De acuerdo a algunos registros, la apuesta data desde hace más de 2000 años cuando se hacían de manera informal en eventos deportivos.
Inclusive, es casi seguro afirmar que poco después de la existencia de los deportes, las personas se han visto obligadas a realizar apuestas por los resultados finales. Y algo interesante es que esta actividad empezó desde las primeras casas de apuestas antiguas y lugares minoristas cerca de 1190 cuando se introdujeron las primeras leyes de juego.
Primeros registros de apuestas
Se conoce que los primeros casos documentados de apuestas tienen sus raíces en la antigüedad, cuando esta actividad se hacía de manera informal en los eventos donde había carreras de caballos y luchas de gladiadores. Esta tendencia luego fue intensificada por los romanos y se ha mantenido a lo largo de este tiempo.
Un dato de interés es que los Reyes de Inglaterra y Francia marcaron un cambio al crear las primeras leyes para realizar apuestas deportivas. Esto hizo que los eventos deportivos en general se popularizaran aún más.
Reino Unido como pionero de las apuestas
El Reino Unido fue uno de los pioneros en registrar una gran cantidad de apuestas deportivas, tanto así que ganaron una reputación significativa. Esto ocurrió, sobre todo, en el área de los hipódromos, una atracción destacada para clases medias y adineradas.
En el tiempo en que los hipódromos surgieron, las apuestas deportivas permitían predecir a un ganador y esto ocurrió hasta el año 1700 aproximadamente. Inclusive, en esa época, Harry Ogden introdujo el concepto de probabilidades para este tipo de actividad.
Ogden pasó la mayor parte de su tiempo en su hipódromo y aceptó muchas apuestas basadas en probabilidades ya predeterminadas y desarrolladas por él. Con esta acción, se marcó el inicio de un enfoque sistemático para los lugares donde se apostaba, que pronto fue tomado como ejemplo por otros empresarios.
Teleapuestas como método preferido
Gracias a los avances en la tecnología, las apuestas deportivas se vieron beneficiadas con la introducción de dispositivos de comunicación. Debido a ello, las teleapuestas surgieron como uno de los métodos favoritos de muchos apostadores, y esto fue por el año 1960.
Con la llegada de las teleapuestas, los entusiastas no necesitaban asistir directamente a un hipódromo para entretenerse y probar su suerte. Todo se podía hacer por teléfono y fue una idea innovadora, conveniente y rápidamente adoptada por varios corredores de apuestas. Esto hizo que aumentara la participación en esta actividad, debido a una mayor accesibilidad.
Deportes virtuales
En el año 1961, la tecnología alcanzó tal punto que John Burgeson, ingeniero de IBM, desarrolló un juego de simulación de béisbol en el que se podía apostar. Eso sí, los resultados se daban a conocer gracias a un generador de números aleatorios (RNG, por sus siglas en inglés). Y, un dato de interés sobre este título es que se podía jugar colocando una baraja de tarjetas perforadas en un lector especial que era leído en la memoria de una PC.
El comienzo de las apuestas online
Entre 1991 y 1996, surgieron las apuestas en línea gracias al servicio de Internet, el cual pasó a ser de acceso público. Eso fue posible gracias a la compañía alemana Intertops, la cual ofreció este servicio de forma física, pero después reconoció el potencial online del mismo.
El punto de inflexión ocurrió durante la repetición de la FA Cup entre Hereford United y Tottenham Hotspur. En ese tiempo se hizo una apuesta deportiva virtual que fue una victoria para un entusiasta finlandés. Tras este suceso, muchos operadores abrieron paso a esta alternativa digital.
Década del 2000: la masificación de las promociones
En la década del 2000, la competencia era tan notable que los operadores buscaron la manera de atraer a más jugadores a sus locales. Por ello, empezaron a ofrecer bonificaciones y otros incentivos en línea con el objetivo de captar la atención de los apostadores.
Durante este tiempo, surgieron características interesantes, como las probabilidades mejoradas, devolución de dinero, aceptación de las nuevas pasarelas de pago, entre otros aspectos. En general, en esta década los operadores se centraron en proporcionar una experiencia sencilla, pero de calidad.
La revolución móvil
En el 2007 y con la llegada del iPhone, los casinos se centraron en desarrollar aplicaciones para aprovechar el potencial de los dispositivos móviles inteligentes. Con ello, se aseguraron de que los jugadores pudieran disfrutar de las apuestas deportivas desde la comodidad de sus hogares o cualquier otro lugar, y con solo tener un smartphone, algo que pudo marcar el pasado, presente y futuro de los operadores de juegos de azar en diversas regiones del mundo.
Con el transcurrir del tiempo, los operadores en línea se centraron en las innovaciones tecnológicas para ofrecer una mejor experiencia a los usuarios. Por eso, este mercado ha continuado experimentando un crecimiento hasta hoy día, alcanzando una etapa innovadora.
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