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¿Por qué le ponemos velitas a la torta de cumpleaños? La antigua costumbre que nunca perdimos

¿Cuántas veces soplamos las velitas sin saber por qué?. En esta nota te contamos la verdadera historia de esta tradición mundial que aún sigue vigente.

A veces la vida ocurre de una manera tan veloz y rutinaria que es difícil notar que a pesar de todos los avances tecnológicos seguimos viviendo bajo un esquema de rituales muy antiguos, ignorando su origen e historia. Así pasa con todas aquellas tradiciones que acompañan los festejos de cumpleaños, hasta el de soplar las velas de la torta.

Aunque en el año 2020 las normas sanitarias han cambiado por completo la vida y rutinas de sus habitantes, las personas siguen soplando las velitas de su pastel de cumpleaños, a pesar de que según un estudio realizado por el Centro Canadiense de Ciencia y Educación, soplar fuertemente las velas encendidas en un pastel, aumenta la cantidad de gérmenes catorce veces más. Pero, ¿de dónde viene esta (nada higiénica) tradición?

Por qué ponemos y soplamos velas al pastel de cumpleaños

Algunas teorías apuntan a que la tradición de las velas de cumpleaños comenzó en la Antigua Grecia, cuando la gente llevaba pasteles redondos de miel con largas velas encendidas al templo de Artemisa, la diosa de la caza. Las velas se encendían para imitar el brillo de la luna, un símbolo asociado con la diosa. También se creía que el humo se elevaba y llevaba sus oraciones y pensamientos al cielo, con los dioses. Pero, los antiguos romanos fueron los primeros en tener la idea de celebrar la fecha de nacimiento de una persona con un pastel, aunque sin velas.

Mientras que otros historiadores creen que la tradición de las velas de cumpleaños comenzó en Alemania, en 1700, durante en Kinderfest, una celebración de cumpleaños para niños en la cual se encendía una vela y se colocaba sobre el pastel de cumpleaños para simbolizar la "luz de la vida", ya que en ese momento, se creía que era más probable que los espíritus malignos te visitaran en tu cumpleaños, por lo que se protegía mucho a los niños con alegría y ese ritual con velas y pan. Sin embargo, no se apagaban, sino que se dejaban consumir por completo antes de comer el pastel.

También se sabe que en el año de 1746 el conde Ludwig Von Zinzindorf de Alemania, celebró su cumpleaños con un festival extravagante. Aquí se registró que su pastel tenía agujeros donde se colocó una vela por cada año de vida del conde.

Nuevas supersticiones

Actualmente existen otros ritos que gozan de cierta espiritualidad en los cumpleaños. Por ejemplo, muchas personas creen que el festejado debe pedir un deseo en silencio antes de soplar las velas, si todas se apagan, el deseo se hará realidad y la persona tendrá buena suerte durante todo el año. Por otro lado, si se necesita más de una respiración para apagar todas las velas o si la persona le dice a alguien cuál era el deseo, supuestamente no se hará realidad.

También hay quien asegura que para que el deseo se cumpla, además es necesario coronar la vela con el anillo de una persona especial. Y no falta el maldoso que empuja al cumpleañero al pastel para embarrarle la cara tan pronto apague las velas.

FUENTE: Cultura Colectiva