestión del control: como hinchas, no podemos influir en el juego. Las cábalas nos permiten sentir que "participamos" del proceso, reduciendo la sensación de impotencia.
Anclas emocionales: el cerebro conecta hechos que ocurrieron simultáneamente (ej: "ganamos mientras usaba esta prenda"). La repetición genera una falsa —pero efectiva— sensación de seguridad.
Reducción de la ansiedad: los rituales aportan orden y previsibilidad en contextos donde predominan los nervios y la expectativa extrema.
Tradición social: más que suerte, las cábalas funcionan como vínculos de pertenencia que se transmiten de padres a hijos y refuerzan el sentido de comunidad entre amigos y familiares.
En definitiva, aunque sepamos racionalmente que nuestra camiseta no define el resultado, el ritual cumple una función vital: nos brinda la tranquilidad necesaria para disfrutar de la pasión mundialista con la ilusión de ser, a nuestra manera, parte del equipo.





