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Historias de fantasmas y brujería contadas por personas: "La secta satánica en el bosque"

Relatos de fantasmas, brujería y extrañas apariciones cuyos testigos aseguran que son reales.

Cuando se trata de fantasmas y brujería existen todo tipo de historias que varían desde casos terroríficos a simples anécdotas curiosas. Existen escépticos que no creen en la presencia inexplicable de fantasmas o que los ritos de brujería funcionen; sin embargo, existen muchas otras personas que encuentran difícil negarlas dado que lo han vivido en carne propia y en ocasiones no han sido los únicos en presenciar un mismo evento. Incluso hay casos en los que la brujería y los asuntos esotéricos son parte de una tradición familiar que también es difícil de negar.

Te contamos de relatos relacionados con fantasmas, brujería, rituales satánicos y, en general, casos sin explicación contados por aquellos que los presenciaron y atestiguaron:

“La secta satánica en el bosque”

Pedro, 31 años

Fui al Ajusco a un sitio de camping con un amigo, Hamlet (es real, así se llama), de esos lugares en los que te tienes que ir a cierta hora porque no puedes acampar porque dicen que es peligroso. Total, el día estuvo normal, carne asada, recorrer el bosque, echar pases y así. En una de esas, yo vi a un perro y pues se me hizo fácil seguirlo hasta que me di cuenta de que estaba oscureciendo y ya nos teníamos que ir… y yo estaba perdido. Empecé a vagar por el bosque intentando regresar al campamento o al camino donde pasaran coches, caminé como una hora y media tal vez, pensando que ya había valido, que no sabía dónde estaba; entonces empecé a escuchar como música, como si fuera una batucada, entonces dije “bueno, seguro es civilización” y de pronto alcancé a ver una fogata a lo lejos.

Me acerqué pensando que me iban a ayudar a regresar, pero cuando ya estaba muy cerca, me di cuenta de que la fogata en realidad era una hoguera y que la gente que tocaba estaba realizando algún tipo de misa negra. Al principio seguí caminando por curioso y escuché sus cánticos, algunos tenían túnicas negras muy largas y otros no llevaban nada de ropa, pero a cierta distancia supe que no era buena idea seguir acercándome a ellos, así que mejor di vuelta atrás. Después de un rato encontré a mi amigo y cuando ya nos íbamos, nos regañaron, pero nos dijeron que qué bueno que ya nos íbamos porque a esa hora había muchos satanistas en el bosque. Desde esa vez no volví al lugar.

FUENTE: Cultura Colectiva

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