Al inicio, sin pena ni gloria fue presentada a una audiencia que no le importó mucho. Entonces, el manager de la banda, cuya primera impresión del grupo lo dejó perplejo, sintió que el mundo se le caía encima. Él apostó todo lo la canción, él supo que sería un clásico del rock en inglés y por ende, hizo hasta lo imposible por colocarla en las listas de popularidad. Falló.
La canción trataba de un chico que perdió al amor de su vida y es demasiado tarde para pedir perdón. Entonces llora, pero intenta no hacerlo recordándose a sí mismo que los chicos no lo hacen, no por que sean machos y fuertes, sino porque es una forma de motivarse a no sufrir por amor.
I would say I'm sorry
If I thought that it would change your mind
But I know that this time
I've said too much, been too unkind
I tried to laugh about it
Cover it all up with lies
I tried to laugh about it
Hiding the tears in my eyes
'Cause boys don't cry
Boys don't cry
Todo era un fracaso, las estaciones de radio no los tocaban, la prensa local no les daba espacios suficientes y los promotores no querían nada de The Cure, quienes, además, tenían una estética gótica y fuera de lo que en ese momento estaba en boga. Aún con ello la mandaron a Estados Unidos, total, ¿qué más daba?
En Inglaterra, Robert Smith, vocal de la banda estaba seguro que sólo tenía que hacerle un par de ajustes para que sonara perfecta; sin embargo, no hallaba una forma de darle una resignificaicón. Al final, lo logró y pidió que mandaran esa nueva canción a América. Lo hicieron porque no había nada que perder.
Una vez en América, la canción comenzó a sonar en las radios locales, logrando que las personas llamaran preguntando por el nombre y la banda. Sin embargo, en Inglaterra todo iba en picada. Así, se llevó a cabo un festival en el que The Cure estaba inscrito, pero los organizadores ya no querían a una banda como ellos en el cartel.
Según CulturaColectiva, había un contrato y al final debían estar presentes. Entonces, durante el backstage, conocieron a Motörhead, banda liderada por el legendario Lemmy Kilmister. Hubo rencillas, ya que Lemmy, directo como siempre, les dijo que su estilo era completamente ridículo, no eran metalheads, ni fresas, ni punks… sólo eran niños llorones que habían robado el maquillaje de su mamá para hacer su tristeza mucho más dramática. Robert y compañía no dijeron nada, pero salieron al escenario con más miedo del que tenían ya que no eran los más queridos por el público y ahora tenían mucho menos fe en sí mismos gracias a Lemmy.
Sin embargo, una vez arriba, dedicaron “Boys Don’t Cry” a Motörhead asumiendo que ellos llorarían al ver su actuación maravillosa sobre el escenario. No lloraron, pero la gente ovacionó a The Cure y al otro día la canción volvió a escucharse en las radios locales.
Se volvió un himno a la valentía, al romance y al amor propio, pero lejos de ello, se volvió la canción más preciosa de la banda ya que era una forma de llorar y de aclamar un poco de paz, pero el trabajo que le costó a The Cure posicionarse en el lugar que ahora tienen y cuya página es completamente única en la historia de la música. Además de que ha sido homenajeada por muchas bandas, inclusive, Motörhead les dio su propia bendición.
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