Hay un pequeño rincón en el mundo que no está dominado por las pantallas y los libros digitales. Se trata de la librería Bertrand, ubicada en Lisboa, Portugal. Este local abrió sus puertas en 1732 y jamás dejó de funcionar.
Mientras las grandes cadenas cambian sus estrategias de venta y plataformas online en las cuales ofrecen sus productos, este pequeño negocio mantiene viva la magia del papel y el encanto de los libros físicos.
Su primer local abrió en el barrio de Chiado y se convirtió en un punto de referencia para lectores y escritores. En 2011, el libro Guinness de los Récords la reconoció oficialmente como la librería más antigua en funcionamiento continuo.
¿Cómo es el local?
Sus paredes están llenas de libros, sus muebles son de madera y su ambiente acogedor hacen que cada visita sea una experiencia única. Los clientes se pueden tomar su tiempo para recorrer el lugar.
¿Cómo logra esta librería seguir en pie después de casi 300 años? Su clave está en la pasión por los libros y el trato personalizado. Bertrand demuestra que el amor por los libros físicos nunca pasa de moda. Sus casi tres siglos de historia la convierten en un destino obligado para cualquier amante de la lectura que visite Lisboa. Un lugar donde, más allá de la modernidad y lo digital, la magia del papel sigue intacta.
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